
He seguido corriendo, creo que puedo seguir haciéndolo unas 4 veces a la semana. Me tengo que levantar más temprano de lo usual y todo, pero cuando he terminado de correr, siento que vale la pena, pues la sensación de bienestar es enorme. Estoy haciendo un poquito más de 2 kms cada vez (a veces 2,2, a veces 2,4kms) lo cual es muy bueno, pero no creo que llegue a hacer los 5kms que quiero para la fecha del 5k al que quería ir. Bueno, todavía queda tiempo para ver eso, pero no es terrible no hacerlos, lo importante es seguir entrenando.
A veces me pregunto si, como en el 2006, lograré bajar todo el peso que necesito y sentirme 100% bien conmigo misma otra vez (esa vez llegué a pesar 60 kgs, pero entre los 60 y los 63 me mantengo bien) o si dejaré que algo me distraiga antes, me desviaré de mi camino como tantas veces lo he hecho y volveré a subir parte de lo que he bajado en vez de llegar a mi meta final y seguiré aplazando más mi "cambio de vida". Sé que tengo la determinación y la fuerza para lograrlo, pero lo he arruinado tantas veces que me resulta difícil no tener miedo. O más que miedo, dudas, incertidumbre. ¿Lo lograré esta vez? Ahora sé que es TAN importante, pero en algún momento de flaqueza puede que prefiera olvidarlo y no pensar en la importancia de mis metas, simplemente volver a adormecerme por el placer de la comida y la bebida. Porque algo así es, como un adormecimiento. Pero cuando despiertas, los problemas siguen ahí e incluso aumentaron gracias al descontrol.
Debo mantenerme enfocada, no debo olvidarlo. Por eso me he preocupado también de otros aspectos de mi "renovación", como comprarme ropa linda, ir a la peluquería, ver la posibilidad de hacerme masajes para disminuir la celulitis, etc. Como todo está relacionado, estas aparentemente pequeñas cosas me mantienen enfocada con que es importante volver a quererme, cuidarme, sentirme bien conmigo misma. Y así, me ayudan a recordar por qué debo seguir la dieta.
El lunes tuve una tentación espantosa. Se me ocurrió decirle a mi novio que fuéramos a un bar-restaurante que nos gusta mucho porque él tenía hambre. Como he soportado tan bien casi todas las tentaciones, sin que realmente me afecte mucho, pensé que esto sería igual, yo me pediría mi coca cola light y no habría problema. Pero creo que sicológicamente me afectó entrar a ese local, lo asocio automáticamente a deliciosa comida y cerveza y quería pedir eso. Sentía el olor, veía la burbujeante cerveza y casi sentía que era más fuerte que yo. Me dije a mí misma "¿por qué no? luego vuelvo a la dieta y no sería tan terrible". Pero sé que eso es mentira. Si me daba esa licencia de romper la dieta luego me sentiría con derecho de darme otra y otra, y eventualmente romper muuuchoo la dieta y arruinar lo que he hecho. Pero no fue este último pensamiento el que me detuvo. No. Fue la mesera. Sí, la mesera. Era una chica delgada y guapa. Usaba ropa linda y sencilla, que le quedaba bien. Era una chica que se sentía cómoda con su cuerpo, claramente. Y pensé "Yo quiero sentirme así, para hacerlo No puedo romper la dieta ahora". Y no la rompí. Quien lo diría, todo gracias a la mesera, ja, ella ni se enteró. Y quizás si hubiese roto la dieta ese lunes, el martes la báscula No habría dado 69 kgs.
En fin, espero que sus dietas también vayan bien y se mantengan enfocadas y enfocados. Abrazos para todos los que leen. Gracias por estar acá.