Acabando el Melreto
Reportándome
Además, están esos días destinados al novio, lo que significa que menos tiempo para bloggear he tenido. Pero quizás más importante sea que no lo he hecho muy bien, lo que tiende a quitarme las ganas de escribir. Lo he hecho mejor que antes de mi resolución de la entrada pasada, pero aún así no lo suficiente para llamar realmente una "dieta" lo que estoy haciendo. Hasta que... me enfermé del estómago y no pude comer casi nada en un par de días. Fue como si mi cuerpo dijera "si no tienes la suficiente fuerza de voluntad para volver a la dieta, te obligaré". Así que bueno, ya me estoy recuperando pero quiero aprovechar ese impulso que me ayudó a perder como un kilo de golpe. Quizás sólo necesitaba un estímulo positivo en la báscula para recuperar un poco más las fuerzas.
De todos modos es difícil. La ansiedad y el estrés se han asentado en mí y no sé cómo combatirlos. Correr, hacer ejercicio, respirar profundo, enfocarme en mis avances en lugar de todo lo que me queda por hacer... nada parece suficiente. Pero bueno, al menos lo intento. El sábado voy a una corrida, son 5 kilómetros y vamos con mi novio y hemos estado entrenando estas semanas para lograrlo. Seguramente terminaremos muertos, pero se sentirá bien tener esa meta (correr 5 kms) y alcanzarla.
Bueno, eso por ahora, finalizando el Melreto vuelvo a reportarme. No creo que logre llegar a mi meta, porque ya falta muy poco y aún no estoy tan cerca, pero al menos espero resultados positivos. Abrazos a todos, y no crean que los he olvidado!
Retomando el buen camino
La ansiedad ha bajado, pero preveo que aumente cuando se acerque mi entrega de mi tercer informe de tesis, la próxima semana. Intento respirar y mantener la calma y pensar positivo.
Mi madre dice que sentimos ansiedad cuando creemos que no vamos a lograr algo, que es imposible. "¿Es imposible", me preguntó. No, no lo es. Tengo que dedicar casi todo mi tiempo libre a la tesis para cumplir con los plazos, pero puedo hacerlo, y lo estoy haciendo. A medida que lo visualizo como algo posible en mi mente, la ansiedad pasa. No más pensar en lo que debí haber hecho y lo atrasada que estoy o la tarea titánica que tengo por delante. Mejor concentrarme en lo que puedo hacer hoy, e ir avanzando paso a paso. Subdiviendo la gran tarea en muchas pequeñitas que voy realizando, todo parece menos terrible, y la ansiedad disminuye.
Así es como esta semana he logrado retomar el buen camino. Así comienzo bien este diciembre, y ya veo que no llegaré a mi meta de pesar 66 kgs a fin de mes, pero quizás logre al menos volver a ver esos 69,5 de los que me alejé.
Hoy peso 72 kilos, pero ando con la regla, así que quizás hayan unos gramos de más. Pero prefiero trabajar con lo que veo que tengo, no con lo que creo que tengo. Desde el 13 de noviembre aprox que he subido 2,5 kilos. Los quiero volver a perder este mes. Es mi meta para el Melreto Operación Nochebuena, junto con salir a correr 3 veces a la semana.
Se me olvidó comentar en la entrada anterior que este punto fue lo único que me propuse para el Melreto anterior que efectivamente cumplí. Me dije algo así como "salir a correr 4 veces más antes de que acabe el Melreto" y lo hice, aunque me ha implicado madrugar en días en los que no me toca hacerlo, jaja, pero vale la pena, seguro que sin correr en vez de engordar 2,5 kilos en estas 2 semanas y algo habría engordado 3 ó 4.
Así que aquí estoy, de nuevo en el buen camino y con ánimos renovados, aunque con poco tiempo para actualizar y firmar en sus blogs, me disculpo por eso. Ya el lunes tuve un buen día de dieta, el martes tuve mi equivalente a la dieta líquida que hacen algunos, que es comer mayoritariamente frutas para limpiar el organismo, y hoy también espero hacerlo bien. Así, día a día, paso a paso, tal como tengo que hacer con la tesis.
Este es mi gran cambio. Lo que diferencia a este intento por perder peso de todos los anteriores. Que cuando comienzo a volver a subir el peso perdido, y podria recuperarlo todo, freno. Digo "no mas". Subi 2,5 kilos de los 11,5 que habia perdido. Aqui me detengo y retomo el buen camino. No dejare que unas malas semanas respecto a la ansiedad eviten que este, ESTE Y NO OTRO, sea mi intento definitivo por cambiar mi vida. Este es el momento de decir "esta vez es diferente y voy a probarlo". Aqui digo "basta", aqui diferencia este intento por perder peso y relacionarme mejor con la comida de todos los anteriores que solo eran dietas, nunca un intento real por cambiar mi vida, como ahora. Esta es mi oportunidad y la voy a aprovechar.
Muchas gracias por todos los ánimos y consejos. Como siempre, me ayudan un montón =)
PD: 2,5 kilos subidos en 17 dias... y por suerte hice ejercicio, sino seguro que es mas. Realmente tengo un don para esto... si quieren subir de peso rapido, ya saben, preguntenme a mi, les dire todo lo que hay que comer y beber y a que horas, jajajaja
Ansiedad y retroceso
Este fin de semana me ha tocado trabajarlo entero, y hoy tddomingo tuve turno de 10 horas, dos extra, porque mañana trabajaré sólo 6 para poder hacer una entrevista antes. Así que imaginen lo cansada que estoy.
En la dieta las cosas han ido mal como consecuencia de lo anterior, y esto me ha hecho sentir mal hasta un punto en el que no me alcanzan las palabras. Sólo estoy orgullosa de decir que no he vomitado, como lo habría hecho en otros tiempos. Intento asumir mis errores y volver a la lucha apenas pueda.
Aún así me angustia terriblemente esta sensación de que no logro controlar mi ansiedad. me acecha el temor de volver a subir todo lo que bajé, y que todo mi esfuerza sea una dieta más en la que perdí peso pero lo volví a subir después. Me siento fracasada al no poder manejar mejor mis emociones y que no me lleven directo a la cocina, a comer. Yo quería cambiar mi vida y cada vesz que eso ocurre siento que no la estoy cambiando, que repito los mismos malos hábitos de siempre, y lo peor es que lo hago consciente de que está mal pero no logro frenarlo. Sigo relacionándome mal con la comida. Sigo sin cambiar.
He intentado aplicar sus consejos pero me cuesta mucho. Mi mente agranda los fracasos y minimiza los logros. Convierte los temores en monstruos. Convierte la tesis en un monstruo. Sólo me consuela sentir que a medida que avanzo en ella, la ansiedad disminuye un poco, pero sólo un poco. Y que he estado corriendo, y cumplí con mi meta de mi entrada anterior en el blog, de hacerlo 4 veces antes de que acabe el Melreto. Pero sobre lo mismo, ni hablar, he subido de peso, nada más lejano que mis metas...
Combatiendo la ansiedad con endorfinas
Noticias
Por fin el 6!
Empezando Melreto y una semana inusual
Poco tiempo y mucho qué contar
Mini antes y después


Aquí aparezco con como 78 kilos en una y con unos 70,5 aprox. en la otra. Se nota el cambio??? En la segunda foto tengo cintura, jajaja, y en la primera mi pierna es como 2/3 del ancho de toda mi falda en la segunda. Mis pechos están casi igual de grandes, sólo yo noto la diferencia, qué se le va a hacer, jeje.
Bueno, cuando pese menos no creo que pueda volver a usar el corset, porque me quedará grande y ya saben que la gracia de los corsets es que aprieten. Como llevan barbas a los costados, no se ajustan al cuerpo como un top cualquiera, más bien al revés, el cuerpo se ajusta a ellos, siempre que el corset no quede grande. ¿Cómo sé esto? Porque soy amante de los corsets, benefician mucho las figuras curvilíneas, destacan la cintura y suben los pechos, hasta disimulan un poco la panza, así que siempre he sido amiga de los corsets. Para las más curvilíneas de ustedes los recomiendo altamente si tienen un matrimonio o evento semi formal. Y eso fue otro capítulo de la moda con GS, jajaja.
Espero que les hayan gustado las fotos. ¡Abrazos!
PD: Saben que cuando me saqué la foto del cumpleaños, la primera, me impacté, porque siempre por gordita que haya estado se me ha visto cintura, en parte porque la tengo y en parte porque los pechos me ayudan a que se me vea más cintura, aún estando con sobrepeso. Pero al ver que en esta foto no se me veía casi nada (y eso que fue en mayo, cuando había perdido 3 kilos desde febrero) me horroricé un montón y decidí guardarla como "motivación", para verla y recordar que no quería volver a estar así. Eso, un detalle que quería compartir con ustedes =)
Las dietas y yo
Con la pubertad llegaron las curvas. Mis compañeras especulaban sobre si me había llegado o no mi primera menstruación al ver que tenía más curvas que ellas (aunque en ese tiempo tampoco eran muchas), mi cuerpo siempre fue así, un paso más adelante que el resto en lo que a pechos y caderas respectaba. Al principio mis curvas eran aún algo discretas, y el cuerpo delgado que tenía en ese tiempo las lucía muy bien. Me gustaba mi cuerpo, aunque siempre me acomplejaron un poco mis piernas, pues también tomaron forma antes que las de mis amigas. Pronto eran un poco más gorditas en el muslo que las de otras niñas, y a mí eso me acomplejaba un poco, me parecía gordo y feo, jajaja, pero bueno, era una niña.
A los 14 años engordé por primera vez un poco, y mi madre apenas lo notó me puso en mi primera dieta, aunque no tenía mucho sobrepeso, sólo un poco. Fue una dieta con nutricionista, si mal no recuerdo, muy sana, y también fui al gimnasio, por primera vez, antes hacía danza, pero nunca había ido a un gimnasio.
A los 15 había perdido el peso que necesitaba y estaba perfecta, pero pronto volví a engordar un poco. A los 16, otro poco. Y a esa edad empezaron mis dietas locas. Comencé a hacer dietas relámpago antes de algún evento social o algo importante (una vez antes de una presentación de manos libres con el equipo de gimnasia, yo hacía esto porque era lo más parecido a la danza que había en el colegio). Las dietas me las daban mis compañeras. Eran las típicas dietas shock, así como "la dieta de la manzana" o "la dieta de la sopa" o una de comer un tipo de alimento (frutas, verduras, lácteos, etc) distinto por día. Siempre perdía peso. Siempre volví a subir.
A los 17 pasó lo de mi mamá que les conté en un post sobre mi historia y engordé mucho, por ansiedad. Antes yo ya me había dado cuenta que la ansiedad era un problema que yo tenía y con el que recurría a la comida. Veía que cuando mi mamá me retaba por mi peso y trataba de vigilar mis comidas mi ansiedad aumentaba y mayor era mi deseo de comer, así que terminaba comiendo a escondidas. Todo empeoró después que ella enfermó. Por primera vez sobrepasé los 70 kilos, llegando a pesar como 75, en aquél tiempo. Para el verano de ese año fui a un médico, me puse a dieta y tomé clases de danza 3 veces a la semana, además caminaba mucho. Bajé 11 kilos. Volvió a comenzar el año escolar, volvió el infierno de la enfermedad de mi mamá y el colegio donde me sentía incómoda y fuera de lugar. Volví a engordar. Entonces comencé a vomitar por primera vez. Me inducía el vómito de vez en cuando para escapar de la culpa por mis excesos. Nunca lo hice con demasiada frecuencia, sólo dos o tres veces a la semana en mis períodos de mayor actividad. Pero no lo hice sólo por el peso, la comida y la culpa. Lo hice porque quería destruirme a mí misma. Estaba sumida en una profunda depresión y no me importaba cómo, quería atentar contra mi cuerpo, deseaba destruirme. Deseaba estar en cualquier lugar menos donde estaba. Quería desaparecer o dormir para siempre, o al menos por varios años. Si cualquiera de mis acciones parecía dañina, no sólo no me importa. Me gustaba un poco. Era lo que quería. Hacerme daño. Como fuese. Entre más, mejor. Junto con la comida, era mi droga. Dañarme.
Con 18 años, en el verano hice otra dieta, esta vez por mi cuenta y también sana, siguiendo los consejos de mi dieta con médico del año anterior. No hice mucho ejercicio, pero caminaba bastante. Esta vez no bajé tanto como antes, unos 8 kilos. Pero fue lo suficiente para verme bien durante la temporada de calor. Pero en ese verano conocí también el alcohol. Antes lo conocía, claramente, pero ese verano tuve amistades cerveceras por primera vez. Me juntaba con ellas a beber casi día por medio (estaba de vacaciones). A veces con moderación, otras no tanto, otras nada. Así llegué a la universidad con una resistencia envidiable por hombres más grandes que yo al alcohol. Y así llegué a las fiestas universitarias, y el alcohol afianzó su estadía en mi vida.
Subí de peso en primer año, otra vez. Desde entonces, en innumerables ocasiones comencé dietas que rompía a los 3 días o menos. Siempre tratando de mantenerlas sanas, con las ideas de los médicos y las dietas que me habían dado. Pero no duraba. Pero siempre volvía a intentarlo porque una parte de mí sabía que no estaría 100% satisfecha si no estaba en mi peso normal. Pero era más fácil decir "no, en realidad no me importa, después me pongo a dieta, comienzo el lunes" que ser constante. Era más fácil aplazar indefinidamente el cambio definitivo que realmente hacerlo. Así transcurrieron 3 años.
En el 2006 hice la gran dieta de la que a muchos les conté. Perdí unos 15 kilos, más de lo que jamás había perdido en mi vida. Por primera vez en años volvía a pesar lo que pesaba a los 15 años. Ni siquiera con mi dieta a los 17 ó a los 18 lo había logrado. Además, entré a trabajar de extra a una compañía de teatro que montaba musiocales. Yo bailaba de extra y sudaba mucho, tomaba clases de danza con ellos, y además comencé a correr para mejorar mi resistencia física. Así logré tener el físico de unas fotos que les mostré hace varias entradas de ese tiempo. Podía mostrar el ombligo feliz. Usaba mini faldas, sin complejos por mis piernas, y todos los vestidos me quedaban bien (excepto a veces por mis pechos, pero hay cosas que no cambian).
Pasó un año. Mi novio de aquél entonces y yo terminamos de manera definitva. El vacío que dejó al salir de mi vida fue tal, y yo por un estúpido orgullo fui tan reacia a admitirlo, que me dediqué a destruirme otra vez, pero esta vez sin vómitos. Con mi ya no tan nuevo amigo el alcohol. Y con comida, claro, pues cada vez que bebía me daba hambre. Y vaya que me destruí. Preocupé a toda mi familia y a algunos amigos. Todos los fines de semana llegaba borracha a casa. No con unas copas de más, borracha. Una vez me caí y me herí el rostro en mi borrachera. Perdí dos teléfonos móviles. Y engordé. Y cuando dejé de beber tanto y comencé a estar mejor, estaba tan confiada de que aunque había engordado, seguía estando más flaca que hace unos años, que seguí comiendo sin ningún control. Y seguí engordando. Y no me di cuenta y estaba en el lugar donde partí antes del 2006. Porque no supe o no quise manejar mis emociones ni mi ansiedad. Porque no quise asumir mi dolor y decidí comérmelo y bebérmelo. Porque no quería asumir cuantas cosas estaban mal en mi vida o me molestaban y era más fácil comer, comer, comer.
Luego volví a las dietas interrumpidas, a las que rompes a los 3 días y dices "el lunes empiezo, el lunes lo hago en serio". Y así transcurre una semana, y otra, y otra. En septiembre del año pasado me vine a vivir sola con una amiga. El primer mes me porté muy bien, comí sano, mis comidas dependían sólo de mí, y podía prepararme siempre ensaladas y cosas así. Bajé unos 4 kilos. Pero luego me ganó el hastío y la conformidad y comencé a comer mal, dejé de planificar mis comidas, compraba cualquier cosa o me preparaba siempre pasta. Y luego me puse un poco tonta otra vez.
Mi desesperación por perder peso era tanta y mi constancia y fuerza de voluntad tan pocas, que volví a las dietas relámpago. Incluso volví a vomitar algunas veces. Hice "la dieta de la fruta", y "la dieta diurética del melocotón" (estoy inventando los nombres, en verdad no los recuerdo) y otras tonterías. Siempre volvía a subir al acabarlas y aumentaban mi ansiedad por carbohidratos a niveles abismantes. Ahora pienso que es natural. Claro que el cuerpo te pide comer de todo con moderación. Claro que el metabolismo se vuelve más lento si comes apenas 500 calorías por día. Claro que el cuerpo siente que lo estás matando de hambre y en tu próxima comida te pide, no TE EXIGE carbohidratos para obtener de ellos de manera rápida las calorías que le faltan. Claro que te pones más ansiosa y sientes más deseos de comer. Es evidente. Mi madre me lo repetía siempre cuando yo me quejaba de que me mataba de hambre y no perdía peso. Yo no le hacía caso. No quería hacerle caso. Hasta que la realidad fue más fuerte. Nada de esto estaba resultando y yo terminaba cada vez más frustrada y ansiosa y gorda. Ya ni siquiera perdía peso con las dietas shock. Mi cuerpo se acostumbró a ellas. Pasó el verano en el que no hice dietas y me di la buena vida. Luego volví a la capital para pesarme y enfrentar la realidad: 81 kilos.
Entonces decidí cambiar. Para siempre. Me topé con el blog de M por casualidad y aunque nunca le posteé me ayudó mucho leerla. Decidí lidiar con mis problemas, enfrentar mi ansiedad y mi mala relación con la comida y cambiarla para siempre. Nunca más comer para escapar de mis problemas. Hacer una dieta sana, aunque debiese armarme de paciencia y fuerza de voluntad y aunque me demorara un año entero en llegar a mi peso ideal. No me resultó desde el principio. No siempre fui constante. Tuve varias dietas interrumpidas hasta el 21 de julio, que me dije "no puedo aplazar más hasta el 'próximo lunes' el cambiar mi vida. No puedo dejar más tiempo pasar. Tiene que ser ahora. Debe ser ahora". Y así ha sido, con altos y bajos, pero creo que va bien. Y entonces abrí el blog para apoyarme y los conocí a todos ustedes.
Y esa es mi historia con las dietas. ¿Cuál es la suya?
No dormirme en los laureles

Hay quienes comentaron que ya me veo muy bien y no debería preocuparme de bajar mucho más. Lo cierto es que es natural que cuando tu sobrepeso ya es sólo de 10 kilos no es nada tan grave y si tienes la suerte de tener buena contextura te puedes ver muy bien, como si sólo te sobraran un par de kilos en vez de una decena. Pero aún no estoy en mi peso ideal. Mi IMC sigue marcando sobrepeso, el cual es un indicador más "objetivo" que mi percepción. Por otro lado aún cuando llegue al IMC normal (con 68 kilos) tampoco quiero estar ahí" justo", no quiero tener un IMC de 24,9 y sentir que no puedo subir un sólo kilo porque vuelvo al sobrepeso. Y finalmente quiero sentirme y verme realmente bien, como dije antes NO CONFORMARME. Ya he tenido demasiado conformismo en mi vida y siempre me excuso porque mi familia es difícil, porque mi vida ha sido un caos, porque estoy deprimida o en crisis o qué se yo. Ahora que estoy bien se me acabaron las excusas. Y, de todos modos, no quiero tenerlas. Quiero verme lo mejor que me pueda ver, sin caer en extremos. ¿Recuerdan mis fotos del 2006? ¿Ustedes no querrían volver a eso?
Aún me queda camino por recorrer y no quiero ni debo olvidarlo. Antes odiaba cuando en mi casa mi mamá o mi abuela me criticaban por tener 5 kilos de más, si ni se notaba y además me ponían más ansiosa. Ahora soy yo quien quiere recordar que aún tengo sobrepeso, que esta no es mi meta y no puedo "dormirme sobre los laureles". No porque nunca llegué a tener obesidad mórbida significa que esté bien. Haber tenido el tipo de obesidad más leve de todas es suficiente para mí, para despabilarme y comprender que no puedo estar arriesgando así mi salud, física y mental, sólo porque es más fácil decir "no importa" que cambiar. Sí importa, a mí me importa, y a todos quienes estamos en esto nos importa. Y está bien que importe, es importante, quiero tener una vida plena en la que esté satisfecha con todo aquello que puedo controlar. Y quiero tener control sobre mi vida, nunca más quiero que el descontrol, la ansiedad o los impulsos y emociones mal manejadas me controlen.
Puede que mi peso no haya llegado a los 3 dígitos, pero soy tan adicta a la comida como aquél que sí lo hizo, y por eso les ruego su comprensión. Puede que yo haya partido desde un peso que es una "meta" para muchos, pero no por eso tengo un problema menor. Quizás tenga menos kilos qué perder, pero tengo una adicción igual de grande qué superar, unas emociones igual de mal manejadas, una lucha día a día contra un aspecto de mí misma. Y disculpen que sea tan repetitiva con esto, es que me tiene que entrar en la cabeza, tengo que asumir que deberé luchar con esto siempre, aunque a veces será más fácil. Tengo que asumir mi problema como nunca lo hice antes para poder lidiar con él y que no se agrande más, que no se me vuelva a escapar de las manos.
En buenas noticias de hoy, les cuento que volví a los 70,2. Después del matrimonio del sábado y otra fiesta el viernes, subí hasta como 71,2. Pero lo he vuelto a bajar. Este fin de semana me propuse firmemente no más "licencias", como me recomendó M, no las tendré sino hasta una cierta fecha, el 31 de octubre que es el cumpleaños de un amigo y una amiga. Y ese día me obligaré a que la licencia sea moderada, no como el fin de semana pasado que, honestamente, no lo fue.
Hoy tuve otra sesión de masajes y debo decir que me siento muy contenta con esto. Le tengo mucha fe a la hermana de mi amiga, a los resultados que me cuenta que sus clientas han visto y a la seriedad con la que se toma su trabajo. Me tomó mis medidas en la primera sesión. Ahora lamento no haberlas tomado a fines de febrero, con mis 81 kilos, para luego poder ver el cambio total, pero bueno, creo que la ropa que ya me queda grande habla por sí sola.
Abrazos a todos y buen finde, espero que todos nos portemos bien éste, jejeje. Y de nuevo, gracias por sus comentarios =)
Masajes
El matrimonio del sábado estuvo muy lindo, era en un sitio desde el cual se veía todo Santiago iluminado de noche, hacía algo de frío, pero nada terrible. Claro que fue terrible para la dieta, me olvidé de la "moderación", así que subí algunos gramos que estoy tratando de bajar, lo que retrasó mi salida del 70, claramente, a ver si el fin de semana tengo noticias positivas (como estar por fin en el 70 exacto, sin más gramos).
Todos los días lucho por recordarme que aún me queda camino por recorrer y que no puedo hacer cualquier cosa todos los fines de semana. Algunos sí, en ocasiones especiales, pero tampoco "cualquier cosa", sólo darme más gustos pero con moderación. Ahora por el matrimonio estuvo bien, pero ya no más, todos los fines de semana recupero los gramos perdidos durante la semana y así no bajo nada.
Es tentador querer quedarme como estoy, porque ya me veo mucho mejor, porque he vuelto a reconocer mi figura, porque hay ropa linda que me queda bien y todos me dicen que he perdido mucho peso. Pero aún no estoy en mi peso ideal, y las fotos en las que NO posé, en las que NO traté de ponerme en mi mejor ángulo ni entré la panza ni traté de disimular la papada, me lo recuerdan. Me recuerdan como me veo de afuera. Antes las odiaba por lo mismo, ahora las agradezco porque me devuelven a la realidad, y me hacen ver cuanto camino aún me falta. Como la ropa que todavía no me queda, como el peso que todavía no bajo, el IMC normal que aún no llega. Lo necesito todo para que la mediocridad no me venza, como dije en la entgrada anterior.


Bueno, más abajo pongo una foto en la que no atiné a entrar la panza, y me veo considerablemente más gordita, para que vean la "realidad" sin máscaras. Sé que no es tan terrible, pero siento que si no me lo recuerdo, que cuando no poso ni me miro al espejo (momentos en los que una también posa a su manera) me veo así, sólo estando distraída (o sea el 99% del tiempo), olvidaré que aún me queda

No a la mediocridad
Cris lo escribe muy bien cuando habla de su "gorda interior". Yo también tengo la mía, la que se deja cegar por la ansiedad y decide mandar todo al carajo, que nada le importa, sólo comer, ni siquiera le importa el por qué está comiendo. Pero yo no soy esa "gorda interior". Es uno de mis aspectos pero soy una persona mucho más completa y en mi lucidez actual veo que SI IMPORTA. Importa todo. Importan las decisiones que tomamos, importan las veces que decidimos perder el control e importa el por qué comemos. No quiero nunca más comer para escapar de la ansiedad, el estrés, la angustia, el dolor o la rabia. Soy mejor que eso, soy más que eso.
La gorda interior me dice que ya bajé suficiente, que para qué sufrir más, que mejor empiece con la dieta de mantenimiento ahora ya, que me permita más cosas y no me me prive tanto, que coma por las noches, que beba alcohol, que coma papas fritas grasosas y pizza y sushi y helado y todo lo que quiera durante unos días y luego lo compenso con otros. Pero si le doy en el gusto sé que le abriré la puerta para que me haga perder el control. Y no será un sólo día que hago una excepción, serán 2, 3, 4, 10, 20. No me habré dado cuenta y habré vuelto al sitio al que partí y me rehúso a hacerlo. Me rehúso además a ser mediocre, a "conformarme". No quiero conformarme, quiero realmente estar satisfecha con como me veo y me siento. He perdido 10 kilos y me quedan otros 10 por perder. Sí, me veo y me siento mejor, pero no estoy en mi peso ideal, sigo teniendo sobrepeso y sigo sin sentirme 100% cómoda. Y haré lo que sea necesario por sentirlo, porque no me merezco "conformarme", me merezco dar lo mejor de mí para sentirme lo mejor posible.
Bueno, quiero aprovechar aquí de felicitar a M preciosa por su gran cambio, sus fotos son realmente sorprendentes. Cris, a ver si nos ponemos de acuerdo y vamos juntas a visitarla y compartir experiencias, jaja. Y también felicitaciones a Versus por su año de vida sana, aquí aprovecho de inscribirme al sorteo.
En otro tema, ayer fui de compras con mi novio para ver qué usaremos para el matrimonio de mañana. El se compró un traje precioso con una corbata roja que combinará con el corset que yo usaré. Obvio que tomaré fotos y se las mostraré. Estuve algo indecisa sobre qué ponerme. Tenía decidido usar un corset rojo que usé para mi cumpleaños, con 8 kilos más que ahora, y de paso me servía para hacer la comparación de como me veía entonces, que me entraba apenas, y ahora, que me queda perfecto. Pero luego mi novio me vio con un vestido negro que me traje de casa de mi familia para ver qué tal me quedaba y cuanto me falta bajar para que me quede bien, y le gustó tanto que casi me convence de usarlo.
Finalmente me saqué unas fotos para verme "desde afuera" y la elección era obvia. El vestido negro es muy ajustado y no me hace sentir cómoda aún, además, el escote que tiene no me beneficia, hace que mis pechos se vean más grandes, mientras que el corset realmente resalta mi figura. ¿¿¿Quieren ver las fotos??? Se las muestro en un rato, pero deben olvidarse de la falda con la que aparezco, que obvio que NO es la que usaré. Me la puse sólo porque era la primera que tuve a mano.
Bueno, mañana es el matrimonio, me compré una falda negra muy linda para usar con el corset y me impresioné al ver que me quedaba, pues pensé al probármela que no me cabería, aún tengo la mentalidad de los 81 kgs medio pegada. El domingo subiré fotos para que nos vean y opinen qué tal el look definitivo. Mañana intentaré no excederme con el alcohol y la comida, pero deberé comer (qué feo se vería que no lo hiciera) aunque sea de noche, y definitivamente quiero beber para poder hacer los brindis, pero intentaré controlarme.
Abrazos a todos y buen finde!!!!



Bueno, eso sería todo, ¿¿¿qué opinan????
PD: Mara, aprovecho esta edición para pedir encarecidamente que te aprezcas de nuevo pronto por la blogósfera, imagino que estás muy ocupada pero se te extraña montones.
Ni tan bien ni tan mal
Este sábado tengo el matrimonio del cual les conté y parece que estoy cambiando de opinión sobre qué ponerme, a ver si mañana me animo y me saco unas fotos y ustedes me dan una opinión, pues parece que la necesito.
He perdido apenas 500 gramos desde el 2 de octubre, mi última actualización de peso, y no ha sido por estancamiento precisamente, sino porque más que dieta-dieta he actuado como si estuviera en la dieta de mantenimiento, permitiéndome muchas más licencias de las que debería, han habido días en los que he olvidado totalmente que estoy a dieta y he salido y comido y bebido cualquier cosa, y otros en los que me he portado perfecto, lo cual me ha dado el equilibrio suficiente para no volver a subir.... pero como verán tampoco he bajado mucho. Esto me tiene un poco triste porque para el matrimonio quería haber salido de la barrera de los 70, pero tendré que aplazar un poco esos planes, supongo, pues tampoco pretendo estar sin comer ni beber nada en un matrimonio, tengo fuerza de voluntad pero no tanta.
Un abrazo a tod@s, espero que les esté yendo mejor con sus metas que a mí. De todos modos no me desanimo, ya las alcanzaré, lenta pero segura. Ah, hice una receta de un queque de zanahoria light que Mara subió hace un buen tiempo a su blog y me quedó espectacular, jajaja, nunca como para competir con las tartas de Amara, pues yo recién estoy empezando con esto de la cocina y me queda mucho por mejorar, pero me siento contenta y orgullosa, claro que sí. Saludos y buena semana.
Nostalgia a medias
A ratos me da por evocar con algo de nostalgia el año 2006. Había alcanzado tras mucho esfuerzo mi peso ideal. Me había acostumbrado tanto al sobrepeso en mi vida, que me despertaba todos los días y no me podía creer que estaba en mi peso. Parecía que el sobrepeso había sido una pesadilla lejana. Pesaba entre 60 y 61 kilos. Nunca antes desde que comencé a subir de peso había logrado bajar tanto. Antes siempre bajaba hasta como los 66 kilos. Pensaba "Ahora que logré esto nunca más debo volver a estar como antes". Pero volví a hacerlo.
Ahora ansío volver a sentirme así. Despertar cada mañana y que el sobrepeso haya sido una pesadilla lejana. Deseo dejar atrás para siempre este capítulo de mi vida y nunca más volver a él. Pero me da miedo. Esa vez perdí como 15 kilos. Ahora la meta es mayor porque llegué a pesar más. La meta son 23 kilos (voy casi en la mitad). Y ahora sé que no importa cuanto haya bajado, siempre puedo volver a subirlo todo si no hago las cosas bien. Y quiero hacerlas bien.
Lidiar con mi ansiedad es mi prioridad pues sé que es mi peor enemiga, que es la que me llevó a subir todo de vuelta el 2007. No supe lidiar con mis problemas personales y me refugié en la comida y la bebida y no me importaron las consecuencias. No quiero volver a hacerlo nunca más, no sólo por el sobrepeso sino porque también quiero salud sicológica y mental.
Chicas y chicos, también quiero pedirles que cuando comiencen a llegar a su peso ideal nunca se descuiden, pues yo ya lo hice una vez (de hecho varias, pero la del 2006-2007 es lejos la más memorable) y ya ven como estoy, haciendo todo de nuevo y esta vez es más difícil. Cuesta más perder peso, es más peso el que hay que perder y tengo que enfrentar cosas que debí haber enfrentado la primera vez. Examinen bien sus conductas, sus hábitos y la forma en que se relacionan con la comida. Si comen por ansiedad, para escapar del estrés, la rabia, las frustraciones del día a día o el cansancio, soluciónenlo ahora, no hagan como yo, y nunca lo descuiden.
No den nada por sentado, hagan como si fuera una relación amorosa (jeje), que si la descuidan pueden perder lo que han logrado. Siempre debemos estar atentos, observando nuestras conductas y cuidándonos.
Anhelo volver a sentirme como me sentí el 2006, pero también anhelo sentirme distinta. He crecido y las cosas no son iguales. Estoy intentando enfrentar problemas con los que en ese tiempo aún no lidiaba. Y ahora espero enfrentar todo lo que conlleva una gran baja de peso con mayor madurez y tomando mejores decisiones. Y espero seguir escribiendo acá, para mantener mi "cable a tierra" y para compartirlo todo con ustedes.
¡10 Menos!

Sé que he tardado 7 meses en perder unos 10 kilos que, de haber sido más seria con mis intentos de dietas iniciales, podría haber perdido en tres meses. Por un lado lamento no haberme "puesto las pilas" antes, como decimos acá. Pero por otro me agrada que el proceso sea lento, pues así me será más fácil mantenerme después y no volver a subir.
El 21 de julio comencé con mi última dieta "en serio", que mantengo hasta ahora aunque sin duda que la he modificado en el camino. Desde entonces he perdido 4 kilos, no es mucho para 2 meses, lo sé, pero considerando lo difícil que me resultó agosto (estaba estancada en mi peso sin importar lo "bien" que me portara y apenas caía en alguna tentación, volvía a subir con mucha facilidad), creo que es todo un logro. Ahora voy mucho mejor encaminada y he aprendido mucho.
Desde el 21 de julio también que me di cuenta que no sólo necesitaba un cambio de dieta, necesitaba un cambio de vida. Me di cuenta gracias a los blogs de algunos de ustedes que visité antes de crear el mío, especialmente el de M, que fue el primero. Y al leer como se refería a su adicción a la comida, comprendí que sufro de algo similar, y que mientras no lo solucionara podía hacer dietas, podía tener éxito con ellas, pero el problema volvería a aflorar porque no habría atacado la enfermedad, sólo los síntomas (el sobrepeso). Entonces comprendí que debo cambiar para siempre mi relación con la comida, que no puedo sólo hacer dieta unos meses y luego volver a mi antiguo estilo de vida, que debo cambiar cosas para siempre, y debo cuidarme de esta adicción a la comida siempre. Debo controlar siempre mi ansiedad y debo comer para alimentarme y disfrutar lo que como, no para escapar de mis emociones.
PD: Edité mis datos en la barra del costado, mi ficha y mi reglette. Qué lindo que se ve todo, jeje.
PD2: Gracias a mi novio también, que también lee este blog, y no quiero que sienta que lo he olvidado (aunque eso es imposible), pues su ayuda y su compañía son fundamentales en mi vida y nada de esto sería lo mismo sin él.
Comenzando el Melreto
Ahora peso 71,5 kgs. En 5 semanas quiero perder 5 kilos (66,5), hacer ejercicio regularmente, aunque sólo sea caminar un par de kilómetros unas 4 veces a la semana. Quiero ser capaz de disfrutar la comida, comer sin ansiedad ni para escapar de otras emociones, y aumentar mi control sobre mí misma, manteniendo los buenos hábitos que he ido adquiriendo.
La verdad es que finalmente me quedé con el peso del lunes para empezar el Melreto, no me he vuelto a pesar, así que no sé si habré bajado unos gramos más o no. Desde ya puedo pronosticar que este mes será difícil para la dieta, pues está lleno de cumpleaños y eventos sociales. ¡No sé qué le dio a todo el mundo por nacer en octubre! Pero trataré de portarme bien y hallar el equilibrio. Salir, disfrutar, quizás a veces me salga un poco de la dieta, pero siempre espero que sea con moderación, disfrutando de lo que coma o beba y sin ansiedad, y en los días siguientes portarme extra bien para compensar.
También me temo que pronto deberé actualizar menos. No quiero abandonar este blog que me ha ayudado tanto y creo que bajo ninguna circunstancia lo haré. Pero debo dedicarle más tiempo a mi tesis si quiero terminarla (o avanzarla lo más posible) dentro de este año. Es algo que he estado posponiendo porque admito que me da miedo. Me asusta no ser capaz de llevar bien todo. Que una vez que me dedique de lleno a hacer la tesis más el trabajo, estaré estresada y ansiosa otra vez y no podré seguir bien la dieta. Me ha ocurrido en el pasado y me da mucho miedo. Creo que por eso he pospuesto mucho empezar con el "trabajo serio", y he dejado pasar más tiempo de la cuenta. Pero debo enfrentar estos temores y hacer que la dieta sea parte de mi vida, no dejar mi vida de lado por ello. Así que aquí voy. Deseénme suerte.
Terminando el reto de Artt y Li
.jpg)
En fin, el miércoles rompí la dieta en la noche (como ya les conté) y el sábado en la noche también me tomé un par de vasos de cerveza y piqué de una tabla de quesos en un bar con mi novio, pero de esto último no me arrepiento, pues lo decidí y lo disfruté e intenté comer con moderación para pasar un buen rato con mi novio y es parte de mi intento por hallar un equilibrio, tratar de "no ser más papista que el papa" como escribió Miguel Arturo, o no ser tan fundamentalista, como me dijo una amiga, jajaja, pero la idea tampoco es comer como si no hubiese mañana, si voy a permitirme pequeños "lujos" de cuando en cuando, al menos voy a disfrutarlos y procurar que sean moderados.
El resultado final del reto es el siguiente
Peso inicial: 72,5 kgs
Peso final: 71,5 kgs.
Peso perdido: 1 kg.
Bueno, mi meta personal era llegar al 71, fallé por 500 gramos, pero de todos modos estoy satisfecha, el saldo está a mi favor y estoy un poco más liviana para comenzar el MelReto mañana. Mañana haré una excepción y me volveré a pesar para saber cuál es mi peso de inicio exacto en el Melreto. Ah, y les recuerdo también que voten en el reto SexyMel, jaja, no importa por quién pero voten para hacer esto más entretenido =P Saludos a Melora y gracias por sus retos!
¡Abrazos a todos, buena semana!
PD: ¿Alguien notó que usé mis zapatos nuevos para la foto del reto SexyMel? jajaja
PD2: Me he traído un antiguo par de jeans de la casa de mi familia como motivación extra. ¡Son talla 42! ¡No puedo creer que hace dos años y medio me quedaban bien! Pero ya volveré a usarlos y lucirlos.
Reto SexyMel
Hay buena competencia, fotos muy lindas, y creo que desde ya todas somos ganadoras por atrevernos, no? No importan los kilos de más o de menos, creo que es un buen ejercicio buscar nuestro lado sexy siempre en nosotras, sentirnos bellas y femeninas y no tener miedo a lucir quienes somos y cómo somos. Gracias Mel por la oportunidad.
Abrazos y que tengan una buena próxima semana.

Día 6 del Reto de Artt y Li
Al llegar allá con mi novio después de nuestros respectivos trabajos, me senté, comencé a ver a los meseros llevando los enormes platos a otras mesas, y a mis amigos evaluando con qué cocktail querían empezar para poder brindar por la recién titulada, y ahí cedí. Le dije a mi novio que pidiera un calzone (parecía tentado por la idea pero le dijeron que era muy grande para una sola persona) que es como una pizza doblada por la mitad para que quede tapada, y que lo compartiéramos. "Comeré muy poco", pensé. Y pedí una cerveza para empezar. Bueno, después de la cerveza no bebí nada más. Pero no comí sólo un poco de calzone, comí dos trozos de un tamaño no menor. Así que, dado que el resto de los días me he portado bien, no creo que haya subido, pero quizás tampoco he bajado mucho.
Bueno, hoy me saco la foto sexy del reto de Melora y mañana la cuelgo. Luego comienzo el Melreto del 29 de septiembre, a ver si logro rebajar unos kilos más antes del matrimonio al que estoy invitada a mitad de mes. Anteayer me probé el corset rojo que pienso usar, y me quedaba mucho mejor que la última vez que lo usé, en mayo para mi cumpleaños, con como 6 kgs más. Pero aún creo que si bajara dos kilos más antes del matrimonio me quedaría perfecto.
Ahhh, y además me compré zapatos, estoy un poco enamorada de ellos, son preciosos, aunque aún me cuesta un poco acostumbrarme al tacón, que es más alto de lo que suelo usar. Pero estaban en oferta por final de temporada, y no pude resistirme. Además no quiero comprarme ropa hasta que baje más de peso, así que con esto pude consentirme un poco, jeje. Ahí les dejo una foto, ¿cierto que están lindos? Aunque los tacones no se ven mucho, parecen más pequeños en la foto, en realidad son más altos, jeje.
¡Abrazos y buen finde!
Desayuno de Reina
Luego de que Carolina compartió su sabiduría conmigo (¡gracias, guapa!) logré salir del estancamiento de mi peso y mejorar más mis hábitos de una manera que hasta el momento no me parecía totalmente necesaria: mejorando mi desayuno. Sabía que es la comida más importante del día y que no hay que saltársela, pero aún así no me parecía tan relevante. Creía que con el yogurt light y la fruta que me llevaba al trabajo era suficiente.
La verdad es que cambiar este hábito no me ha sido fácil. Varias al ver el desayuno de ayer me dijeron cosas como "yo no puedo comer un desayuno así". La pregunta es, ¿creen que yo al principio podía? ¡Claro que no! Como una cuestión de hábitos, cuesta modificarlo. Al igual que todas ustedes me despierto sin hambre y sigo sintiéndome perfectamente capaz de partir al trabajo sin desayunar y tomarme allá mi yogurt y comerme mi furta y luego pasar de largo hasta el almuerzo. Pero me obligué a mí misma a modificarlo, porque me di cuenta que este antiguo hábito ya no me funcionaba más.
Hay que aprender a comer por las mañanas, no es algo que se dé sólo. Durante todos mis primeros desayunos quería detenerme en la mitad, no comer más e irme al trabajo. Pero debí ir subiendo las porciones poco a poco cada día hasta tener lo que tengo ahora. Debí obligarme a comer más, por raro que suene, pues ahora sé que eso me ayudará a superar las tardes sin ansiedad. Incluso a comer carbohidratos durante la mañana y otras cosas que antes creía que debía restringir de mi dieta. Lo mejor es que funciona, no siento hambre en la tarde, sólo a veces me dan "ganas de comer" pero ganas que están en mi cerebro, no en mi cuerpo, y que puedo controlar.
Ahora quería compartir esto con ustedes:
"La serotonina además de su influencia antidepresiva, también regula el apetito y los deseos de comer dulces, chocolates, harinas.
Los altos niveles de serotonina que persisten al amanecer, producen un rechazo hacia el desayuno, mientras que el brusco descenso que este mediador presenta hacia la mitad de la tarde, ocasiona, en ese momento del día, una sensación de tristeza, de angustia, así como un impulso adictivo hacia las harinas y dulces". - JAKUBOWICZ, Daniela. ¡NI UNA DIETA MAS!
Bueno, cada uno puede juzgar lo leído según le parezca, a mí me hizo bastante sentido y hasta el momento me ha dado muy buenos resultados este cambio de hábito que definitivamente ha sido difícil, es difícil ir tanto en contra de costumbres sociales como de a lo que tenemos acostumbrado a nuestro organismo, pero se puede cambiar con esfuerzo (como todo lo que vale la pena en la vida, jaja) y definitivamente para mí ha valido la pena.
Les dejo el link de otro artículo que encontré sobre perder peso de manera saludable, por si quieren leer más, es muy cortito y dice cosas que todos sabemos, pero las resume muy bien y vale la pena echarle una mirada por si le sirve a alguien, pues todos los consejos que incluye son buenos:
http://www.la-cronica.net/2008/07/31/apoyo/desayuna-como-rey-come-como-principe-y-cena-como-mendigo-6119.htm
PD: Es el tercer día del reto de Artt y Li y voy muy bien, ayer comí casi igual que el lunes, cambiando la piña de la mañana por frutillas, y reemplazando el almuerzo por una ensalada César sin crutones. ¡Vamos que se puede!
Comenzando el Reto (ayer)

También estoy preparando la foto sexy para el otro reto de Melora, pero aún no me la saco, sólo estoy planificándola mentalmente, les cuento para ir generando expectativas, jajaja.
Bueno, les cuento mis datos para el reto de Artt y Li.
Mi peso de inicio (ayer): 72,5 kgs.
Mi meta para el lunes 28: 71 kgs (algo ambiciosa, pero bueno, ¡por algo es un reto!)
Recuerden que sigo haciendo la dieta con la máxima de desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo.
Mi menú de ayer:
Desayuno: Café con leche, dos rodajas de piña, porción pequeña de quesillo 0%, tres lonjas pequeñas de jamón de pavo, yogurt light descremado con una porción de cereal integral sin azúcar adicionada.
Media mañana: dos mandarinas
Almuerzo: Ensalada de tomate, lechuga y brotes de soya. Porción pequeña de arroz integral. Atún en agua.
Media tarde: Una naranja y un té verde.
Cena: un poco de lechuga y otro té verde.
Y bueno, vamos a ganarle a Artt, como dijo Areli! Jajajaja, bueno Artt, ya sabes que es broma, es obvio que la idea es que todos lleguemos a nuestras metas, y tratar de recuperar la motivación en el intertanto. Muchas gracias por invitarme al reto, que me has animado un montón.
De Regreso
El fin de semana estuvo muy lindo, conocí a buena parte de la familia de mi novio que no había conocido en mi visita anterior (es segunda vez que voy), todos me trataron muy bien, y fue un agradable par de días. Debo admitir que me olvidé de la dieta por ese par de días, pero traté de servirme porciones pequeñas y medirme con las bebidas alcohólicas (aunque tomé de todos modos).
No saqué fotos ya que no llevé la cámara, esnif, será para la próxima vez, pero a ver si me encuentro etiquetada en Facebook en las fotos de alguien más un día de éstos.
Bueno, éste fue un post algo apurada ya que pronto debo estar en el trabajo. Sólo quería avisarles que llegue y que subí 500 gramos durante el fin de semana, creo que no estuvo tan mal, ¿no? Ahora vuelvo al buen camino y espero bajarlos pronto. Abrazos a todos y buena semana.
¡Parto a Linares!

No sé muy bien cómo seguiré la dieta allá, al estar en casa ajena, por más que expliques tu situación, es medio difícil, pues es sólo la segunda vez que voy y no tengo la confianza como para andar pidiendo menús especiales.
Pero al menos espero pasarlo bien, no estresarme y tener un par de lindos días con mi novio y su familia.
Ayer me porté muy bien todo el día hasta que me tomé un par de copitas de vino tinto con unas amigas, pero era una ocasión especial, una amiga argentina estaba de visita en Chile, y había que brindar con buen vino chileno (nada mejor que un Carmenere). Espero que no haya afectado mucho.
Vuelvo a mi casa (en Santiago) el sábado en la noche, así que seguro que no actualizaré sino hasta el domingo en la noche, después del trabajo. Extráñenme, pórtense bien con sus dietas y tengan un buen fin de semana.
Mejorando Día a Día

Mi Historia
Pero hay mucho que no les he contado, mucho que también es parte de mi lucha día a día. Les conté en uno de mis primeros posts que cuando subí mucho de peso por primera vez fue cuando tenía 17 años por ciertos problemas familiares que me gatillaron una ansiedad mucho mayor que la que normalmente sentía.
Resulta que soy hija única. Mi padre murió cuando yo tenía 12 años. Me quedé viviendo con mi mamá y mis abuelos maternos, lo cual dentro de todo no fue un cambio tan grande en mi vida, ya que siempre pasé mucho tiempo con ellos, dado que tanto mi mamá como mi papá trabajaban bastante.
Mi abuela tenía arteresoclerosis, esta es una enfermedad que afecta la circulación de la gente mayor. Cuando tenía problemas de circulación sanguínea hacia el cerebro, la vida era un infierno para todos los que vivíamos con ella. Se enojaba por cualquier cosa, nos gritaba, nos insultaba, nos recriminaba, nos decía las cosas más horribles y echaba muchos garabatos. Amenazó con pegarme varias veces pero nunca lo hizo. Después olvidaba estos ataques de rabia y si se los recriminabas los negaba y te trataba de mentirosa. Yo crecí con esto, con ella, desde aún antes que mi padre muriera, pero cuando el murió pareció que no había escapatoria a esa casa. Aún cuando mi abuela no estaba enferma con ataques de rabia, era una persona naturalmente manipuladora, experta en chantajes emocionales que siempre funcionaban con mi madre y yo jamás aguanté. En ese tiempo la vida en el colegio privado al que iba también era un infierno, mi doble infierno eran la casa y el colegio, y mi única escapatoria, mi mamá. Era mi madre y mi mejor amiga y a veces salíamos sólo las dos y conversábamos o estábamos en silencio, pero juntas, sabiendo que sólo nos teníamos la una a la otra, o eso decíamos.
La adolescencia fue difícil. El colegio, un infierno. Lleno de mujeres mentirosas, manipuladoras, cínicas, dispuestas a apuñalarte por la espalda a la primera de cambio. Los hombres eran en su mayoría superficiales, y les gustaba salir y emborracharse, y les gustaban las chicas muy lindas y delgadas. Los más estudiosos podían ser bastante competitivos y algo envidiosos. Encontrar amigos de verdad era difícil pero los encontré, no fueron muchos, pero bastante buenos, éramos quienes sobrevivíamos ahí. Freaks y raros para el resto supongo, muchos teníamos difíciles vidas personales y nos apoyábamos y tratábamos de salir adelante. Yo tardé mucho en superar la muerte de mi padre porque nunca tuvimos una gran relación, me costó extrañarlo y me costó darme cuenta que me hacía falta. Así que estaba entre el colegio infernal, la abuela loca y el duelo pendiente por mi padre cuando mi mamá se enfermó.
Comenzó a desarrollar una paranoia. Creía que la perseguían, a ella y su familia, y dejó de salir de la casa y trabajar. Pensé que se le pasaría pronto y que había que dejarla tranquila un tiempo. Yo tenía 16 años, camino a los 17. No se le pasó nunca. Sólo empeoró con el tiempo. Nos acusaba a mí y a mis abuelos de cosas que no entendíamos. Yo llegaba y a veces veía que me había botado a la basura cosas mías sin razón y al preguntarle por qué, me gritaba. Hubo días en los que perdió totalmente la conciencia de sí misma y protagonizó escenas que luego no podía recordar, como una noche en la que estuvo gritando y llorando como un bebé, en lo que a ratos parecía ataque de rabia, de tristeza o desesperación. Nadie podía calmarla. No lloraba como un adulto, sino como un niño pequeño. Sollozaba a gritos. Cuando me veía sólo empeoraba. Tuve que encerrarme en mi pieza para ver si se calmaba. Me dormí muy tarde en la madrugada y fui a dar un examen al colegio al día siguiente. Nunca sentí tantas ganas de morirme en mi vida. La vida simplemente había perdido el sentido. Me levantaba todos los días por obligación y rogaba porque me atropellara un camión.
Un día mi abuela y yo encontramos a mi mamá inconsciente en su cama porque tomó demasiados remedios para dormir. Otro día llegó a mi pieza a decirme que estaba haciendo arreglos (dio a entender que de la índole de un testamento) porque tenía asumido que moriría pronto. Cosas así podían pasar cualquier día. Y no podíamos obligarla a tratarse, no quería y lo peor es que mi tío (su hermano) la apoyaba, le creía todo lo de la persecución y pronto descubrimos que compartía su paranoia, pero él se mantenía trabajando, aunque su comportamiento también se volvió cada vez más errático. No teníamos dinero para internar a mi mamá (todavía no lo tenemos) y es imposible tomar un paso así mientras mi tío la apoye. Habría que internarnos a los dos, y con mi tío eso no nos corresponde (le corresponde a sus hijos, que son adultos) y habría que forzarlos... no, no resultaría, entre el dinero que no tenemos y el hecho de que habría que forzarla pero mi tío se negaría y a él no podemos forzarlo a nada, es imposible.
La enfermedad de mi mamá se ha calmado con el tiempo, no tiene escenas diarias pero sigue creyendo que la persiguen y casi no sale de la casa. A veces habla sola (ella cree que le habla a sus perseguidores y los acusa de las cosas que le han hecho) y tranca las puertas de la casa o hace cosas que no entendemos pero nos imaginamos que van dirigidas a enviarles mensajes a ellos.
A mí con los años me ha costado mucho asumir todo lo que esto me ha provocado. Claramente elegí "comérmelo" por mucho tiempo. Te provoca mucha culpa despertar un día y sentir que odias o le tienes gran resentimiento a esa persona a la cual en el fondo amas. Sentir que hay un abismo entre dos personas que fueron tan unidas como mi mamá y yo. Pasar tanto tiempo preocupada y triste por verla tan mal, que te olvidas de lo que a ti te pasa. Que tienes rabia, que te sientes sola, que realmente caíste en un abismo de soledad cuando aún erea una adolescente y necesitas un padre o una madre o un hermano o alguien que te cuide y te ayude y no hay nadie. Preocuparte tanto de lo que le pasa a ella que no piensas en ti y de golpe debes asumir que también tú tienes necesidades y que no fue justo que te tocara ser la adulta de la casa tan temprano. Negar la propia depresión en la que estás metida porque la paranoia de tu mamá, la artereosclerosis de tu abuela o los problemas cardíacos de tu abuelo son más urgentes. Y de repente darte cuenta de todo y sentir que te llenas de rabia. Y luego viene la culpa por sentir rabia. Sabes que no deberías sentirla porque son tu familia y te aman y los amas y no es su culpa, nada de lo que ocurrió es su culpa. Pero la rabia sigue ahí y tratas de ignorarla o esquivarla para que te deje vivir, para que no te ahogue y no te supere ni te venza, y sólo terminas comiéndote al mundo con angustia y lágrimas atrapadas en tu garganta.
Aún escribiendo esto siento el nudo en la garganta y las lágrimas asomarse. Mucho ha cambiado pero mucho sigue igual. La casa de mis abuelos es un sitio atemporal, los años no parecen pasar, nadie sabe comunicarse con nadie, todos se pelean con todos TODO EL TIEMPO. Mi abuela y mi mamá siguen peleando como dos adolescentes, mi mamá sigue desvariando, mi abuelo sigue evitando involucrarse, mi abuela sigue siendo manipuladora y mi mamá sigue hablando sola y trancando las puertas. Mi abuela se enoja, la critica, mi mamá se enoja de vuelta, pelean y todo vuelve a empezar. Yo por fin me fui de la casa a los 23 años, el año pasado, cosa que quería hacer desde los 18. Ahora mi vida está mucho mejor, pero hay muchas cosas que no he superado. Sigo yendo y sintiendo rabia y tristeza de que las cosas estén así e impotencia por no poder cambiarlas o mejorarlas. Sigo reprimiendo muchos de mis sentimientos. Superé la muerte de mi padre, pero aún no supero la enfermedad de mi madre, ni los traumas que me dejaron los malos tratos de mi abuela durante mi niñez y mi pubertad. Voy, almuerzo con ellos, tengo el contacto mínimo, hablo de noticias o cosas banales e intento huir antes de que se desate alguna crisis. Y no sé como cambiar esto. No sé como ir y no querer llorar de la lástima y la pena y la rabia de ver que todos los problemas siguen ahí, igual y que no se solucionan. Como dejar que cuando mi mamá habla sola no me afecte o cuando mi abuela insulta a alguien no me haga querer insultarla de vuelta. Sólo voy, los veo por poco rato y escapo apenas puedo. Y no quiero escapar más. Quiero enfrentar las cosas y hacerlo bien. Quiero ser una persona sana, con relaciones sanas, no sólo con la familia que me tocó, sino también con la que algún día espero formar. Y para eso necesito superar todo esto, para que no me controle a mí, para que la ansiedad, la angustia, la pena y la rabia nunca más me vuelvan a controlar.