
Bueno, finalmente fui al médico. Me fue... más o menos. El médico bien y sus planes para mí bien, pero él no me agradó tanto, algo entre su personalidad y su forma de ser no me gustó del todo, no me hace sentir muy cómoda. De todos modos me dio una dieta, con un plan de alimentación que me pareció bastante previsible pero no está de más tenerlo. Y bueno, cuando le mencioné el tema de la ansiedad me di cuenta que había cavado mi propia tumba. Los benditos (o malditos) fármacos. Le dejé claro, eso sí, qué cosas había tomado antes y no quería volver a tomar. Así que me hizo una receta personal. El fármaco que esa receta daría como resultado se supone que sería mucho más suave que lo que yo tomé antes así que bien por ese lado, pero de todos modos yo no quería fármacos. Lo otro bueno fue que me dijo que yo viera si habían días en los que tenía la ansiedad más controlada, y ahí podía tomar menos del medicamento o no tomarlo, que no está escrito en piedra y que yo misma vaya evaluando y bien qué tal voy. No sé si eso es bueno o malo que te lo diga un médico, pero a mí me pareció bueno.
Así que aquí estoy, hoy empiezo con la dieta del médico y me despido de la Scarsdale, que si bien me ayudó y me pareció sana porque se comía de todo durante la semana, es bastante dura y no es manera de alimentarse para toda la vida. Y yo quiero buenos hábitos para toda la vida, así como también quiero herramientas y ayuda para controlar la ansiedad y que ésta no me controle a mí.
Sobre eso, mis niveles de ansiedad bajaron bastante recientemente. Creo que siento más ansiedad cuando siento que una situación se me va de las manos, y siento que no la puedo o no la quiero enfrentar. Eso, claramente, me hace comer. Como para huir de aquello que me preocupa, me atormenta, me angustia. El viernes enfrenté la situación que más recientemente me tenía así: la tesis. Me reuní con mi profesora, le hablé de mis avances y de lo que me queda por hacer y fue muy positivo. De paso le expliqué algunas razones externas por las cuales no he avanzado tanto como yo quisiera, y entendió perfectamente y me agradeció mucho la confianza. Después de eso... uff... hasta me cambió el ánimo, me sentía aliviada y feliz. Y no pude evitar preguntarme si no podré hacer esto siempre que sienta ansiedad. Al menos, cuando la ansiedad surge de una situación que sí está en mis manos solucionar, quizás sí puedo. Por ejemplo, si me siento ansiosa porque me peleé con alguien, quizás el remedio en vez de comer es hablar con esta persona y solucionar nuestras diferencias. El remedio ahora fue enfrentar el fantasma de la tesis. El remedio el día de mañana puede ser enfrentar una difícil tarea en el trabajo. Pero enfrentar, no huir más. Y menos intentar huir mediante la comida.
Comer para intentar evadir o escaparnos de las cosas malas que nos pasan generalmente es un acto inconsciente. Sólo sentimos ganas de comer mucho y no sabemos por qué, hasta después, cuando analizamos la situación. Optamos por no detenernos a analizarla antes de comer, porque ese análisis podría hacer que no comamos y queremos comer, así que chao al análisis. Pero quizás si logramos cambiar ese comportamiento, si nos detenemos, pensamos, analizamos y convertimos un acto inconsciente en uno consciente, podemos dejar de comer por ansiedad. Podemos luego canalizar la ansiedad en solucionar el problema que nos afecta, y luego de eso bajará y no sentiremos tanto deseo de comer. Quizás sí se puede. Quiero creer que se puede.
Ah, y bueno, sobre el peso, les cuento que en la consulta del médico pesé 74 kgs en vez de los 71,5 que pesaba en mi casa en la mañana. Horror. Bueno, al menos ya sé que son 2,5 kgs de diferencia entre pesarme en la mañana en ayunas y sin ropa y en la tarde con ropa (y más encima ropa de otoño-invierno). Pusimos como meta llegar a los 62kgs y luego ver si bajo más o me mantengo. Debo ir a verlo en un mes más y contarle qué tal me ha ido. Hoy en la báscula de mi casa peso 70,5kgs, lo que significa que he perdido 1 kg desde el jueves y estoy contenta con eso. Además, recuperé mi peso de diciembre.
Con estos 70,5 kgs comienzo mi día 50 y mi nuevo proceso, el de seguir la dieta del médico y probar el fármaco mágico, aunque creo que no tomaré mucho de él, sólo lo usaré en los días o los períodos en los que sienta mucha ansiedad, realmente no quiero depender de ningún medicamento, aunque sea más natural y suave que otros. Luego le contaré al médico y veré qué le parece, pero como lo dejó a mi criterio, no creo que le parezca mal.
A todo esto, ¿han oído hablar del Fibrasol? También me lo recomendó.
Yyyy... estoy a sólo 500 gramos de mi segunda meta desde mi Reinicio (el 15 de marzo, cuando volví a empezar tras un par de meses de hacer cualquier cosa, las metas están al costado)del blog). Definitivamente estoy contenta. Y cada vez me acerco más al normopeso, que son 68 kgs. Y luego, sólo será cosa de concentrarme en llegar a mi peso ideal.
Un abrazo a todas y todos los que leen, espero que su fin de semana también haya sido bueno.
PD: El sábado me hice una tortilla de espinaca de lo más sana, hoy la pruebo (bueno, cuando la hice probé los trocitos que se pegaron a la sartén y estaba muy buena!!! Además caminé mucho y me preparé jalea light para la semana, así que estoy orgullosa de haber convertido un sábado en el que normalmente no habría hecho mucho, en un día productivo en el que hice cosas que benefician mi salud, como prepararme comida sana y caminar a buen ritmo (aún no me atrevo a volver a correr porque estoy con un leve dolor en un tobillo). Otra razón para alegrarse.