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Las mentiras que nos decimos a nosotros mismos

No me fue bien con la Scarsdale. Ni siquiera pude completar una semana entera con ella. Yo misma me puse excusas y me mentí a mí misma como siempre que quiero romper una dieta lo hago: "solo por hoy, será solo una cerveza, solo un picoteo, mañana retomo y sigo perfecto, etc". Y nunca es solo una cerveza, solo un picoteo. Y en el fondo lo sé. Sé que me digo eso a mí misma para permitirme salirme de la dieta sin tanto remordimiento, pero que una cerveza y un picoteo son la excusa para luego otro, y otro, y otro. Y finalmente es un "la retomo el lunes", y a veces ni siquiera cumplo con eso. Y luego me siento mal, y me encuentro a mí misma lidiando con las consecuencias en las cuales no quise pensar cuando rompí la dieta.

Me parece curioso como a veces elegimos no pensar, simplemente dejarnos llevar por nuestro impulso. Y podríamos detenernos a pensar "¿realmente quiero hacer esto? ¿no me voy a sentir peor después? ¿vale la pena el placer efímero a cambio de una frustración a más largo plazo?". Pero no lo hacemos porque sabemos que si nos detuviéramos a pensar no romperíamos la dieta. Y queremos romperla en ese momento, queremos romperla con tantas ganas...

Los días avanzan y cada vez hace más calor en Santiago. Y me siento mal porque para esta fecha esperaba estar pesando unos 67 kgs y no estoy ni cerca. Dan ganas de abandonar la empresa completamente. Pero no lo haré. Intentaré retomar la vida sana una vez más, comer bien y hacer ejercicio, y trataré de pensar. Cuando quiera romper la dieta ahora SI voy a pensar, que sé que si lo hiciera más seguido en vez de "dejarme llevar", la cumpliría mucho mejor. Voy a superar este fin de semana estoicamente y me volveré a pesar la próxima semana y me alegraré al ver los resultados y éstos me darán un nuevo impulso. No terminaré octubre pesando 66 kgs, eso ya lo tengo claro, pero quizás lo puedo terminar con 68 y si lo logro me alegraré mucho. Quizás puedo llegar a mi aniversario con mi novio (a mitad de noviembre) con 66 y entonces preocuparme de mantenerme. Quizás no todo está perdido. No, no quizás, sé que no todo está perdido y todavía estoy a tiempo de lograr mis objetivos antes que llegue el verano. Sé que quiero y sé que puedo. Y me comprometo a no mentirme más.

Fin de semana fatal

Este fin de semana fue fatal para la dieta. Teníamos visitas en casa, y salimos mucho a comer y beber con ellos y me sentí incapaz de decir que no, pero fue solo una excusa, si realmente hubiese querido comer bien, podría haberlo hecho. Me pesé y subí un kg, ahora peso 70,5 kgs =(

Pese a esto, debo continuar con mi plan para los 66 kgs a fines de octubre, que iba muy bien encaminada antes de "tropezarme" con el fin de semana. Me esforzaré también porque este fin de semana no me pase lo mismo, pues no puedo estar echando por la borda todos los fines de semana el trabajo que tanto esfuerzos me cuesta durante la semana.

También es posible que mi mal comportamiento con la comida y bebida este fin de semana me haya hecho retener líquidos y que por eso estoy pesando tanto más que el jueves, así que espero volver pronto a los 69,5. Crucen los dedos por mí.

Sobre mi mala situación con el trabajo, les cuento que finalmente decidí renunciar, pues no quería comenzar un nuevo mes con ellos. Sé que quizás no es lo más inteligente que podía hacer, que quizás debí haber seguido trabajando con ellos hasta que encontrara algo más, pero lo cierto es que en la medida en que fueron solucionando su gran desorden y comenzaron a tener más claro qué era lo que necesitaban de mí, se me hizo muy evidente que esto no era lo que me propusieron en un comienzo y que era un problema que no tenía solución. Por más que siguiera con ellos y tuviera paciencia, no iba a mejorar la situación. Así que ahora debo buscar trabajo intensamente o considerar volver a colaborar con mi ex-ex-trabajo, donde aún no me reemplazan. De todos modos estoy tranquila.

Hoy comienzo con la Scarsdale, pienso llevarla durante dos semanas. Es una dieta que me dio buenos resultados hace un tiempo, y si bien no soy muy amiga de las dietas tan estrictas como ésta, y soy consciente de que hay que llevar una dieta de mantenimiento después para evitar el efecto rebote, creo que con la Scarsdale se come relativamente variado durante toda la semana y que me puede dar el impulso que necesito para salir de esta mala costumbre de comer bien durante la semana y romper las dietas el fin de semana. Necesito hacer algo nuevo, y también algo estricto con normas muy claras, pues así me concentro en seguir las normas y me veo menos tentada a romper la dieta. ¡Espero que resulte!

A todos les envío muchas buenas vibras y ánimo para que ésta sea una excelente semana!!!

Altibajos

Tras un par de semanas algo ausente, regreso con varias cosas qué contar.

La primera es que la semana pasada no tuve una buena semana. Ni con la dieta ni con nada. Les explico, hace poco me cambié de trabajo. Acepté el nuevo porque se me señaló que las cosas iban a ser de una cierta forma, y mes y medio después lo que me dijeron está lejos de cumplirse. Les comenté mis preocupaciones el lunes, pero no hubo muchos cambios. He decidido intentar ser paciente y darles más tiempo para que se ordenen, porque mi cargo antes no existía en esta empresa, parece que había mucho que no tenían claro y bueno, quizás las cosas mejoran, pero intento mantenerme atenta a otras oportunidades que puedan surgir. De todos modos esto me mantiene algo tensa y ansiosa. Creo que tengo un tema con el control, cuando siento que no puedo controlar las situaciones mi ansiedad se dispara y hasta he dormido mal. Luego fue el fin de semana de fiestas patrias, estuve fuera de la ciudad y también comí bastante. Pero regresando a la capital esta semana decidí ordenarme.

El saldo de mi mala semana pasada fue un kg. Ya bajé 500 gramos de ese kg, y espero pronto estar en los 69,5 que pesaba hace un par de semanas. Para ordenarme y calmar mi necesidad de control sobre mi vida escribí una lista de metas a mediano plazo, y creo que la mayoría son realizables. A medida que vaya tachando algunas, me iré sintiendo mejor, creo. La lista está pegada en mi refrigerador. Las metas tienen que ver con el peso, el trabajo, el ejercicio físico, hacer las cosas que me gustan y solucionar algunos temas que tengo pendientes. La verdad es que en el momento en que la hice, ya sentí que estaba haciendo algo para mejorar mi vida y mi situación y me sentí inmediatamente mejor. Es curioso cómo funciona la mente, ¿no?

Así que estoy pesando 70 kgs, y tengo un plan para llegar a los 66 para fines de octubre, que creo que es un plazo razonable. La idea es, una vez que haya llegado a los 66, consolidar ese peso y hacer una dieta de mantenimiento. Pienso hacer la que propone Dukan, la "fase de consolidación", que permite todo tipo de comida con moderación y me parece súper realizable. Lo cierto es que quisiera pesar menos que 66 kgs, conozco a mi cuerpo con casi todos los pesos posibles producto de muchas bajas y subidas de peso pasadas, y sé que con ese peso ya tengo un IMC normal, pero por apenas 2 kgs, y todavía me veo algo "rellenita", pero me he dado cuenta que mis mejores resultados bajando de peso, los que he mantenido por más tiempo, son los que han sido graduales. Llegué a los 70 kgs gradualmente, y por suerte he mantenido este peso (a veces he pesado unos kilos más, otras unos menos) por cerca de un año. Creo que si llego a los 66 y logro mantenerlo por al menos un mes, luego puedo decidir si quiero bajar más o no. Prefiero ir asegurando poco a poco estas pequeñas metas, que lograr perder mucho peso de golpe y luego volver a subirlo todo como tantas veces me ha pasado antes.

Eso, espero que tengan un buen finde, y sigan "echando pa'delante" con toda la garra y energía del universo. Pronto les contaré cómo me va con mi plan y mis metas.

Avanzando en terreno casi nuevo

Como les conté anteriormente, el año pasado cerca del 12 de noviembre llegué a pesar 69,5 kgs tras muchos esfuerzos que me ayudaron a perder un total de 11,5 kgs, pues estuve pesando 81 kgs en febrero 2009. Recuperé parte de ese peso durante el verano (enero-febrero en Chile) y en marzo pesaba 75 kgs. Volví a recorrer el mismo camino y perder esos 5 kgs durante marzo-abril-mayo. Luego volví a recuperar esos mismos 5 kgs y me puse en campaña otra vez, por el mismo camino ya recorrido dos veces. Llegué a pesar los 69,5 kgs del año pasado la semana anterior. Y de ahí en adelante el camino era casi nuevo (ya lo recorrí antes, pero fue el 2006, y ya han pasado 4 años). Y logré recorrer un poquito de ese camino estos últimos días, pues me pesé el martes y felizmente la báscula dio 69. Son 500 gramos de camino casi nuevo, jeje. Y me tienen muy contenta.

He seguido corriendo, creo que puedo seguir haciéndolo unas 4 veces a la semana. Me tengo que levantar más temprano de lo usual y todo, pero cuando he terminado de correr, siento que vale la pena, pues la sensación de bienestar es enorme. Estoy haciendo un poquito más de 2 kms cada vez (a veces 2,2, a veces 2,4kms) lo cual es muy bueno, pero no creo que llegue a hacer los 5kms que quiero para la fecha del 5k al que quería ir. Bueno, todavía queda tiempo para ver eso, pero no es terrible no hacerlos, lo importante es seguir entrenando.

A veces me pregunto si, como en el 2006, lograré bajar todo el peso que necesito y sentirme 100% bien conmigo misma otra vez (esa vez llegué a pesar 60 kgs, pero entre los 60 y los 63 me mantengo bien) o si dejaré que algo me distraiga antes, me desviaré de mi camino como tantas veces lo he hecho y volveré a subir parte de lo que he bajado en vez de llegar a mi meta final y seguiré aplazando más mi "cambio de vida". Sé que tengo la determinación y la fuerza para lograrlo, pero lo he arruinado tantas veces que me resulta difícil no tener miedo. O más que miedo, dudas, incertidumbre. ¿Lo lograré esta vez? Ahora sé que es TAN importante, pero en algún momento de flaqueza puede que prefiera olvidarlo y no pensar en la importancia de mis metas, simplemente volver a adormecerme por el placer de la comida y la bebida. Porque algo así es, como un adormecimiento. Pero cuando despiertas, los problemas siguen ahí e incluso aumentaron gracias al descontrol.

Debo mantenerme enfocada, no debo olvidarlo. Por eso me he preocupado también de otros aspectos de mi "renovación", como comprarme ropa linda, ir a la peluquería, ver la posibilidad de hacerme masajes para disminuir la celulitis, etc. Como todo está relacionado, estas aparentemente pequeñas cosas me mantienen enfocada con que es importante volver a quererme, cuidarme, sentirme bien conmigo misma. Y así, me ayudan a recordar por qué debo seguir la dieta.

El lunes tuve una tentación espantosa. Se me ocurrió decirle a mi novio que fuéramos a un bar-restaurante que nos gusta mucho porque él tenía hambre. Como he soportado tan bien casi todas las tentaciones, sin que realmente me afecte mucho, pensé que esto sería igual, yo me pediría mi coca cola light y no habría problema. Pero creo que sicológicamente me afectó entrar a ese local, lo asocio automáticamente a deliciosa comida y cerveza y quería pedir eso. Sentía el olor, veía la burbujeante cerveza y casi sentía que era más fuerte que yo. Me dije a mí misma "¿por qué no? luego vuelvo a la dieta y no sería tan terrible". Pero sé que eso es mentira. Si me daba esa licencia de romper la dieta luego me sentiría con derecho de darme otra y otra, y eventualmente romper muuuchoo la dieta y arruinar lo que he hecho. Pero no fue este último pensamiento el que me detuvo. No. Fue la mesera. Sí, la mesera. Era una chica delgada y guapa. Usaba ropa linda y sencilla, que le quedaba bien. Era una chica que se sentía cómoda con su cuerpo, claramente. Y pensé "Yo quiero sentirme así, para hacerlo No puedo romper la dieta ahora". Y no la rompí. Quien lo diría, todo gracias a la mesera, ja, ella ni se enteró. Y quizás si hubiese roto la dieta ese lunes, el martes la báscula No habría dado 69 kgs.

En fin, espero que sus dietas también vayan bien y se mantengan enfocadas y enfocados. Abrazos para todos los que leen. Gracias por estar acá.

De vuelta tras el Finde de Aniversario

Bueno, regresé y el fin de semana no salió para nada como lo tenía planificado, jajaja. Pero lo pasé muy bien, así que no hay arrepentimientos, sólo consecuencias que iré acatando y haciendo lo posible por revertir.

Quizás fui demasiado ambiciosa con mi planificación de sólo romper la dieta en una comida, cuando iba a estar celebrando mi aniversario. Cuando llegué allá pensé "¿por qué me propuse algo así? es mi aniversario, ocurre sólo una vez al año, tengo que disfrutarlo, sin preocupaciones!", y eso hice. Pero en una cosa decidí que no podía ceder: en cuanto regresaba a mi ciudad, volvía inmediatamente a la dieta, no se dilataba esto ni siquiera por unos minutos, y así fue.

Es curioso, no logré mi objetivo, pero me siento extrañamente orgullosa de mí misma, siento que alcancé un logro enorme, algo que normalmente no habría logrado hacer. Normalmente habría vuelto a Santiago la tarde del domingo luego de romper la dieta por el fin de semana, y habría dilatado mucho volver a ella. Habría dicho "si ya no me porté bien hoy, qué importa seguir comiendo mal por el resto del día?" Y habría cenado algo horrible. Luego, el lunes (hoy) habría dicho "bueno, hoy es mi día de aniversario real, mejor retomo la dieta mañana".

Y luego de eso, todos conocemos la historia. "Mejor aprovecho esta semana y vuelvo a empezar el lunes", "mejor empiezo de nuevo el 1 de diciembre, todo de cero", etc, etc. Simplemente postergando más mi salud, recuperando más del peso perdido y luego debiendo enfrentar una batalla aún más difícil cuando efectivamente me decidiera a retomar la dieta. Estoy muy feliz de haber logrado romper ese círculo vicioso que conozco tan bien y haber vuelto rápidamente al redil y a la dieta.

Ahora, el control de daños todavía no lo hago, debo pesarme mañana temprano y ver cuanto subí el fin de semana. Cual sea que sea el resultado lo acataré con firmeza y trabajaré con todas mis fuerzas por perderlo de nuevo pronto. Siendo realista, dudo que alcance a cumplir la meta que me propuse para el reto de Nenúfar, es que nunca contemplé pasar tanto tiempo estancada en el 70, supongo que pensé que mantendría por más tiempo el rápido ritmo de pérdida de peso del inicio de la Dukan. Aún así haré todo lo posible por alcanzar esa meta, pero si no lo logro, me conformo con terminar el mes pesando 68 kgs, con lo que llegaría al normopeso, lo que sin duda me haría muy MUY feliz.

Así que aquí estoy, de regreso y con mucho ánimo, ya me pongo al día con sus blogs, que espero que también les esté yendo bien!

Este camino me parece familiar...

Hoy me pesé y llegué por fin a los 70 kilos! Son 4 kgs perdidos desde que empecé la Dieta Dukan el 17 de octubre, voy en mi día número 20. Antes de empezar la Dukan perdí un kilo más (entre el 21 de septiembre y el 17 de octubre), o sea, es un total de 5 kgs perdidos desde septiembre. Si bien estoy contenta de haber llegado a los 70 kilos, tengo la sensación de haber recorrido este camino antes un par de veces.

El año pasado descubrí como en marzo que pesaba 81 kgs y me puse en campaña. Abrí el blog como ayuda extra cuando ya había perdido algo de peso y pesaba 75 kgs en agosto. Para esta misma fecha (inicios de noviembre) del año pasado pesaba unos 70 kgs. Pero luego me descuidé y para marzo de este año estaba en 75 otra vez. Volví a ponerme en campaña y volví a pesar 70 kgs en mayo. Y volví a descuidarme y excederme, usando el estrés por el trabajo y la tesis como excusa, y para septiembre estaba en 75 kgs de nuevo. Como verán, ahora volví a bajar esos 5 kgs y estoy en 70 otra vez. Pero tengo la impresión de haber estando dando bote desde hace más de un año bajando y volviendo a subir y volviendo a bajar los mismos 5 kgs.

Sé que el pasado ya fue, y hay que concentrarse en el presente. Pero debo ser consciente de mis errores pasados para no repetirlos. Ahora comienza el verdadero desafío, no descuidarme y recuperar ooootraaaa veez estos 5 kgs. Seguir bajando. Alcanzar mis metas. Lograr esta vez hacerlo mejor, ser más constante, no abandonar. Confieso que me da miedo seguir repitiendo una y otra vez el mismo patrón. Seguir subiendo y bajando, siempre en el mismo sitio. Yo quiero avanzar. De verdad.

Ahora empieza el verdadero reto. Y me muero de ganas de probarme a mí misma y a todo el mundo que lo puedo hacer de manera distinta esta vez, mejor.

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En otro tema,
PD: me compré jeans (vaqueros) ayer. Tenía que comprarme desde hacía meses pero nunca lo hacía porque siempre pensaba "pronto me volveré a poner a dieta y bajaré de peso y lo que me compre ahora ya no me quedará bien después. Y claro, nunca volvía a la dieta y nunca me los compraba XD. Pero por fin ayer decidí hacerlo y adivinen cuál fue la talla que elegí? 44! Qué felicidad. Cuando pesaba 80 kgs debí comprarme talla 48, y cuando estoy por los 75 kgs mi talla usual es 46, o sea que he bajado 2 tallas. De los 2 jeans que compré hay unos que me apretan un poco, marcando unos rollos (lorza, neumáticos) en mi estómago, pero espero que eso pronto cambie. Celebraré el día que me queden 100% bien! Será un incentivo extra poder lucir esta talla 44 con comodidad primero, y luego finalmente cambiar a la talla 42, que debería ser mi talla cuando llegue a mi peso ideal. A continuación, les dejo la foto. (El pañuelo venía incluido de regalo con los jeans celestes, que dicho sea de paso, son lo que todavía no me quedan tan bien, los oscuros me quedan mejor por ahora).


Y bueno, felices 5 kgs perdidos desde el 21 de septiembre (4 de ellos perdidos con la Dukan desde el 17 de octubre) para mí. Ahora, vamos por la siguiente meta y a lucir bien esos jeans! =)

El año pasado, cerca de esta fecha...


Como muchos saben, abrí este blog el año pasado. Ocurre que en febrero del año pasado descubrí que pesaba 81 kgs. Esto me alarmó pues nunca antes había pesado tanto en la vida. Escribí por aquí mi historia con las dietas y también les conté que en 2006 bajé mucho de peso y llegué a estar en mi peso ideal, unos 60 kgs y siento que en ese entonces me veía muy bien.



Pues bueno, desde febrero del año pasado me puse en campaña para perder peso, en medio de eso creé este blog. Hice dietas, pero a rato las rompía y volvía a subir parte de lo perdido, por suerte nunca volví al 80. En noviembre del año pasado, el 12 de noviembre aproximadamente, pesé el mínimo que he pesado en este último par de años, 69,5 kgs. Me deprime mucho sentir que si hubiera sido más constante en mi camino no estaría este año en casi el mismo sitio que el año pasado, pero ha sido todo un proceso. Sin embargo me deprimiría mucho más llegar al 12 de noviembre y pesar más de lo que pesaba el año pasado en la misma fecha. Quizás no sea menos, pero por lo menos que sea lo mismo para no sentirme tan mal! Bueno, tras esta larga introducción quería contarles que hoy peso 71,5 kgs y que creo que puedo llegar al 12 de noviembre pesando esos 69,6, ojalá un pelín menos, los 69 exactos. Es mi próxima meta.


También quisiera rescatar algo. Desde ese 69,5 volví a subir de peso, y pasé todo el resto de noviembre y diciembre del año pasado fluctuando entre los 70 y los 72 kilos. La idea es que eso no vuelva a ocurrir este noviembre y este diciembre. Sólo seguir bajando, no volver a subir. Espero lograrlo. Realmente espero lograrlo.


Por otro lado, cumplí con mi meta del reto de Jimena, que era pesar 71,5 kgs para el 1 de noviembre (a menos que vuelva a subir, claro, pero espero que eso no pase!) y con tiempo de sobra. Así que puede que cumpla con mi deseo de terminar el mes pesando 71 kgs exactos o quizás un poquito menos (ojalá!). Y hoy martes voy apenas en el día 10 de la Dieta Dukan. Son 10 días perfectos de dieta, en los que no me he salido en nada y he aprovechado de probar varias recetas Dukan que están muy buenas y me hacen sentir que puedo comer cosas ricas sin necesidad de saltarme la dieta. Estos 10 días han dado muy buenos resultados: 2,5 kgs perdidos. Todavía me queda un largo camino por recorrer, pero poco a poco voy avanzando, lo cual me hace muy feliz. Espero seguir así.

Estoy de vuelta

Lamento mi extensa ausencia, pero les cuento que por fin estoy cerca de terminar mi tesis así que pronto tendré tiempo de actualizar más seguido (dentro de una semana espero haberla terminado). No tengo mucho qué decir, he tenido días muy malos, en los que he sido absolutamente dominada por la ansiedad y no he sentido ningún deseo de combatirla. Volví a los 75 kgs en un punto, pero en septiembre (cerca del 21) me decidí a volver a empezar esto, con más energía que nunca. En Chile ya es primavera, el verano se acerca y me frustra infinitamente no poder usar la ropa que quiero. Lo que era fácil de ignorar durante el invierno, se vuelve evidente con el calor.

Así que sin más, porque una imagen vale más que mil las palabras, les dejó mi más reciente prueba de mi nueva determinación...

Ah, y otra cosa más: I'M BACK, BABY!!!!

Día 53 del Reinicio: De vuelta al 70

¡Así es! Ayer en la mañana me subí a la báscula antes de desayunar y ésta recompensó mis esfuerzos con un maravilloso 70 exacto, ningún gramo más, ningún gramo menos. Recuerdo cuando en noviembre pesaba esto y me tenía harta porque lo único que quería ver era un cambio en la báscula... y ahora estoy tan feliz de ver este numerito de nuevo! jajajaja. Ironías de la vida.

Así que por fin llegué a la segunda meta de las que me impuse el día de mi Reinicio (15 de marzo). Y toca remplazar la reglette por una nueva meta, pero a ratos me dan ganas de dejarla un tiempo más ahí mostrando mi meta cumplida, se ve tan linda, jijiji. Pero aún me falta para llegar al normopeso y más para el peso ideal así que prontamente será reemplazada por los siguientes objetivos.

Y... adivinen qué, mañana viernes es mi cumpleaños!!! Así es, cumplo 25 años, y estoy feliz de que los celebraré con 8 kgs menos que el año pasado (aunque si hubiese sido más constante podría ser una diferencia aún mayor, pero qué se le va a hacer). Creo que más adelante subiré las fotos comparativas para que las vean, yo en mi cumple del año pasado y yo en mi cumple de este año. Y espero que el del próximo año sí pueda recibirlo realmente en mi peso ideal.

Bueno, de sobre está decir que por el cumpleaños me saldré de la dieta, pues es EL día del año que es para mí y pienso consentirme. Pero inmediatamente después de eso vuelvo a la dieta con más fuerza que nunca, nada de decir "como ayer no estuve a dieta, mejor convirtámoslo en todo el fin de semana" o cosas así. No quiero. Quiero seguir portándome bien, seguir viendo buenos resultados, seguir cambiando mi vida. Esta vez realmente quiero hacerlo.

Sobre sus comentarios en mi entrada anterior veo que no soy la única reacia al tema de los medicamentos, jajaja. Bueno, les aliviará entonces saber que no los tomaré. El lunes tomé uno sólo y me alteró demasiado, estaba acelerada, medio temblorosa y por la noche no podía dormir. El médico me recetó algo también en caso que no pudiera dormir, pero eso me volvería realmente una adicta a los fármacos. Dos durante el día para controlar la ansiedad y luego uno en la noche para poder dormir? Ese no es modo de vivir. Si algún día siento una ansiedad incontrolable, consideraré tomar los fármacos sólo por ese día, pero nada más, no se volverán una costumbre ni una constante en mi vida, quiero hacer esto sin ellos. Creo que necesito ayuda para controlar mi ansiedad y cambiar mi vida, pero ayuda de otro tipo. Sé que hay gente que toma medicamentos y le funcionan bien, pero yo No quiero hacerlo. No si hay otro modo de hacer esto.

Ah, sobre el fibrasol, efectivamente es como una fibra que se diluye en agua, como si fuera un té. El médico lo recomienda porque también te ayuda a sentirte saciada y además combate el estreñimiento. Pero no es mi casi, si me pasa algo es que voy al baño demasiado seguido y no sé si necesito esta fibra extra en mi vida XD De todos modos compré una caja, just in case.

Así que aquí estoy, bien hasta el momento, contenta con la dieta del médico, contenta con mis resultados y contenta con MI CUMPLEAÑOOOOS, jajajaja. Así que ánimo que si yo puedo, ustedes también.

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En otro tema, quería repetir mi historia con el sobrepeso y las dietas para la gente nueva que ha ido llegando pero no me da tiempo de escribirla en extenso. Supongo que un resumen ejecutivo sería decir que desde la adolescencia que lucho con el sobrepeso y la ansiedad, gatillada en parte por problemas personales (que me han disparado la ansiedad y llevado a subir de peso). Hice varias dietas, perdí peso pero luego volvía a subir siempre en períodos de ansiedad. De esas veces la más memorable es del año 2006 que estuve pesando entre 60 y 61 kgs pero el 2007 volví a subir todo e incluso más. En febrero del año pasado llegué a pesar 81 kgs. Comencé algunas dietas interrumpidas que en julio me llevaron a decidir un intento "más serio", esta vez con 75 kgs y entonces abrí el blog.

En noviembre estuve pesando 69,5 kgs, en diciembre volví a subir un poco, luego lo volví a bajar y durante enero y febrero hice cualquier cosa así que volví a subir de peso hasta estar en 75 kgs de nuevo en marzo. Así fue como el 15 de marzo lo escogí como mi fecha de Reinicio y desde entonces estoy contando los días y tratando de dar cuenta de mi proceso lo mejor posible. Ya he perdido 5 kgs desde entonces, volviendo a sentirme como lo hacía en noviembre, y espero que desde aquí el camino sea nuevo y sólo avanzar en él, no volver a retroceder más. Esto para mí no es sólo estar a dieta y perder peso, quiero cambiar mi vida, mis hábitos y mi relación con la comida. No quiero comer por ansiedad o porque no sé lidiar con mis problemas. Quiero superar mi adicción a la comida y a comer cuando estoy triste, nerviosa, ansiosa, estresada, etc. En fin, quiero ser una persona sana con todo lo que eso implica.

Límites

Hola gente linda, cómo no tengo muchas novedades respecto a mi peso, dado que hice muy bien la dieta unos días y luego la rompí el fin de semana y no me he pesado desde entonces (la última vez lo hice el jueves y estaba en 72 pero creo que algo debo haber subido, y ahora vuelvo a la dieta y espero volver a bajar), les dejo uno de los temas que mencioné en la entrada pasada y que estaba pensando que sería interesante tratar. Un abrazo!
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He descubierto algo curioso sobre la mayoría de quienes pululamos por esta comunidad de blogs. Un patrón, o algo así, que parece que casi todos seguimos. Esa es otra razón -además del desahogo, el registro diario y el apoyo- por la que este blog me parece tan buena idea. Aprendo sobre mí y puedo constatar que muchos repetimos ciertas conductas.La observación me permite aprender más sobre todo lo que conlleva el sobrepeso y la obesidad.

Lo que he observado y a lo que quería referirme es cuando de vez en cuando salimos de vacaciones o pasamos un fin de semana fuera de la ciudad o en casa ajena y cosas así. Todos sabemos que será difícil mantener la dieta fuera de nuestros propios hogares y rutinas. Así que decidimos romper la dieta por unos días pero intentar "no excedernos mucho". Algo así como "no estaré a dieta pero tampoco me comeré todo lo que pille". Apelamos a nuestra capacidad de moderación. Decimos que cuando comamos cosas que engorden intentaremos compensar, ver qué cosas podemos reemplazar por otras un poco menos calóricas, que no aceptaremos alcohol, que nos mediremos con los postres, etc. Y con esa resolución partimos a algún lugar que no es nuestra casa.

Luego, cuando volvemos he observado que la gran mayoría (me incluyo) no nos moderamos. Llegamos contando que no compensamos nada, que comimos todo lo que encontramos, que hasta nos servimos varios postres, que cada oportunidad que tuvimos de elegir algo no tan calórico la dejamos pasar. Es como que en el momento en que pensamos "bueno no voy a estar dieta pero..." no logramos asimilar nada después del pero. Es como si el sólo decir "no dieta" fueran palabras mágicas que nos permiten olvidar todo lo demás. Nos proponemos en vano una moderación que nunca realmente tenemos intenciones de cumplir, y si realmente lo queremos cumplir, esa resolución se evapora en cuanto vemos las posibilidades de comer todo aquello de lo cual normalmente nos privamos. Es como si esa posibilidad nos volviera un poco locos y nos hiciera olvidar cualquier resolución previa.

Este hecho puede que no sea tan preocupante en sí. O sea, nos fuimos de vacaciones y a causa de nuestra incapacidad de moderarnos en vez de recuperar 1,5 kgs recuperamos 3. No es tan grave. Si fue sólo un fin de semana, o una fiesta, puede que la consecuencia sea aún menor. Pero ése, para mí al menos, no es el problema. No se trata sólo de las implicancias físicas que tienen estos hechos, sino las sicológicas. Primero, la culpa. Luego, ¿qué dice esto sobre nuestra capacidad de autocontrol? En realidad, dice algo muy simple. Todavía no tenemos mucho autocontrol. Todavía vivimos en un mundo de "todo o nada" respecto a la comida. No hemos adoptado aún esos nuevos y buenos hábitos que esperamos que nos duren toda la vida. Como no los tenemos, necesitamos reglas, bastante estrictas, que cuando decidimos relajar un poco, terminamos comiendo de todo y rompiéndolas por completo.

En fin, no sé si hay una conclusión respecto a esto, pero creo que es bueno darse cuenta. No puede ser casualidad que a casi todos nos pase lo mismo, ¿no? Creo, realmente, que es una prueba de fuego la idea de ir a alguna parte y decidir no seguir la dieta pero comer con moderación de todos modos. Si lo logramos, quiere decir que realmente hemos logrado controlarnos y ajustar nuestros hábitos a distintas situaciones. Que romper un poco la dieta no significa comer todo lo que nos pongan por delante, en exceso y con ansiedad. Que sólo significa darnos algunos gustos, pero mantener los límites y el control. Mientras no tengamos esos límites ni ese control, creo que es bueno ser conscientes de esto, y trabajar en eso. Recordar que no estamos sólo siguiendo una dieta y estrictas reglas alimenticias, sino que estamos cambiando de hábitos y cambiando de vida. A menudo creo que lo olvidamos y nos concentramos sólo en la dieta, las calorías y el menú diario, cuando esto es mucho más que eso. Creo que teniéndolo en cuenta podemos lograr un cambio real y permanente y correr un mucho menor riesgo de recuperar el terreno ganado y que el cambio sea temporal.

Día 38 del Reinicio: Mucho qué reportar

Aquí estoy, aquí sigo. Adivinen por qué me he desaparecido. Sí, por la razón típica que much@s nos desaparecemos, porque me he portado mal. La Dieta Scarsdale la seguí sólo por 8 días, aunque esos 8 días la llevé bastante bien. Perdí un poquito más de 2 kgs, cerca de 2,5 kgs. Pero luego tuve noticias de mi profesora guía de la tesis. Y está preocupada. Eso no es bueno. Cree que he avanzado poco la tesis a causa del trabajo y tiene razón. Se quiere reunir conmigo. Ay. Ansiedad. Mucha. De pronto, una dieta que empecé sintiendo que era muy fácil de llevar porque se comía de todo, se me volvió insoportable.

El martes pasado rompí la dieta y volví a mi hábito de chica ansiosa. Comer y beber como si no hubiese mañana, porque me estresé, me puse tan tensa, incluso me demoré en responderle a mi profesora porque no sabía qué decir. Y tengo la pésima costumbre de no hablar de estas cosas. Si hablara de ellas o escribiera de ellas en su momento, ¿desahogaría la ansiedad mejor? ¿comería menos?

Bueno, de todos modos no quise arruinar todo el peso que perdí durante la Scarsdale, y decidí retomarla, hacer al menos la semana que me faltó. Comencé de nuevo el lunes y aquí estoy. El lunes enfrenté la báscula (cosa que no quería hacer, pero siempre es mejor salir rápido de esa incertidumbre culposa que nos hace tan mal) y descubrí que sólo recuperé un kilo de lo perdido previamente. O sea, estaba en 73 kgs. No sé si he bajado más desde entonces porque me llegó la regla, así que me es difícil saber cuanto peso realmente. Esperemos que al término de esta semana los resultados sean buenos.

Por otro lado, tengo muchos temas en mente, temas que me gustaría tocar en el blog, relacionados con el sobrepeso, pero no he tenido tiempo de escribirlos. Ojalá pueda hacerlo pronto, y ojalá cuando lo haga opinen, porque creo que es interesante tener un debate sobre ciertas cosas que se relacionan con el sobrepeso, no sólo nuestra batalla contra los kilos y nuestros menús diarios. Finalmente, no sólo nuestra salud física se ve afectada, sino también la mental, y el simple hecho de perder peso requiere de una cierta preparación sicológica para lograrlo, y luego para mantenerlo. En fin, ya estoy escribiendo mucho, mejor lo dejo para una próxima entrada.

Abrazos!

Día 26 del Reinicio: No lo puedo creer

La Dieta Médica Scarsdale está funcionando de maravilla. A tal punto que apenas me lo puedo creer. He perdido 2 kgs en apenas 4 días. Dudo que en los próximos días siga perdiendo peso a este ritmo, imagino que pronto será más lento, pero de todos modos estoy muy contenta y muy animada. En noviembre llegué a pesar 69,5 kgs, y en diciembre (recuperé un poco de peso y luego volví a bajar otro poco) estaba en 70,5 cuando el año estaba por terminar. Cuando logre volver a ese peso creo que me voy a sentir muuuy bien.

El año pasado solía imponerme a mí misma metas con fecha que nunca lograba cumplir y siempre debía recalendarizar, lo cual me frustraba. Si se fijan ahora mis metas no tienen fecha (aunque evidentemente que no espero tardarme 6 meses en bajar un kilo), y son más pequeñas, de modo que a medida que veo que las voy cumpliendo, me animo. Ya cumplí la primera, 73 kgs. La próxima son los 70 kgs.

Sobre estos días con la Scarsdale les cuento que no he sufrido demasiado, siento que he comido de todo, solo que el orden claramente es un poco estricto porque es un dieta que disocia los tipos de alimentos y hay cosas que noto que no se mezclan. Hasta me queda algo bien que no hayan las meriendas, porque muchas veces estoy en el trabajo a la hora de las meriendas y se me olvidan. Lo único que he debido cambiar fue el cordero del miércoles por jamón de pavo, ya que no tenía cordero y no estaba dispuesta a ir a comprar y luego asarlo. Todo lo demás OK, y lo bueno es que aunque acá ya es otoño, parece que el verano aún no se va del todo y quedan algunas buenas frutas para cuando dice "fruta de la estación". Por otro lado, las cenas suelen ser más contundentes en esta dieta, y justo estoy con mucha ansiedad por las tardes, así que eso también me queda bastante bien.

Yyyyy, como no quiero dejarlos sin foto, los dejo con una de mis vacaciones, que en febrero tuve vacaciones de verano y fui nada menos que a Chiloé a ver a una prima que vive y trabaja por allá. Fuimos con mi novio y aunque tuvimos algo de lluvia, lo pasamol increíble y yo aproveché de conocer varias zonas en las que antes no había estado en mi visita previa. Ahora, es realmente deprimente ver las fotos de esa visita previa porque estaba muy flaca y extraño estar así, jajaja, pero ya recuperaré esa figura. Por mientras, la foto de este febrero (con mi novio, y yo vistiendo un chaleco y un gorro que compramos allá en una feria artesanal).



Volver a empezar - Día 3

Catalogué el lunes 15 de marzo como el primer día de mi regreso a las pistas de la dieta. Sé que será duro, pero lo peor que me puede pasar es que fracase. Y prefiero fracasar a ni siquiera haberlo intentado.

El domingo me porté bastante bien con la comida (en parte gracias a un corte de luz a nivel nacional que nos tomó a todos por sorpresa y me hizo cambiar bruscamente mis planes de alimentación, curiosamente mejorándolos) pero ignoraba cuanto pesaba así que no pudo ser el día 1. Honestamente, no me pesaba desde diciembre. Cuando comienzo a portarme mal, también empiezo a evitar la báscula porque no quiero ver cuanto peso he recuperado. En mis más paranoicos sueños había vuelto a subir todo lo que bajé el año pasado, todo-todo, y había vuelto a los 81 kgs. Fue una agradable sorpresa descubrir que sólo estoy en los 75 kgs. Bien malo considerando que en diciembre pesaba 70,5 kgs, pero mejor que mis mayores temores.

Ahora que enfrenté la báscula y mis temores, definitivamente siento que me he sacado un peso de encima. Lo siguiente que me atemoriza es qué pasará cuando llegue a mi casa cansada después del trabajo cada día, pero supongo que debo tomármelo uno a la vez.Sé que me ofrecerán cerveza. Sé que mi voluntad es débil. Sé que sentiré ganas de prepararme unos mega calóricos tallarines con crema o un pan con algo. Pero debo resistir. Una vez que supere los primeros día en vez de aplazarlo y decir "mejor mañana empiezo" o "mañana me pongo más seria" todo será más fácil.

He decidido volver a empezar porque el camino no será igual al que ya recorrí. y no lo estoy retomando, quiero que realmente sea un nuevo inicio. Pero tampoco quiero olvidar donde he estado pues no quiero volver a cometer los mismos errores, quiero aprender, y recordar siempre de dónde vengo. Por eso, ahora hago un pequeño recuento:

Febrero 2009: 81 kgs.
Julio 2009: 75 kgs, decido ponerme seria con mi alimentación y empiezo el blog.
Noviembre 2009: 69,5 kgs. Menor peso alcanzado desde febrero '09.
Diciembre 2009: 70, 5 kgs . Interrumpo dieta hasta marzo.
15 de marzo 2010: 75 kgs. NUEVO INICIO.
Primera meta: 73 kgs. para el 1 de abril.


También les cuento mi menú del lunes, no ha sido perfecto, faltó merienda a media mañana, más fruta, la cena estuvo mal, etc. pero lo iré mejorando:

Desayuno:tostadas integrales con quesillo 0% y jamón de pavo. Té con leche descremada.
Almuerzo: Ensalada de zanahoria, tomate y lechuga con pollo. Porción pequeña de arroz integral.
Media tarde: 1 taza de frutillas
Cena: 1 pan pita integral con queso light.

Asi que así es, el 15 de marzo empiezo con 75 kgs, ya veremos como voy, a ver si logro regresar a esos 69,6 que alcance en noviembre, y luego me impongo nuevas metas. No demasiado exigentes hasta que pasen las réplicas del terremoto y baje un poco el nerviosismo y la ansiedad, pero espero ir mejorando poco a poco.

Resoluciones Post Terremoto

Primero que todo, muchas gracias por los buenos deseos, ánimos y comentarios en la entrada anterior.
Segundo... a ver, tantas cosas. ¿Por dónde empezar?
Voy a partir desahogándome, que buena falta que me hace. A ver si al desahogarme acá, evito hacerlo con la comida esta noche.
Hubo un terremoto en mi país y fue horrible. Y aunque estoy en un privilegiado grupo que se vio mínimamente afectado, siento que acabó de torcer lo que ya estaba torcido, tal como lo hizo con árboles y edificios.
He pasado los últimos meses haciendo lo que hago mejor: evadiendo. Por medio de la comida y la bebida evado todo lo que debo hacer y todos los sentimientos negativos que poseo. Evado la tesis, evado la dieta, evado mis resoluciones o mejor dicho, el trabajo que debo hacer para lograrlas. Evado la frustración, y doy rienda suelta a la ansiedad. Evado el nerviosismo, intento ahogarlo con comida y alchol. Vuelvo a todas mis malas costumbres de siempre.
Siento pena y decepción de ser tan débil, pero la autocomplacencia es mayor, no quiero volver a realizar el esfuerzo que me requiere cambiar. Quiero seguir así y evadir aún más. No quiero pensar en lo que debo hacer ni en las cosas que no están bien o con las que estoy disconforme. Sólo quiero hundirme en la apatía, no hacer nada, cumplir con la rutina, y beber y comer cuando esto no me baste.
El terremoto sumó una nueva gota de nerviosismo, ansiedad y angustia en mi vida. Y es lo mínimo, lo sé, hay gente que lo perdió todo y yo quejándome de que las réplicas me provocan mareos y ansiedad. Las pesadillas que se cuelan en mis sueños en las que vuelve a temblar (o quizás tiembla mientras estoy durmiendo, ya no lo sé, pues tiembla todo el tiempo aquí), en las que revivo el temor, los nervios, las ganas de llorar.
Una parte de mí sólo quiere cambiar su vida para siempre, irse al sur a levantar casas, a repartir ayuda, a hacer algo útil por quienes están sufriendo. Otra, sólo quiere evadir todos los sentimientos malos que han salido a flote en los últimos días y dormirme en la apatía y la evasión.
El próximo fin de semana espero partir al Sur a hacer lo primero y dejar de hacer lo segundo. Y desde hoy, quiero decir que no quiero evadir más. Sé que hay días en los que lo haré y que tendré caídas, seguramente muchas este año, porque no es un año fácil. Pero quiero tratar. No quiero seguir evadiendo e intentando en vano ahogar todo lo negativo que siento, todo lo que me tiene disconforme pero me da flojera cambiar, todo lo que está en mis manos mejorar.
El terremoto estaba fuera del control de todos nosotros y devastó las vidas de muchos, al igual que el tsunami. Y una acá se queja y llora por las cosas que sí puede cambiar pero le resultan difíciles. Yo puedo mejorar mi vida, y vivir una vida mejor, más plena, y convertirme en la persona que siempre he querido ser. Eso sí está en mis manos. Basta ya. Será difícil, sí. Los mareos, el miedo y el nerviosismo no ayudan. El estrés que vendrá con las muchas tareas que debo cumplir, tampoco. El hecho de que mientras escribo estas mismas palabras esté temblando, menos. Pero lo intentaré. Al menos no podrn decir que no lo intenté.

Gracias a todos por estar y leer. Hoy vuelvo a empezar.
PD: Alguien conoce algun remedio casero para los mareos? Trabajo en un piso 19 y con tantas replicas y lo que se mueve el edificio, en serio que me estan volviendo loca.

Acabando el Melreto

Acabando el Melreto tengo varias cosas que decir.
1.- Las cosas no van como yo quisiera, pero al menos van. He aprendido que aún No sé como manejar mis emociones negativas (tristeza, rabia, estrés) de una manera saludable, sin que se conviertan en ansiedad. Y definitivamente no sé manejar la ansiedad sin que me envíe a la cocina. Cuando he evitado ir a comer por ansiedad (que surgió del estrés), ésta siempre se acaba por manifestar en mí de otras formas maneras, como con problemas de sueño o digestión. En resumen: aún no sé manejar mis emociones, las ignoro hasta que revientan y se manifiestan de formas negativas en mi cuerpo, mi organismo, ya sea por atracones u otros medios. Tengo mucho qué aprender.
2.- Necesité enfermarme del estómago para verme obligada a seguir una dieta de verdad (porque no retenía casi nada, así que no podía comer mucho de todo modos) y no era la forma de la que quería perder peso, pero funcionó y fue un impulso positivo volver a ver un buen resultado en la báscula, un impulso que me permitió seguir a dieta y no por problemas estomacales, sino por elección propia.
3.- Me cuesta mucho concentrarme en avanzar mi tesis y hacer dieta al mismo tiempo. En esta última semana de portarme bien con la comida casi no he avanzado la tesis, y las últimas semanas pasó lo opuesto. Esto se relaciona claramente con el primer punto: no sé manejar mi estrés ni la ansiedad que me provoca, y debo aprender a hacerlo si quiero ver un verdadero cambio de vida y de comportamiento, no sólo cambios en los números que marca la báscula.
4.- De todos modos el deporte ayuda. Ayuda a liberar tensiones, pero no es suficiente si hay emociones de fondo con las que no queremos lidiar o que nunca aprendemos a enfrentar. Ayuda a acelerar el metabolismo y que no veamos resultados tan negativos en la báscula al portarnos mal con la comida, pero no es suficiente si estamos comiendo como si no hubiese mañana, como yo lo he hecho, porque se sube de peso igual. Pero la sensación de superación, logros y metas cumplidas al imponernos metas en el deporte es tan estimulante como lo que sentimos cuando cumplimos nuestras metas en la báscula. Y siempre es mejor alimentarnos de este tipo de emociones positivas que del círculo vicioso de emociones negativas en que caemos cuando comemos por ansiedad y luego enfrentamos la culpa que lleva a más ansiedad. El deporte hace bien al alma. El sábado corrí 5 kms con mi novio, no pensé que fuera capaz, pero lo hice y se sintió bien cumplir esa meta. Y realmente ayuda sentirse bien.
5.- Hoy la báscula marca 70,5 kgs. Mi meta al acabar este Melreto era correr unas 3 veces por semana, lo cual cumplí, y volver a los 69,5 kgs. para esto último me faltó un kilo, pero al menos bajé 1,5 kgs, con lo cual me alegro. El saldo está a mi favor. No fue fácil y no ocurrió como yo hubiese querido (sin problemas estomacales de por medio y con más fuerza de voluntad), pero me conformo por ahora. Sin embargo me queda un largo camino qué recorrer y no me refiero con esto al peso que me falta por perder, sino en términos de mi relación con la comida. Aún tengo mucho por aprender, partiendo por manejar mejor mis emociones y relacionarme de un modo realmente saludable con la comida. No sé exactamente cómo lo haré, sólo sé que debo enfrentar un día a la vez... luego veré qué pasa.

Retomando el buen camino

La ansiedad ha bajado, pero preveo que aumente cuando se acerque mi entrega de mi tercer informe de tesis, la próxima semana. Intento respirar y mantener la calma y pensar positivo.

Mi madre dice que sentimos ansiedad cuando creemos que no vamos a lograr algo, que es imposible. "¿Es imposible", me preguntó. No, no lo es. Tengo que dedicar casi todo mi tiempo libre a la tesis para cumplir con los plazos, pero puedo hacerlo, y lo estoy haciendo. A medida que lo visualizo como algo posible en mi mente, la ansiedad pasa. No más pensar en lo que debí haber hecho y lo atrasada que estoy o la tarea titánica que tengo por delante. Mejor concentrarme en lo que puedo hacer hoy, e ir avanzando paso a paso. Subdiviendo la gran tarea en muchas pequeñitas que voy realizando, todo parece menos terrible, y la ansiedad disminuye.

Así es como esta semana he logrado retomar el buen camino. Así comienzo bien este diciembre, y ya veo que no llegaré a mi meta de pesar 66 kgs a fin de mes, pero quizás logre al menos volver a ver esos 69,5 de los que me alejé.

Hoy peso 72 kilos, pero ando con la regla, así que quizás hayan unos gramos de más. Pero prefiero trabajar con lo que veo que tengo, no con lo que creo que tengo. Desde el 13 de noviembre aprox que he subido 2,5 kilos. Los quiero volver a perder este mes. Es mi meta para el Melreto Operación Nochebuena, junto con salir a correr 3 veces a la semana.

Se me olvidó comentar en la entrada anterior que este punto fue lo único que me propuse para el Melreto anterior que efectivamente cumplí. Me dije algo así como "salir a correr 4 veces más antes de que acabe el Melreto" y lo hice, aunque me ha implicado madrugar en días en los que no me toca hacerlo, jaja, pero vale la pena, seguro que sin correr en vez de engordar 2,5 kilos en estas 2 semanas y algo habría engordado 3 ó 4.

Así que aquí estoy, de nuevo en el buen camino y con ánimos renovados, aunque con poco tiempo para actualizar y firmar en sus blogs, me disculpo por eso. Ya el lunes tuve un buen día de dieta, el martes tuve mi equivalente a la dieta líquida que hacen algunos, que es comer mayoritariamente frutas para limpiar el organismo, y hoy también espero hacerlo bien. Así, día a día, paso a paso, tal como tengo que hacer con la tesis.

Este es mi gran cambio. Lo que diferencia a este intento por perder peso de todos los anteriores. Que cuando comienzo a volver a subir el peso perdido, y podria recuperarlo todo, freno. Digo "no mas". Subi 2,5 kilos de los 11,5 que habia perdido. Aqui me detengo y retomo el buen camino. No dejare que unas malas semanas respecto a la ansiedad eviten que este, ESTE Y NO OTRO, sea mi intento definitivo por cambiar mi vida. Este es el momento de decir "esta vez es diferente y voy a probarlo". Aqui digo "basta", aqui diferencia este intento por perder peso y relacionarme mejor con la comida de todos los anteriores que solo eran dietas, nunca un intento real por cambiar mi vida, como ahora. Esta es mi oportunidad y la voy a aprovechar.

Muchas gracias por todos los ánimos y consejos. Como siempre, me ayudan un montón =)

PD: 2,5 kilos subidos en 17 dias... y por suerte hice ejercicio, sino seguro que es mas. Realmente tengo un don para esto... si quieren subir de peso rapido, ya saben, preguntenme a mi, les dire todo lo que hay que comer y beber y a que horas, jajajaja

Ansiedad y retroceso

Chicos, siento tener esto tan abandonado. Este es un mensaje flash, porque estoy muy apurada. Mi tesis entró en un período intenso, en el que debo avanzar rápido para ponerme al día con el trabajo y lograr tener todas las notas que corresponden a mis avances. Esto ah hecho que casi todo mi tiempo libre se haya visto destinado a la tesis, al punto de complicarme con el trabajo, pues muchas personas a quienes necesito entrevistar tienen tiempo sólo a horas en las que trabajo.


Este fin de semana me ha tocado trabajarlo entero, y hoy tddomingo tuve turno de 10 horas, dos extra, porque mañana trabajaré sólo 6 para poder hacer una entrevista antes. Así que imaginen lo cansada que estoy.

En la dieta las cosas han ido mal como consecuencia de lo anterior, y esto me ha hecho sentir mal hasta un punto en el que no me alcanzan las palabras. Sólo estoy orgullosa de decir que no he vomitado, como lo habría hecho en otros tiempos. Intento asumir mis errores y volver a la lucha apenas pueda.


Aún así me angustia terriblemente esta sensación de que no logro controlar mi ansiedad. me acecha el temor de volver a subir todo lo que bajé, y que todo mi esfuerza sea una dieta más en la que perdí peso pero lo volví a subir después. Me siento fracasada al no poder manejar mejor mis emociones y que no me lleven directo a la cocina, a comer. Yo quería cambiar mi vida y cada vesz que eso ocurre siento que no la estoy cambiando, que repito los mismos malos hábitos de siempre, y lo peor es que lo hago consciente de que está mal pero no logro frenarlo. Sigo relacionándome mal con la comida. Sigo sin cambiar.


He intentado aplicar sus consejos pero me cuesta mucho. Mi mente agranda los fracasos y minimiza los logros. Convierte los temores en monstruos. Convierte la tesis en un monstruo. Sólo me consuela sentir que a medida que avanzo en ella, la ansiedad disminuye un poco, pero sólo un poco. Y que he estado corriendo, y cumplí con mi meta de mi entrada anterior en el blog, de hacerlo 4 veces antes de que acabe el Melreto. Pero sobre lo mismo, ni hablar, he subido de peso, nada más lejano que mis metas...

Noticias

Estoy de regreso, con varias noticias y, para variar, poco tiempo para contarlas, así que intentaré ser breve.
No superé el melreto. Lo inicié con 70 kilos y mi meta era llegar a los modestos 69,5. Lo logré durante la semana pasada pero el fin de semana en la playa fue devastador para la dieta y recuperé lo perdido. Hoy estoy en 70 nuevamente. Pero intentaré volver a los 69,5 antes de que acabe esta semana, espero que no me resulte demasiado difícil.

Por otra parte, el viernes fui a Viña del Mar, una ciudad costera acá en Chile, que queda muy cerca de Santiago (donde yo vivo). Fuimos con mi novio a celebrar nuestro primer año juntos. Lo pasamos increíble, sacamos fotos preciosas, recorrimos varios sectores costeros (Valparaíso, Viña y Con Con) y hasta me mojé los pies en la playa. Comimos y bebimos un montón, realmente nos consentimos mucho, pero creo que nos lo merecíamos. Desconectarnos por completo del trabajo, la rutina, la tesis, la dieta, etc y sólo dedicarnos a disfrutar del descanso, el maravilloso lugar y, por supuesto, nuestra mutua compañía.

Pronto subiré algunas fotos y les mostraré algo del lugar para que lo conozcan y vean lo felices que estamos, jajaja.

Me apuntaré al próximo melreto de este viernes, y como no tengo ninguna fecha especial (como aniversario o cumpleaños) durante esos 10 días que durará, espero seguirlo realmente bien, sin hacer excepciones ni concesiones especiales que retrasan mi pérdida de peso. Quiero empezar diciembre pesando 68 kilos y empezar el 1 de enero del 2010 pesando 66 kilos. Es la nueva meta mental que tengo.

Por otra parte mi tesis va fatal, estoy atrasada con los plazos de avances que debo entregarle a mi profesora guía lo cual me tiene bastante estresada y un poco ansiosa, lo cual es algo con lo que debo luchar. Al comienzo mi ansiedad no se manifiesta con comida, pero a ratos siento que sí y sólo quiero ingerir cuantos carbohidratos sea posible. Y sé que no me calmaría aunque mi estómago me diga que estoy satisfecho. Me esfuerzo por recordar que no son la solución a mis problemas y que no es hambre lo que me mueve a ellos, sólo ansiedad y estrés que no sé manejar bien. Intento manejar esas sensaciones mejor, a veces resulta, otras no tanto. Pero al menos lo estoy intentando...

Las dietas y yo

Cuando era adolescente comencé con las dietas. Nunca las necesité en la niñez ni en la pubertad, siempre fui delgada, incluso era reconocida como una de las "flacas" de mi curso de colegio, quién lo diría.

Con la pubertad llegaron las curvas. Mis compañeras especulaban sobre si me había llegado o no mi primera menstruación al ver que tenía más curvas que ellas (aunque en ese tiempo tampoco eran muchas), mi cuerpo siempre fue así, un paso más adelante que el resto en lo que a pechos y caderas respectaba. Al principio mis curvas eran aún algo discretas, y el cuerpo delgado que tenía en ese tiempo las lucía muy bien. Me gustaba mi cuerpo, aunque siempre me acomplejaron un poco mis piernas, pues también tomaron forma antes que las de mis amigas. Pronto eran un poco más gorditas en el muslo que las de otras niñas, y a mí eso me acomplejaba un poco, me parecía gordo y feo, jajaja, pero bueno, era una niña.

A los 14 años engordé por primera vez un poco, y mi madre apenas lo notó me puso en mi primera dieta, aunque no tenía mucho sobrepeso, sólo un poco. Fue una dieta con nutricionista, si mal no recuerdo, muy sana, y también fui al gimnasio, por primera vez, antes hacía danza, pero nunca había ido a un gimnasio.

A los 15 había perdido el peso que necesitaba y estaba perfecta, pero pronto volví a engordar un poco. A los 16, otro poco. Y a esa edad empezaron mis dietas locas. Comencé a hacer dietas relámpago antes de algún evento social o algo importante (una vez antes de una presentación de manos libres con el equipo de gimnasia, yo hacía esto porque era lo más parecido a la danza que había en el colegio). Las dietas me las daban mis compañeras. Eran las típicas dietas shock, así como "la dieta de la manzana" o "la dieta de la sopa" o una de comer un tipo de alimento (frutas, verduras, lácteos, etc) distinto por día. Siempre perdía peso. Siempre volví a subir.

A los 17 pasó lo de mi mamá que les conté en un post sobre mi historia y engordé mucho, por ansiedad. Antes yo ya me había dado cuenta que la ansiedad era un problema que yo tenía y con el que recurría a la comida. Veía que cuando mi mamá me retaba por mi peso y trataba de vigilar mis comidas mi ansiedad aumentaba y mayor era mi deseo de comer, así que terminaba comiendo a escondidas. Todo empeoró después que ella enfermó. Por primera vez sobrepasé los 70 kilos, llegando a pesar como 75, en aquél tiempo. Para el verano de ese año fui a un médico, me puse a dieta y tomé clases de danza 3 veces a la semana, además caminaba mucho. Bajé 11 kilos. Volvió a comenzar el año escolar, volvió el infierno de la enfermedad de mi mamá y el colegio donde me sentía incómoda y fuera de lugar. Volví a engordar. Entonces comencé a vomitar por primera vez. Me inducía el vómito de vez en cuando para escapar de la culpa por mis excesos. Nunca lo hice con demasiada frecuencia, sólo dos o tres veces a la semana en mis períodos de mayor actividad. Pero no lo hice sólo por el peso, la comida y la culpa. Lo hice porque quería destruirme a mí misma. Estaba sumida en una profunda depresión y no me importaba cómo, quería atentar contra mi cuerpo, deseaba destruirme. Deseaba estar en cualquier lugar menos donde estaba. Quería desaparecer o dormir para siempre, o al menos por varios años. Si cualquiera de mis acciones parecía dañina, no sólo no me importa. Me gustaba un poco. Era lo que quería. Hacerme daño. Como fuese. Entre más, mejor. Junto con la comida, era mi droga. Dañarme.

Con 18 años, en el verano hice otra dieta, esta vez por mi cuenta y también sana, siguiendo los consejos de mi dieta con médico del año anterior. No hice mucho ejercicio, pero caminaba bastante. Esta vez no bajé tanto como antes, unos 8 kilos. Pero fue lo suficiente para verme bien durante la temporada de calor. Pero en ese verano conocí también el alcohol. Antes lo conocía, claramente, pero ese verano tuve amistades cerveceras por primera vez. Me juntaba con ellas a beber casi día por medio (estaba de vacaciones). A veces con moderación, otras no tanto, otras nada. Así llegué a la universidad con una resistencia envidiable por hombres más grandes que yo al alcohol. Y así llegué a las fiestas universitarias, y el alcohol afianzó su estadía en mi vida.

Subí de peso en primer año, otra vez. Desde entonces, en innumerables ocasiones comencé dietas que rompía a los 3 días o menos. Siempre tratando de mantenerlas sanas, con las ideas de los médicos y las dietas que me habían dado. Pero no duraba. Pero siempre volvía a intentarlo porque una parte de mí sabía que no estaría 100% satisfecha si no estaba en mi peso normal. Pero era más fácil decir "no, en realidad no me importa, después me pongo a dieta, comienzo el lunes" que ser constante. Era más fácil aplazar indefinidamente el cambio definitivo que realmente hacerlo. Así transcurrieron 3 años.

En el 2006 hice la gran dieta de la que a muchos les conté. Perdí unos 15 kilos, más de lo que jamás había perdido en mi vida. Por primera vez en años volvía a pesar lo que pesaba a los 15 años. Ni siquiera con mi dieta a los 17 ó a los 18 lo había logrado. Además, entré a trabajar de extra a una compañía de teatro que montaba musiocales. Yo bailaba de extra y sudaba mucho, tomaba clases de danza con ellos, y además comencé a correr para mejorar mi resistencia física. Así logré tener el físico de unas fotos que les mostré hace varias entradas de ese tiempo. Podía mostrar el ombligo feliz. Usaba mini faldas, sin complejos por mis piernas, y todos los vestidos me quedaban bien (excepto a veces por mis pechos, pero hay cosas que no cambian).

Pasó un año. Mi novio de aquél entonces y yo terminamos de manera definitva. El vacío que dejó al salir de mi vida fue tal, y yo por un estúpido orgullo fui tan reacia a admitirlo, que me dediqué a destruirme otra vez, pero esta vez sin vómitos. Con mi ya no tan nuevo amigo el alcohol. Y con comida, claro, pues cada vez que bebía me daba hambre. Y vaya que me destruí. Preocupé a toda mi familia y a algunos amigos. Todos los fines de semana llegaba borracha a casa. No con unas copas de más, borracha. Una vez me caí y me herí el rostro en mi borrachera. Perdí dos teléfonos móviles. Y engordé. Y cuando dejé de beber tanto y comencé a estar mejor, estaba tan confiada de que aunque había engordado, seguía estando más flaca que hace unos años, que seguí comiendo sin ningún control. Y seguí engordando. Y no me di cuenta y estaba en el lugar donde partí antes del 2006. Porque no supe o no quise manejar mis emociones ni mi ansiedad. Porque no quise asumir mi dolor y decidí comérmelo y bebérmelo. Porque no quería asumir cuantas cosas estaban mal en mi vida o me molestaban y era más fácil comer, comer, comer.

Luego volví a las dietas interrumpidas, a las que rompes a los 3 días y dices "el lunes empiezo, el lunes lo hago en serio". Y así transcurre una semana, y otra, y otra. En septiembre del año pasado me vine a vivir sola con una amiga. El primer mes me porté muy bien, comí sano, mis comidas dependían sólo de mí, y podía prepararme siempre ensaladas y cosas así. Bajé unos 4 kilos. Pero luego me ganó el hastío y la conformidad y comencé a comer mal, dejé de planificar mis comidas, compraba cualquier cosa o me preparaba siempre pasta. Y luego me puse un poco tonta otra vez.

Mi desesperación por perder peso era tanta y mi constancia y fuerza de voluntad tan pocas, que volví a las dietas relámpago. Incluso volví a vomitar algunas veces. Hice "la dieta de la fruta", y "la dieta diurética del melocotón" (estoy inventando los nombres, en verdad no los recuerdo) y otras tonterías. Siempre volvía a subir al acabarlas y aumentaban mi ansiedad por carbohidratos a niveles abismantes. Ahora pienso que es natural. Claro que el cuerpo te pide comer de todo con moderación. Claro que el metabolismo se vuelve más lento si comes apenas 500 calorías por día. Claro que el cuerpo siente que lo estás matando de hambre y en tu próxima comida te pide, no TE EXIGE carbohidratos para obtener de ellos de manera rápida las calorías que le faltan. Claro que te pones más ansiosa y sientes más deseos de comer. Es evidente. Mi madre me lo repetía siempre cuando yo me quejaba de que me mataba de hambre y no perdía peso. Yo no le hacía caso. No quería hacerle caso. Hasta que la realidad fue más fuerte. Nada de esto estaba resultando y yo terminaba cada vez más frustrada y ansiosa y gorda. Ya ni siquiera perdía peso con las dietas shock. Mi cuerpo se acostumbró a ellas. Pasó el verano en el que no hice dietas y me di la buena vida. Luego volví a la capital para pesarme y enfrentar la realidad: 81 kilos.

Entonces decidí cambiar. Para siempre. Me topé con el blog de M por casualidad y aunque nunca le posteé me ayudó mucho leerla. Decidí lidiar con mis problemas, enfrentar mi ansiedad y mi mala relación con la comida y cambiarla para siempre. Nunca más comer para escapar de mis problemas. Hacer una dieta sana, aunque debiese armarme de paciencia y fuerza de voluntad y aunque me demorara un año entero en llegar a mi peso ideal. No me resultó desde el principio. No siempre fui constante. Tuve varias dietas interrumpidas hasta el 21 de julio, que me dije "no puedo aplazar más hasta el 'próximo lunes' el cambiar mi vida. No puedo dejar más tiempo pasar. Tiene que ser ahora. Debe ser ahora". Y así ha sido, con altos y bajos, pero creo que va bien. Y entonces abrí el blog para apoyarme y los conocí a todos ustedes.

Y esa es mi historia con las dietas. ¿Cuál es la suya?

Masajes

Hoy fue mi primer día de masajes reductivos. La semana pasada decidí comenzar a tomarlos con la hermana de una amiga que se ha especializado en esto. Evidentemente que mi amiga (su hermana) la recomienda mucho y dice que quienes lo han tomado han visto resultados. Yo tengo el "drama" de que aún cuando más he bajado de peso (el 2006) a pesar del mucho ejercicio que hacía en ese tiempo tengo zonas en la que la grasa acumulada nunca baja, así que pensé que una pequeña ayuda esta vez no me vendría mal, para complementar con la dieta y la actividad física. Pronto les contaré qué tal me va.

El matrimonio del sábado estuvo muy lindo, era en un sitio desde el cual se veía todo Santiago iluminado de noche, hacía algo de frío, pero nada terrible. Claro que fue terrible para la dieta, me olvidé de la "moderación", así que subí algunos gramos que estoy tratando de bajar, lo que retrasó mi salida del 70, claramente, a ver si el fin de semana tengo noticias positivas (como estar por fin en el 70 exacto, sin más gramos).

Todos los días lucho por recordarme que aún me queda camino por recorrer y que no puedo hacer cualquier cosa todos los fines de semana. Algunos sí, en ocasiones especiales, pero tampoco "cualquier cosa", sólo darme más gustos pero con moderación. Ahora por el matrimonio estuvo bien, pero ya no más, todos los fines de semana recupero los gramos perdidos durante la semana y así no bajo nada.

Es tentador querer quedarme como estoy, porque ya me veo mucho mejor, porque he vuelto a reconocer mi figura, porque hay ropa linda que me queda bien y todos me dicen que he perdido mucho peso. Pero aún no estoy en mi peso ideal, y las fotos en las que NO posé, en las que NO traté de ponerme en mi mejor ángulo ni entré la panza ni traté de disimular la papada, me lo recuerdan. Me recuerdan como me veo de afuera. Antes las odiaba por lo mismo, ahora las agradezco porque me devuelven a la realidad, y me hacen ver cuanto camino aún me falta. Como la ropa que todavía no me queda, como el peso que todavía no bajo, el IMC normal que aún no llega. Lo necesito todo para que la mediocridad no me venza, como dije en la entgrada anterior.

Y tras esa tremenda reflexión los dejo con lo que realmente quieren ver, jajaja, las fotos del matrimonio. Ah, me alisé el cabello para la ocasión, en verdad lo tengo rizado. El que sale al lado es mi novio, claramente. Finalmente el corset me quedó más escotado de lo que me quedó cuando me lo probé en casa, así que no estuve tan cómoda con él tampoco, jajaja, pero con el vestido negro habría estado nerviosa toda la noche por lo ajustado que era, así que creo que fue una buena decisión. Finalmente lo combiné con una falda negra que cubre las rodillas y botas negras de caña alta (las únicas que me han cerrado en mi vida).

Ahí van las fotos del matrimonio, nos vemos tan lindos y combinados!!! jajajaja.

Bueno, más abajo pongo una foto en la que no atiné a entrar la panza, y me veo considerablemente más gordita, para que vean la "realidad" sin máscaras. Sé que no es tan terrible, pero siento que si no me lo recuerdo, que cuando no poso ni me miro al espejo (momentos en los que una también posa a su manera) me veo así, sólo estando distraída (o sea el 99% del tiempo), olvidaré que aún me queda peso por perder.

Todo el camino desde marzo 2009

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