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Fin de semana fatal

Este fin de semana fue fatal para la dieta. Teníamos visitas en casa, y salimos mucho a comer y beber con ellos y me sentí incapaz de decir que no, pero fue solo una excusa, si realmente hubiese querido comer bien, podría haberlo hecho. Me pesé y subí un kg, ahora peso 70,5 kgs =(

Pese a esto, debo continuar con mi plan para los 66 kgs a fines de octubre, que iba muy bien encaminada antes de "tropezarme" con el fin de semana. Me esforzaré también porque este fin de semana no me pase lo mismo, pues no puedo estar echando por la borda todos los fines de semana el trabajo que tanto esfuerzos me cuesta durante la semana.

También es posible que mi mal comportamiento con la comida y bebida este fin de semana me haya hecho retener líquidos y que por eso estoy pesando tanto más que el jueves, así que espero volver pronto a los 69,5. Crucen los dedos por mí.

Sobre mi mala situación con el trabajo, les cuento que finalmente decidí renunciar, pues no quería comenzar un nuevo mes con ellos. Sé que quizás no es lo más inteligente que podía hacer, que quizás debí haber seguido trabajando con ellos hasta que encontrara algo más, pero lo cierto es que en la medida en que fueron solucionando su gran desorden y comenzaron a tener más claro qué era lo que necesitaban de mí, se me hizo muy evidente que esto no era lo que me propusieron en un comienzo y que era un problema que no tenía solución. Por más que siguiera con ellos y tuviera paciencia, no iba a mejorar la situación. Así que ahora debo buscar trabajo intensamente o considerar volver a colaborar con mi ex-ex-trabajo, donde aún no me reemplazan. De todos modos estoy tranquila.

Hoy comienzo con la Scarsdale, pienso llevarla durante dos semanas. Es una dieta que me dio buenos resultados hace un tiempo, y si bien no soy muy amiga de las dietas tan estrictas como ésta, y soy consciente de que hay que llevar una dieta de mantenimiento después para evitar el efecto rebote, creo que con la Scarsdale se come relativamente variado durante toda la semana y que me puede dar el impulso que necesito para salir de esta mala costumbre de comer bien durante la semana y romper las dietas el fin de semana. Necesito hacer algo nuevo, y también algo estricto con normas muy claras, pues así me concentro en seguir las normas y me veo menos tentada a romper la dieta. ¡Espero que resulte!

A todos les envío muchas buenas vibras y ánimo para que ésta sea una excelente semana!!!

Aniversario y finde en la playa

El lunes cumplo 2 años con mi novio. Lo celebraremos igual que el año pasado, yéndonos a la playa por el fin de semana, a Viña del Mar, que queda muy cerca de Santiago (mi ciudad). El año pasado hice este viajecito pesando 69,5 kgs, quisiera pesar lo mismo ahora al irme, pero todavía no llego a ese peso, sigo medio estancada en el 70.

Creo que en general he hecho la dieta bien, aunque quizás hubo algunos días en los que me excedí un poco con los huevos, con esto se debe tener cuidado por la yema, hay que medir su consumo, y yo a veces la uso para algunas recetas. Pero creo que últimamente me he medido bien, así que espero salir pronto del estancamiento.

Lo que me preocupa es el fin de semana. Me preocupa tanto que llegué a soñar con él, que rompía la dieta horriblemente por los 3 días (viernes, sábado y domingo) y me sentía muy culpable y mal y que lo había arruinado todo, era muy angustiante. En otro momento, antes de la Dukan, no me lo habría cuestionado, es mi aniversario, un finde en la playa, claro que la dieta se rompe y la retomo a la vuelta! (con razón me ha costado tanto llegar a mis metas, jajajaja). Ahora es distinto. Sé que sería engañarme a mí misma, mentirme descaradamente. Sé que rompiéndola todo un fin de semana, me costaría mucho retomarla y me sentiría con licencia para hacer más y más excepciones. Primero por el aniversario, luego sería un cumpleaños, luego amigas que no veo hace tiempo, luego algo especial que cocinaron en casa de mi familia, etc, etc. Me conozco y no pienso engañarme a mí misma. Pero, ¿cómo demonios llevaré la dieta en Viña por todo el fin de semana? Saldremos a comer, querremos brindar, etc. Bueno, lo he pensado bastante.

Decidí que el viernes debo mantener la dieta sí o sí, cueste lo que cueste. Me llevaré snacks de casa que se adapten a la Dukan como ayuda, los prepararé antes de salir. No pueden ser muchos porque no quiero que se estropeen en el hostal, no contaremos con refrigerador para dejarlos ahí todo el finde, pero al menos por el viernes aguantarán, y quizás hasta el desayuno del sábado. Al almuerzo buscaré una ensalada con alguna carne magra donde sea que salgamos a comer, y finalmente me daré un solo lujo, a la hora de cenar del sábado porque realmente quiero brindar por mi aniversario con algo que no sea coca cola light y comer algo sin preocuparme de la dieta. Pero será eso, ¡solo una comida y ya está! El domingo vuelvo a la dieta, quizás el sábado habré pasado a algún supermercado en Viña y comprado algo apto que pueda comer allá al desayuno. A la hora del almuerzo también alguna carne magra (quizás pescado o mariscos aprovechando que estoy en la costa) y luego volvemos a Santiago. Espero que una sola comida en la que rompa un poco la dieta (lo menos posible) no me mate. Sé que no es lo óptimo con esta dieta, pero cuando decidí hacerla siempre supe que esta fecha llegaría y acataré las consecuencias y me esforzaré al máximo al regreso, sin más excepciones, bloqueando todos mis instintos básicos de luego romper la dieta una y otra vez, ¡¡nada de eso!!!

¿Resultará? Espero que sí, ya les contaré. Y espero poder partir a Viña con los mismos 69,5 kgs del año pasado, ni un gramo más! Pero faltan pocos días para partir, ojalá lo logre!!!


PD: Me compré otro vestido, no lo pude resistir. Estoy como loca con los vestidos, me siento mucho más linda que hace 5 kgs atrás y siento que me quedan mucho mejor, así que cada vez que veo vestidos tengo ganas de comprarme muchos! Pero me resisto, claro, el dinero no alcanza, jajaja. Pero el que elegí ayer era tan lindo y me quedaba tan bien, y quiero usarlo el sábado en mi celebración de aniversario, para que sea todo aún más especial. =)

Aniversario y recuento

Estoy de regreso, mucho ha pasado. Estuve muy ocupada durante el Mundial, como algunos saben trabajo en periodismo deportivo y eso significó que pasé casi un mes trabajando de corrido sin días libres. Producto del estrés y la ansiedad que eso significó he subido algo del peso que perdí previamente. Además, se acercan mis plazos para entregar la tesis, lo que también me ha tenido bastante atareada. Pero no quería dejar pasar esta ocasión sin actualizar. Mañana se cumple un año desde que creé este blog, como una ayuda extra en mi lucha contra el sobrepeso. En ese tiempo pesaba unos 75 kgs, ya había perdido 6 desde febrero. Hoy estoy en un sitio muy similar, sigo con serios problemas para enfrentar las presiones y problemas del día a día sin comer. Pero por hoy quisiera enfocarme en el camino que he recorrido por varios años, pues creo que es vital para poder bajar definitivamente de peso y aprender a manejar esta problemática relación que tengo con la comida.
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Perdí mucho peso hace un tiempo. Con perseverancia, trabajo duro y mucha determinación. Me veía como en mi adolescencia, antes de que ochocientos mil problemas me cayeran encima. Esos problemas cambiaron mi vida, incluido mi aspecto físico, ya que en vez de lidiar con ellos, los evadía, acumulaba ansiedad y terminaba comiendo en exceso.

En 2007 recuperé el peso que perdí con tanto esfuerzo durante 2006. ¿Por qué? Porque me las había arreglado para sobrevivir con los ochocientos mil problemas que me cayeron encima evadiéndolos en vez de enfrentándolos, y en 2007 debí enfrentarlos. Y no supe hacerlo sin acudir a la comida y al alcohol. Tenía miedo de tomar las responsabilidades que debía asumir. Quería que me devolvieran esa adolescencia que sentí que me arrebataron cuando se murió mi papá y se enfermó mi mamá. Tenía que tomar pasos por mí misma para estar mejor que no quería tomar, porque tomarlos significaba terminar de asumir lo que había perdido, y no quería asumirlo, lo quería de vuelta. Asumir, dejar ir, crecer. No quería hacer cosas, quería algo imposible, volver atrás, que me devolvieran lo perdido.

Después de recuperar los 15 kilos que perdí comiendo y bebiendo e incluso metiéndome en una relación absolutamente equivocada sólo para seguir evadiendo que las cosas estaban lejos de ser como yo quería que fueran, toqué fondo. Y poco a poco, paso a paso, fui yo misma arreglando mi vida. Frenando las fiestas, el alcohol y la comida. Comenzando a trabajar, aún antes de terminar la universidad. Intentando evolucionar en el trabajo. Independizándome. Cortando el cordón umbilical con mi familia. Asumiendo que no puedo recuperar lo que perdí, sólo tratar de mejorar mi vida por mi misma. Encontrando un novio maravilloso al lado de quien seguir construyendo mi vida, ahora nuestras vidas. Sólo me queda un residuo de la antigua yo que evadía y no quería enfrentar todas las cosas que me pasaron. Son unos cuantos kilos demás y la costumbre de comer cuando las cosas se ponen difíciles y no las sé enfrentar. Es todo lo que necesito dejar atrás para poder realmente celebrar mi nueva vida, mi nueva yo.

¿Me ayudan?

Día 61 del Reinicio: Estancamiento y ansiedad

Aquí estoy, estancada y luchando por combatir todos mis demonios, que me saben más débiles en momentos como éste y me atacan con más fuerza.

La báscula lleva varios días sin moverse del 70. Yo creo que lo he hecho bastante bien, pero a ratos me desespero de esta falta de resultados, si bien entiendo que he perdido 5 kgs desde el 15 de marzo y es natural estancarse en este punto. Sólo debo ser constante en la lucha, seguir portándome bien, y eventualmente veré resultados.

Pero la ansiedad me ataca por las tardes. Ayer por la tarde volvió y hoy todavía la siento. Normalmente, siento ansiedad y simplemente cedo a ella y dejo la dieta "para mañana". Decido controlar los daños más adelante y cedo cómodamente a la ansiedad, y le permito que me impulse a mis excesos. Ahora estoy luchando por no ceder. Es importante, seguramente tendré este problema toda la vida y debo aprender a lidiar con él ahora. Pero sería tanto más fácil volver a ceder, y comer cualquier cosa, y luego volver a hacer dieta, como lo he hecho toda la vida. Pero no es la solución a mis problemas, no solucionaría el problema de fondo, sólo un síntoma, el sobrepeso, sin ocuparme de la ansiedad y todo el daño que me hace ceder a ella. No sólo físico, sino también sicológico.

Anoche, antes de ceder, como lo habría hecho normalmente, me detuve a preguntarme que por qué quería comer. No tenía hambre, me había comido una ensalada hacía poco, pero me moría por carbohidratos o grasas. Ahora que sé que como por evadir sentimientos negativos o para evitar enfrentar conflictos con los que no me siento capaz de lidiar, me pregunté, ¿de qué me estoy tratando de escapar esta vez?. Concluí que la respuesta no es sólo una, me estaba tratando de escapar de varias cosas: de la frustración por mi falta de resultados en la báscula, del hecho que estoy avanzando poco de la tesis, y que tengo que ir a la universidad a matricularme y hacer trámites para poder seguir con la tesis y no quiero porque son muy burocráticos y me implican un gasto económico no menor. Ayer no quería lidiar con ninguna de estas cosas, por eso quería comer en su lugar, para evadirlas.

Además, hice otro ejercicio. Me pregunté qué pasaría si comía dejándome llevar por la ansiedad. Conozco muy bien esa respuesta, pero siempre evito pensar en eso antes de comer, porque quiero acceder al placer instantáneo que me da comer sin pensar en el malestar posterior. Ahora lo pensé. Habría comido hasta que me doliera la panza y el malestar fuera físico. Pero además me habría sentido mal sicológicamente. Luego de comer me habría sentido culpable, habría sentido que perdí el control, y que arruiné todo lo que he logrado. Sentiría que a un montón de días perfectos les puse una mancha espantosa que no podría borrar de mi mente. Este último sentimiento es el que realmente me devastaría y es el que en otras ocasiones me ha llevado incluso a vomitar. Pero después de vomitar nada se arregla porque me siento espantosamente mal por recurrir a ese recurso. Y lloro y me pregunto que cómo demonios perdí el control sobre mi vida al punto de llegar a hacer eso. Y nada, absolutamente NADA hace que vale la pena sentirme así de mal. Ya no soy un ser autodestructivo como lo fui en la adolescencia, no me agrada sentir que mi conducta me daña más de lo que me beneficia.

Por todas esas razones decidí no someterme a la tortura que eventualmente me significaría comer con ansiedad. Cuando lo hago elijo no pensar en las consecuencias que conlleva hacerlo. Ayer elegí pensar en ellas. Y no me gustó lo que vi. Me di cuenta que quizás siento deseos de comer (por ansiedad), pero ningún deseo de sufrir esas consecuencias posteriores. Y sé que si como con ansiedad las sufriré. Y, simplemente, no vale la pena. Ni por todo el oro del mundo vale la pena, menos por un placer tan instantáneo y efímero, que cuando desaparece te deja tan pero tan mal. No, no vale la pena.

El problema es que hoy es un poco más difícil porque es viernes. Viene gente a casa y comerán y beberán alcohol. ¿Podré decir que no? ¿Podré pensar en las consecuencias antes de aceptar "sólo un traguito" que nunca es sólo uno? ¿O me dejaré distraer por mis amigos y hablando y riendo con ellos preferiré olvidarme de las consecuencias, porque estarán para distraerme y yo misma me inventaré excusas, que no lo hago por ansiedad sino porque comer y beber con gente es algo social? Da lo mismo, quizás no me sentiré mal inmediatamente porque todos estarán comiendo y bebiendo como yo, pero al día siguiente, cuando la gente se haya ido, sé que ahí sí lamentaré haberme salido de la dieta y me sentiré mal. Sólo debo esforzarme por recordar eso cuando la gente esté acá. Lástima que a veces no es tan fácil como suena, una simplemente quiere olvidarse de todo eso que hay que esforzarse por recordar y ceder...


PS: He visto las fotos de mi cumpleaños, y creo que me veo tan bien en comparación al año pasado, con como 8 kgs menos... realmente no quiero arruinar eso, es otra cosa que me esfuerzo por recordar antes de comer...

Dia 56 del Reinicio: cumpleaños y más

Como ya saben, el viernes estuve de cumpleaños. Cumplí 25 años y me di permiso de la dieta. Comí torta de cumpleaños, recibí a muchos amigos en casa, bebí alcohol y lo pasé muy bien. El único detalle es que me fui a dormir a las 7.30am del sábado, con lo cual mis comidas del sábado quedaron absolutamente alteradas. Desperté a las 1pm, me comí un trozo de torta, y luego no tenía más hambre (sentía aún el estómago revuelto por la noche anterior) hasta como las 8pm que comimos sushi con mi novio, y eso sería todo. Muy mal, muy desordenado, pero bueno, hoy ya es domingo, y mi ritmo de comidas vuelve un poco más a la normalidad.

El cumpleaños fue bueno pero puso en evidencia algo sobre mí. Me complica mucho que la gente se enoje conmigo. Mi poca capacidad para resolver conflictos, a causa de un par de borrachos que no se comportaron muy bien, quedó al descubierto. Pero normalmente me habría comido mi enojo, lo habría intentado enterrar hasta que eventualmente se habría salido de otro modo, ya sea comiendo o explotando con alguna persona que no se habría merecido mi explosión. En vez de eso, me enojé y se lo hice notar a al menos uno de los borrachos con mal comportamiento, y cuando se fue, me largué a llorar con un par de amigas, porque me dio mucha rabia. Lloré porque detestaba los conflictos, más aún en mi cumpleaños, lloré porque no los sé manejar, porque me obsesiono y puedo pasar días revisando mentalmente mi comportamiento y el de la otra persona, porque me dio miedo comer ansiosamente para evadir la rabia, lloré por mi problema para manejar las situaciones complicadas. Y fue bueno. Porque normalmente no habría llorado, me habría tragado todo y me habría hecho muy mal. Ahora el tema me sigue obsesionando, obvio, pero intento desplazar de a poco esa obsesión. Yo no me comporté mal, yo no hice nada mal, y no hay nada que podría haber hecho mejor, y aunque pudiese, no puedo retroceder el tiempo. Tengo que aprender a aceptar y dejar ir.

Aceptar, dejar ir, y no comer para evadir lo mal que los conflictos me hacen sentir. Sentirme mal, llorar o gritar según corresponda en el momento preciso, no tragarme las cosas, desahogarme y luego sentirme mejor y seguir adelante con mi vida. Aprender a situar la rabia o la pena o la preocupación. Aceptarlas también y dejar ir. Aceptar y dejar ir... Me lo repetiré hasta que me entre bien en la cabeza.

Y eso, no me he pesado hoy, me peso mañana a ver si recuperé kilos o no, pero sea cual sea el resultado voy a hacer una semana ejemplar con la dieta del médico para seguir viendo pronto resultados mejores. Muchas gracias por sus saludos en mi última entrada y a seguir adelante!

PS: Tras cumplir mis dos primeras metas desde el Reinicio (15 de marzo), cambie la reglette, en ella va incluida mi tercera meta (68 kgs y el normopeso) y la cuarta (66 kgs). Abajo de tooodo en el blog hay otra reglette con todo el camino recorrido desde el año pasado.

Día 38 del Reinicio: Mucho qué reportar

Aquí estoy, aquí sigo. Adivinen por qué me he desaparecido. Sí, por la razón típica que much@s nos desaparecemos, porque me he portado mal. La Dieta Scarsdale la seguí sólo por 8 días, aunque esos 8 días la llevé bastante bien. Perdí un poquito más de 2 kgs, cerca de 2,5 kgs. Pero luego tuve noticias de mi profesora guía de la tesis. Y está preocupada. Eso no es bueno. Cree que he avanzado poco la tesis a causa del trabajo y tiene razón. Se quiere reunir conmigo. Ay. Ansiedad. Mucha. De pronto, una dieta que empecé sintiendo que era muy fácil de llevar porque se comía de todo, se me volvió insoportable.

El martes pasado rompí la dieta y volví a mi hábito de chica ansiosa. Comer y beber como si no hubiese mañana, porque me estresé, me puse tan tensa, incluso me demoré en responderle a mi profesora porque no sabía qué decir. Y tengo la pésima costumbre de no hablar de estas cosas. Si hablara de ellas o escribiera de ellas en su momento, ¿desahogaría la ansiedad mejor? ¿comería menos?

Bueno, de todos modos no quise arruinar todo el peso que perdí durante la Scarsdale, y decidí retomarla, hacer al menos la semana que me faltó. Comencé de nuevo el lunes y aquí estoy. El lunes enfrenté la báscula (cosa que no quería hacer, pero siempre es mejor salir rápido de esa incertidumbre culposa que nos hace tan mal) y descubrí que sólo recuperé un kilo de lo perdido previamente. O sea, estaba en 73 kgs. No sé si he bajado más desde entonces porque me llegó la regla, así que me es difícil saber cuanto peso realmente. Esperemos que al término de esta semana los resultados sean buenos.

Por otro lado, tengo muchos temas en mente, temas que me gustaría tocar en el blog, relacionados con el sobrepeso, pero no he tenido tiempo de escribirlos. Ojalá pueda hacerlo pronto, y ojalá cuando lo haga opinen, porque creo que es interesante tener un debate sobre ciertas cosas que se relacionan con el sobrepeso, no sólo nuestra batalla contra los kilos y nuestros menús diarios. Finalmente, no sólo nuestra salud física se ve afectada, sino también la mental, y el simple hecho de perder peso requiere de una cierta preparación sicológica para lograrlo, y luego para mantenerlo. En fin, ya estoy escribiendo mucho, mejor lo dejo para una próxima entrada.

Abrazos!

Día 9 del reinicio: post viaje por terremoto

Se acabó mi primera semana de regreso a la dieta. Tuve un par de días buenos, un par de día abiertamente malos y el resto fueron regulares, es decir con aciertos y fallas. Es difícil y mi voluntad sigue muy débil, con mucha facilidad dejo la dieta "para mañana" y decido comer o beber cosas que no corresponden. Pero esta semana que pasó estuvo marcada por un suceso inusual, un viaje. El viernes fui a visitar una de las zonas más afectadas por el terremoto, y estuve allí hasta el domingo.


Fue extraño estar ahí, en Talca (región del Maule, sur de Chile) y caminar por calles céntricas en las que a cada lado que mirabas había un edificio semi derrumbado. Fui a ver a una amiga de allá y ella nos contaba de los edificios que ella sabía que tenían orden de demolición. Había cuadras completas en el piso. Se podía ver a través de los muros, en ocasiones sólo la máscara del edificio permanecía en pie, y el resto se había derrumbado o ya había sido demolido. Había escombros en todas las esquinas y la gente pasaba junto a ellos como si ya fuesen parte del paisaje al que están acostumbrados. Polvo en todas las calles porque en muchas partes estaban demoliendo o retirando escombros de casas y edificios. Parecía una zona de guerra.


Fue extraño estar allí y luego volver a mi ciudad que aguantó tan bien el terremoto, donde se ven los que apenas parecen rasguños en comparación a las heridas de allá. Pero pudimos llevar ayuda a un hogar de niños (ropa, alimentos, etc), y ver muchas sonrisas que nos provocaron calidez en el corazón. Los juguetes que llevamos se los pasamos a un amigo de mi amiga que iría durante el día domingo a la zona costera (donde además hubo tsunami) a repartir juguetes dulces y algo de alegría a los niños afectados. Quizás no podemos hacer mucho, pero es algo.


Bueno, entre todo eso, claramente comí lo que había en casa de mi amiga, donde alojé, que no era comida de dieta. Y, ¡horror! el sábado se viene un matrimonio, y no espero tener un comportamiento perfecto, aunque ojalá que pueda moderarme, dentro de lo posible. Al menos ayer sí hice un día perfecto. Hoy ya comí un par de chocolatitos pequeñitos que trajo alguien de acá del trabajo para la oficina, no me pude aguantar, pero al menos los comí temprano, antes de almuerzo, y me queda todo el resto del día para portarme bien.


Y eso, hoy me pesé y sigo en 75, no he perdido ni un gramo, pero también me llegó la regla (lo que explica mis inusuales ganas de comer chocolate, mis tentaciones suelen ser las cosas saladas y no los dulces), así que es posible que sea un resultado algo engañador. En otro tema positivo, han habido menos réplicas a medida que pasan los días, así que ya no tengo mareos, pero no quiero cantar victoria aún, que por Ley de Murphy después de decir esto quizás se viene una réplica fuerte, ojalá que no!


Abrazos a todos y gracias por el apoyo!

Volver a empezar - Día 3

Catalogué el lunes 15 de marzo como el primer día de mi regreso a las pistas de la dieta. Sé que será duro, pero lo peor que me puede pasar es que fracase. Y prefiero fracasar a ni siquiera haberlo intentado.

El domingo me porté bastante bien con la comida (en parte gracias a un corte de luz a nivel nacional que nos tomó a todos por sorpresa y me hizo cambiar bruscamente mis planes de alimentación, curiosamente mejorándolos) pero ignoraba cuanto pesaba así que no pudo ser el día 1. Honestamente, no me pesaba desde diciembre. Cuando comienzo a portarme mal, también empiezo a evitar la báscula porque no quiero ver cuanto peso he recuperado. En mis más paranoicos sueños había vuelto a subir todo lo que bajé el año pasado, todo-todo, y había vuelto a los 81 kgs. Fue una agradable sorpresa descubrir que sólo estoy en los 75 kgs. Bien malo considerando que en diciembre pesaba 70,5 kgs, pero mejor que mis mayores temores.

Ahora que enfrenté la báscula y mis temores, definitivamente siento que me he sacado un peso de encima. Lo siguiente que me atemoriza es qué pasará cuando llegue a mi casa cansada después del trabajo cada día, pero supongo que debo tomármelo uno a la vez.Sé que me ofrecerán cerveza. Sé que mi voluntad es débil. Sé que sentiré ganas de prepararme unos mega calóricos tallarines con crema o un pan con algo. Pero debo resistir. Una vez que supere los primeros día en vez de aplazarlo y decir "mejor mañana empiezo" o "mañana me pongo más seria" todo será más fácil.

He decidido volver a empezar porque el camino no será igual al que ya recorrí. y no lo estoy retomando, quiero que realmente sea un nuevo inicio. Pero tampoco quiero olvidar donde he estado pues no quiero volver a cometer los mismos errores, quiero aprender, y recordar siempre de dónde vengo. Por eso, ahora hago un pequeño recuento:

Febrero 2009: 81 kgs.
Julio 2009: 75 kgs, decido ponerme seria con mi alimentación y empiezo el blog.
Noviembre 2009: 69,5 kgs. Menor peso alcanzado desde febrero '09.
Diciembre 2009: 70, 5 kgs . Interrumpo dieta hasta marzo.
15 de marzo 2010: 75 kgs. NUEVO INICIO.
Primera meta: 73 kgs. para el 1 de abril.


También les cuento mi menú del lunes, no ha sido perfecto, faltó merienda a media mañana, más fruta, la cena estuvo mal, etc. pero lo iré mejorando:

Desayuno:tostadas integrales con quesillo 0% y jamón de pavo. Té con leche descremada.
Almuerzo: Ensalada de zanahoria, tomate y lechuga con pollo. Porción pequeña de arroz integral.
Media tarde: 1 taza de frutillas
Cena: 1 pan pita integral con queso light.

Asi que así es, el 15 de marzo empiezo con 75 kgs, ya veremos como voy, a ver si logro regresar a esos 69,6 que alcance en noviembre, y luego me impongo nuevas metas. No demasiado exigentes hasta que pasen las réplicas del terremoto y baje un poco el nerviosismo y la ansiedad, pero espero ir mejorando poco a poco.

Resoluciones Post Terremoto

Primero que todo, muchas gracias por los buenos deseos, ánimos y comentarios en la entrada anterior.
Segundo... a ver, tantas cosas. ¿Por dónde empezar?
Voy a partir desahogándome, que buena falta que me hace. A ver si al desahogarme acá, evito hacerlo con la comida esta noche.
Hubo un terremoto en mi país y fue horrible. Y aunque estoy en un privilegiado grupo que se vio mínimamente afectado, siento que acabó de torcer lo que ya estaba torcido, tal como lo hizo con árboles y edificios.
He pasado los últimos meses haciendo lo que hago mejor: evadiendo. Por medio de la comida y la bebida evado todo lo que debo hacer y todos los sentimientos negativos que poseo. Evado la tesis, evado la dieta, evado mis resoluciones o mejor dicho, el trabajo que debo hacer para lograrlas. Evado la frustración, y doy rienda suelta a la ansiedad. Evado el nerviosismo, intento ahogarlo con comida y alchol. Vuelvo a todas mis malas costumbres de siempre.
Siento pena y decepción de ser tan débil, pero la autocomplacencia es mayor, no quiero volver a realizar el esfuerzo que me requiere cambiar. Quiero seguir así y evadir aún más. No quiero pensar en lo que debo hacer ni en las cosas que no están bien o con las que estoy disconforme. Sólo quiero hundirme en la apatía, no hacer nada, cumplir con la rutina, y beber y comer cuando esto no me baste.
El terremoto sumó una nueva gota de nerviosismo, ansiedad y angustia en mi vida. Y es lo mínimo, lo sé, hay gente que lo perdió todo y yo quejándome de que las réplicas me provocan mareos y ansiedad. Las pesadillas que se cuelan en mis sueños en las que vuelve a temblar (o quizás tiembla mientras estoy durmiendo, ya no lo sé, pues tiembla todo el tiempo aquí), en las que revivo el temor, los nervios, las ganas de llorar.
Una parte de mí sólo quiere cambiar su vida para siempre, irse al sur a levantar casas, a repartir ayuda, a hacer algo útil por quienes están sufriendo. Otra, sólo quiere evadir todos los sentimientos malos que han salido a flote en los últimos días y dormirme en la apatía y la evasión.
El próximo fin de semana espero partir al Sur a hacer lo primero y dejar de hacer lo segundo. Y desde hoy, quiero decir que no quiero evadir más. Sé que hay días en los que lo haré y que tendré caídas, seguramente muchas este año, porque no es un año fácil. Pero quiero tratar. No quiero seguir evadiendo e intentando en vano ahogar todo lo negativo que siento, todo lo que me tiene disconforme pero me da flojera cambiar, todo lo que está en mis manos mejorar.
El terremoto estaba fuera del control de todos nosotros y devastó las vidas de muchos, al igual que el tsunami. Y una acá se queja y llora por las cosas que sí puede cambiar pero le resultan difíciles. Yo puedo mejorar mi vida, y vivir una vida mejor, más plena, y convertirme en la persona que siempre he querido ser. Eso sí está en mis manos. Basta ya. Será difícil, sí. Los mareos, el miedo y el nerviosismo no ayudan. El estrés que vendrá con las muchas tareas que debo cumplir, tampoco. El hecho de que mientras escribo estas mismas palabras esté temblando, menos. Pero lo intentaré. Al menos no podrn decir que no lo intenté.

Gracias a todos por estar y leer. Hoy vuelvo a empezar.
PD: Alguien conoce algun remedio casero para los mareos? Trabajo en un piso 19 y con tantas replicas y lo que se mueve el edificio, en serio que me estan volviendo loca.

Noticias

Estoy de regreso, con varias noticias y, para variar, poco tiempo para contarlas, así que intentaré ser breve.
No superé el melreto. Lo inicié con 70 kilos y mi meta era llegar a los modestos 69,5. Lo logré durante la semana pasada pero el fin de semana en la playa fue devastador para la dieta y recuperé lo perdido. Hoy estoy en 70 nuevamente. Pero intentaré volver a los 69,5 antes de que acabe esta semana, espero que no me resulte demasiado difícil.

Por otra parte, el viernes fui a Viña del Mar, una ciudad costera acá en Chile, que queda muy cerca de Santiago (donde yo vivo). Fuimos con mi novio a celebrar nuestro primer año juntos. Lo pasamos increíble, sacamos fotos preciosas, recorrimos varios sectores costeros (Valparaíso, Viña y Con Con) y hasta me mojé los pies en la playa. Comimos y bebimos un montón, realmente nos consentimos mucho, pero creo que nos lo merecíamos. Desconectarnos por completo del trabajo, la rutina, la tesis, la dieta, etc y sólo dedicarnos a disfrutar del descanso, el maravilloso lugar y, por supuesto, nuestra mutua compañía.

Pronto subiré algunas fotos y les mostraré algo del lugar para que lo conozcan y vean lo felices que estamos, jajaja.

Me apuntaré al próximo melreto de este viernes, y como no tengo ninguna fecha especial (como aniversario o cumpleaños) durante esos 10 días que durará, espero seguirlo realmente bien, sin hacer excepciones ni concesiones especiales que retrasan mi pérdida de peso. Quiero empezar diciembre pesando 68 kilos y empezar el 1 de enero del 2010 pesando 66 kilos. Es la nueva meta mental que tengo.

Por otra parte mi tesis va fatal, estoy atrasada con los plazos de avances que debo entregarle a mi profesora guía lo cual me tiene bastante estresada y un poco ansiosa, lo cual es algo con lo que debo luchar. Al comienzo mi ansiedad no se manifiesta con comida, pero a ratos siento que sí y sólo quiero ingerir cuantos carbohidratos sea posible. Y sé que no me calmaría aunque mi estómago me diga que estoy satisfecho. Me esfuerzo por recordar que no son la solución a mis problemas y que no es hambre lo que me mueve a ellos, sólo ansiedad y estrés que no sé manejar bien. Intento manejar esas sensaciones mejor, a veces resulta, otras no tanto. Pero al menos lo estoy intentando...

Empezando Melreto y una semana inusual

Sigo con 70 kilos, sigo en la lucha. Hay días en los que tengo tantas ganas de renunciar, de sólo preocuparme de mantenerme y mandar la dieta al cuerno. Estoy cansada de estar estancada, pero sé que es mi responsabilidad estarlo, por salirme de la dieta los fines de semana, ésa es una dieta de mantenimiento. Todos me dicen que he bajado tanto de peso, que me veo mucho mejor, que me dan ganas de creer que no necesito bajar más y renunciar. Pero no quiero ser mediocre, no tengo excusas para serlo. Sólo al llegar al 68 habré alcanzado el IMC normal, pero apenas, si subiera un sólo gramo volvería al IMC que dicta sobrepeso. Así que sólo con unos 65 kilos podría sentir que realmente estoy en un peso normal con el que no importa si subo unos gramos más. Mi nueva meta para fin de año es ésa, llegar a pesar unos 65 kilos antes de que se vaya el 2009, y así habré perdido 16 kilos desde febrero, en 10 meses. Espero lograrlo.

Por otro lado me he anotado al Melreto. Sólo quiero perder 500 gramos de aquí al martes 17, o sea llegar al 69,5. Es una meta muy pequeña, pero es que este fin de semana es mi primer aniversario con mi novio y nos vamos a la playa, así que seguramente me saldré de la dieta el día sábado para beber champaña y celebrar este año de absoluta felicidad y muchos cambios positivos. Así que si aún con esa licencia que me daré el fin de semana pierdo 500 gramos me daré por satisfecha. El día de hoy no estoy con dieta líquida como dicta el Melreto, pues no tengo licuadora para preparar zumos, sopas y cremas. Pero decidí hacer algo distinto de todos modos para reactivar mi organismo, que seguro que está aburrido de comer siempre lo mismo y por eso también está tan estancado en los 70 kgs. Estoy disociando con los consejos de Evita por hoy, veré cómo me va y luego evaluaré para ver si lo sigo haciendo más días.

Mi alergia sigue, así que sí me vi obligada a tomar corticoides. Otra dificultad porque sé que hacen retener líquidos pero la combatiré con mucha fruta, mucha agua, mucho té verde y poca sal, para ver si así retengo menos. De todos modos mi salud está primero y superar esta desagradable alergia que me hace parecer cangrejo de lo roja que ando es prioridad.

Y bueno, empiezo con ánimos esta semana, ojalá todo salga bien, espero avanzar con la tesis y por fin ver el 6 en la báscula para cuando termine el Melreto. Espero que ustedes también tengan una excelente semana, no me olviden aunque no tenga mucho tiempo para pasarme por sus blogs, que yo tampoco los olvido, recuerdo a todos y cada uno de ustedes y lo mucho que me han entregado por este medio virtual. Muchos abrazos y ánimo.

Las dietas y yo

Cuando era adolescente comencé con las dietas. Nunca las necesité en la niñez ni en la pubertad, siempre fui delgada, incluso era reconocida como una de las "flacas" de mi curso de colegio, quién lo diría.

Con la pubertad llegaron las curvas. Mis compañeras especulaban sobre si me había llegado o no mi primera menstruación al ver que tenía más curvas que ellas (aunque en ese tiempo tampoco eran muchas), mi cuerpo siempre fue así, un paso más adelante que el resto en lo que a pechos y caderas respectaba. Al principio mis curvas eran aún algo discretas, y el cuerpo delgado que tenía en ese tiempo las lucía muy bien. Me gustaba mi cuerpo, aunque siempre me acomplejaron un poco mis piernas, pues también tomaron forma antes que las de mis amigas. Pronto eran un poco más gorditas en el muslo que las de otras niñas, y a mí eso me acomplejaba un poco, me parecía gordo y feo, jajaja, pero bueno, era una niña.

A los 14 años engordé por primera vez un poco, y mi madre apenas lo notó me puso en mi primera dieta, aunque no tenía mucho sobrepeso, sólo un poco. Fue una dieta con nutricionista, si mal no recuerdo, muy sana, y también fui al gimnasio, por primera vez, antes hacía danza, pero nunca había ido a un gimnasio.

A los 15 había perdido el peso que necesitaba y estaba perfecta, pero pronto volví a engordar un poco. A los 16, otro poco. Y a esa edad empezaron mis dietas locas. Comencé a hacer dietas relámpago antes de algún evento social o algo importante (una vez antes de una presentación de manos libres con el equipo de gimnasia, yo hacía esto porque era lo más parecido a la danza que había en el colegio). Las dietas me las daban mis compañeras. Eran las típicas dietas shock, así como "la dieta de la manzana" o "la dieta de la sopa" o una de comer un tipo de alimento (frutas, verduras, lácteos, etc) distinto por día. Siempre perdía peso. Siempre volví a subir.

A los 17 pasó lo de mi mamá que les conté en un post sobre mi historia y engordé mucho, por ansiedad. Antes yo ya me había dado cuenta que la ansiedad era un problema que yo tenía y con el que recurría a la comida. Veía que cuando mi mamá me retaba por mi peso y trataba de vigilar mis comidas mi ansiedad aumentaba y mayor era mi deseo de comer, así que terminaba comiendo a escondidas. Todo empeoró después que ella enfermó. Por primera vez sobrepasé los 70 kilos, llegando a pesar como 75, en aquél tiempo. Para el verano de ese año fui a un médico, me puse a dieta y tomé clases de danza 3 veces a la semana, además caminaba mucho. Bajé 11 kilos. Volvió a comenzar el año escolar, volvió el infierno de la enfermedad de mi mamá y el colegio donde me sentía incómoda y fuera de lugar. Volví a engordar. Entonces comencé a vomitar por primera vez. Me inducía el vómito de vez en cuando para escapar de la culpa por mis excesos. Nunca lo hice con demasiada frecuencia, sólo dos o tres veces a la semana en mis períodos de mayor actividad. Pero no lo hice sólo por el peso, la comida y la culpa. Lo hice porque quería destruirme a mí misma. Estaba sumida en una profunda depresión y no me importaba cómo, quería atentar contra mi cuerpo, deseaba destruirme. Deseaba estar en cualquier lugar menos donde estaba. Quería desaparecer o dormir para siempre, o al menos por varios años. Si cualquiera de mis acciones parecía dañina, no sólo no me importa. Me gustaba un poco. Era lo que quería. Hacerme daño. Como fuese. Entre más, mejor. Junto con la comida, era mi droga. Dañarme.

Con 18 años, en el verano hice otra dieta, esta vez por mi cuenta y también sana, siguiendo los consejos de mi dieta con médico del año anterior. No hice mucho ejercicio, pero caminaba bastante. Esta vez no bajé tanto como antes, unos 8 kilos. Pero fue lo suficiente para verme bien durante la temporada de calor. Pero en ese verano conocí también el alcohol. Antes lo conocía, claramente, pero ese verano tuve amistades cerveceras por primera vez. Me juntaba con ellas a beber casi día por medio (estaba de vacaciones). A veces con moderación, otras no tanto, otras nada. Así llegué a la universidad con una resistencia envidiable por hombres más grandes que yo al alcohol. Y así llegué a las fiestas universitarias, y el alcohol afianzó su estadía en mi vida.

Subí de peso en primer año, otra vez. Desde entonces, en innumerables ocasiones comencé dietas que rompía a los 3 días o menos. Siempre tratando de mantenerlas sanas, con las ideas de los médicos y las dietas que me habían dado. Pero no duraba. Pero siempre volvía a intentarlo porque una parte de mí sabía que no estaría 100% satisfecha si no estaba en mi peso normal. Pero era más fácil decir "no, en realidad no me importa, después me pongo a dieta, comienzo el lunes" que ser constante. Era más fácil aplazar indefinidamente el cambio definitivo que realmente hacerlo. Así transcurrieron 3 años.

En el 2006 hice la gran dieta de la que a muchos les conté. Perdí unos 15 kilos, más de lo que jamás había perdido en mi vida. Por primera vez en años volvía a pesar lo que pesaba a los 15 años. Ni siquiera con mi dieta a los 17 ó a los 18 lo había logrado. Además, entré a trabajar de extra a una compañía de teatro que montaba musiocales. Yo bailaba de extra y sudaba mucho, tomaba clases de danza con ellos, y además comencé a correr para mejorar mi resistencia física. Así logré tener el físico de unas fotos que les mostré hace varias entradas de ese tiempo. Podía mostrar el ombligo feliz. Usaba mini faldas, sin complejos por mis piernas, y todos los vestidos me quedaban bien (excepto a veces por mis pechos, pero hay cosas que no cambian).

Pasó un año. Mi novio de aquél entonces y yo terminamos de manera definitva. El vacío que dejó al salir de mi vida fue tal, y yo por un estúpido orgullo fui tan reacia a admitirlo, que me dediqué a destruirme otra vez, pero esta vez sin vómitos. Con mi ya no tan nuevo amigo el alcohol. Y con comida, claro, pues cada vez que bebía me daba hambre. Y vaya que me destruí. Preocupé a toda mi familia y a algunos amigos. Todos los fines de semana llegaba borracha a casa. No con unas copas de más, borracha. Una vez me caí y me herí el rostro en mi borrachera. Perdí dos teléfonos móviles. Y engordé. Y cuando dejé de beber tanto y comencé a estar mejor, estaba tan confiada de que aunque había engordado, seguía estando más flaca que hace unos años, que seguí comiendo sin ningún control. Y seguí engordando. Y no me di cuenta y estaba en el lugar donde partí antes del 2006. Porque no supe o no quise manejar mis emociones ni mi ansiedad. Porque no quise asumir mi dolor y decidí comérmelo y bebérmelo. Porque no quería asumir cuantas cosas estaban mal en mi vida o me molestaban y era más fácil comer, comer, comer.

Luego volví a las dietas interrumpidas, a las que rompes a los 3 días y dices "el lunes empiezo, el lunes lo hago en serio". Y así transcurre una semana, y otra, y otra. En septiembre del año pasado me vine a vivir sola con una amiga. El primer mes me porté muy bien, comí sano, mis comidas dependían sólo de mí, y podía prepararme siempre ensaladas y cosas así. Bajé unos 4 kilos. Pero luego me ganó el hastío y la conformidad y comencé a comer mal, dejé de planificar mis comidas, compraba cualquier cosa o me preparaba siempre pasta. Y luego me puse un poco tonta otra vez.

Mi desesperación por perder peso era tanta y mi constancia y fuerza de voluntad tan pocas, que volví a las dietas relámpago. Incluso volví a vomitar algunas veces. Hice "la dieta de la fruta", y "la dieta diurética del melocotón" (estoy inventando los nombres, en verdad no los recuerdo) y otras tonterías. Siempre volvía a subir al acabarlas y aumentaban mi ansiedad por carbohidratos a niveles abismantes. Ahora pienso que es natural. Claro que el cuerpo te pide comer de todo con moderación. Claro que el metabolismo se vuelve más lento si comes apenas 500 calorías por día. Claro que el cuerpo siente que lo estás matando de hambre y en tu próxima comida te pide, no TE EXIGE carbohidratos para obtener de ellos de manera rápida las calorías que le faltan. Claro que te pones más ansiosa y sientes más deseos de comer. Es evidente. Mi madre me lo repetía siempre cuando yo me quejaba de que me mataba de hambre y no perdía peso. Yo no le hacía caso. No quería hacerle caso. Hasta que la realidad fue más fuerte. Nada de esto estaba resultando y yo terminaba cada vez más frustrada y ansiosa y gorda. Ya ni siquiera perdía peso con las dietas shock. Mi cuerpo se acostumbró a ellas. Pasó el verano en el que no hice dietas y me di la buena vida. Luego volví a la capital para pesarme y enfrentar la realidad: 81 kilos.

Entonces decidí cambiar. Para siempre. Me topé con el blog de M por casualidad y aunque nunca le posteé me ayudó mucho leerla. Decidí lidiar con mis problemas, enfrentar mi ansiedad y mi mala relación con la comida y cambiarla para siempre. Nunca más comer para escapar de mis problemas. Hacer una dieta sana, aunque debiese armarme de paciencia y fuerza de voluntad y aunque me demorara un año entero en llegar a mi peso ideal. No me resultó desde el principio. No siempre fui constante. Tuve varias dietas interrumpidas hasta el 21 de julio, que me dije "no puedo aplazar más hasta el 'próximo lunes' el cambiar mi vida. No puedo dejar más tiempo pasar. Tiene que ser ahora. Debe ser ahora". Y así ha sido, con altos y bajos, pero creo que va bien. Y entonces abrí el blog para apoyarme y los conocí a todos ustedes.

Y esa es mi historia con las dietas. ¿Cuál es la suya?

No a la mediocridad

Aún no logro salir de la barrera de los 70, pero me faltan sólo unos pocos gramos. Hoy me pesé y estoy como en 70,2 ó 70,3 (es difícil saberlo, porque es de esas básculas con aguja, y no se ve con tanta exactitud. Ya estoy casi en la mitad del camino y tengo que recordarme constantemente lo importante que es seguir.

Cris lo escribe muy bien cuando habla de su "gorda interior". Yo también tengo la mía, la que se deja cegar por la ansiedad y decide mandar todo al carajo, que nada le importa, sólo comer, ni siquiera le importa el por qué está comiendo. Pero yo no soy esa "gorda interior". Es uno de mis aspectos pero soy una persona mucho más completa y en mi lucidez actual veo que SI IMPORTA. Importa todo. Importan las decisiones que tomamos, importan las veces que decidimos perder el control e importa el por qué comemos. No quiero nunca más comer para escapar de la ansiedad, el estrés, la angustia, el dolor o la rabia. Soy mejor que eso, soy más que eso.

La gorda interior me dice que ya bajé suficiente, que para qué sufrir más, que mejor empiece con la dieta de mantenimiento ahora ya, que me permita más cosas y no me me prive tanto, que coma por las noches, que beba alcohol, que coma papas fritas grasosas y pizza y sushi y helado y todo lo que quiera durante unos días y luego lo compenso con otros. Pero si le doy en el gusto sé que le abriré la puerta para que me haga perder el control. Y no será un sólo día que hago una excepción, serán 2, 3, 4, 10, 20. No me habré dado cuenta y habré vuelto al sitio al que partí y me rehúso a hacerlo. Me rehúso además a ser mediocre, a "conformarme". No quiero conformarme, quiero realmente estar satisfecha con como me veo y me siento. He perdido 10 kilos y me quedan otros 10 por perder. Sí, me veo y me siento mejor, pero no estoy en mi peso ideal, sigo teniendo sobrepeso y sigo sin sentirme 100% cómoda. Y haré lo que sea necesario por sentirlo, porque no me merezco "conformarme", me merezco dar lo mejor de mí para sentirme lo mejor posible.

Bueno, quiero aprovechar aquí de felicitar a M preciosa por su gran cambio, sus fotos son realmente sorprendentes. Cris, a ver si nos ponemos de acuerdo y vamos juntas a visitarla y compartir experiencias, jaja. Y también felicitaciones a Versus por su año de vida sana, aquí aprovecho de inscribirme al sorteo.

En otro tema, ayer fui de compras con mi novio para ver qué usaremos para el matrimonio de mañana. El se compró un traje precioso con una corbata roja que combinará con el corset que yo usaré. Obvio que tomaré fotos y se las mostraré. Estuve algo indecisa sobre qué ponerme. Tenía decidido usar un corset rojo que usé para mi cumpleaños, con 8 kilos más que ahora, y de paso me servía para hacer la comparación de como me veía entonces, que me entraba apenas, y ahora, que me queda perfecto. Pero luego mi novio me vio con un vestido negro que me traje de casa de mi familia para ver qué tal me quedaba y cuanto me falta bajar para que me quede bien, y le gustó tanto que casi me convence de usarlo.

Finalmente me saqué unas fotos para verme "desde afuera" y la elección era obvia. El vestido negro es muy ajustado y no me hace sentir cómoda aún, además, el escote que tiene no me beneficia, hace que mis pechos se vean más grandes, mientras que el corset realmente resalta mi figura. ¿¿¿Quieren ver las fotos??? Se las muestro en un rato, pero deben olvidarse de la falda con la que aparezco, que obvio que NO es la que usaré. Me la puse sólo porque era la primera que tuve a mano.

Bueno, mañana es el matrimonio, me compré una falda negra muy linda para usar con el corset y me impresioné al ver que me quedaba, pues pensé al probármela que no me cabería, aún tengo la mentalidad de los 81 kgs medio pegada. El domingo subiré fotos para que nos vean y opinen qué tal el look definitivo. Mañana intentaré no excederme con el alcohol y la comida, pero deberé comer (qué feo se vería que no lo hiciera) aunque sea de noche, y definitivamente quiero beber para poder hacer los brindis, pero intentaré controlarme.

Abrazos a todos y buen finde!!!!aquí va la foto del corset, intenten recordar que NO va con esa falda, jajaja. Abajo pongo otra del vestido negro, para que vean lo ajustado que es, si no entro la panza y estoy prácticamente sin respirar, se me marca todo el cuerpo, aún si lo uso con medias reductoras y camiseta reductora XD
Bueno, eso sería todo, ¿¿¿qué opinan????


PD: Mara, aprovecho esta edición para pedir encarecidamente que te aprezcas de nuevo pronto por la blogósfera, imagino que estás muy ocupada pero se te extraña montones.

Ni tan bien ni tan mal

Me encantaría contarles que esta semana que he estado desaparecida he avanzado mucho con la tesis y me he portado muy bien y he bajado el peso que tenía proyectado perder para esta semana. Pero no ha sido ni lo uno ni lo otro. Simplemente he estado absorvida por el trabajo, uno que otro compromiso social, no he avanzado casi nada de la tesis, el cambio de estación me ha afectado un poco el sueño y siempre estoy cansada o duermo mal, y no me he portado muy bien con las comidas.

Este sábado tengo el matrimonio del cual les conté y parece que estoy cambiando de opinión sobre qué ponerme, a ver si mañana me animo y me saco unas fotos y ustedes me dan una opinión, pues parece que la necesito.

He perdido apenas 500 gramos desde el 2 de octubre, mi última actualización de peso, y no ha sido por estancamiento precisamente, sino porque más que dieta-dieta he actuado como si estuviera en la dieta de mantenimiento, permitiéndome muchas más licencias de las que debería, han habido días en los que he olvidado totalmente que estoy a dieta y he salido y comido y bebido cualquier cosa, y otros en los que me he portado perfecto, lo cual me ha dado el equilibrio suficiente para no volver a subir.... pero como verán tampoco he bajado mucho. Esto me tiene un poco triste porque para el matrimonio quería haber salido de la barrera de los 70, pero tendré que aplazar un poco esos planes, supongo, pues tampoco pretendo estar sin comer ni beber nada en un matrimonio, tengo fuerza de voluntad pero no tanta.

Un abrazo a tod@s, espero que les esté yendo mejor con sus metas que a mí. De todos modos no me desanimo, ya las alcanzaré, lenta pero segura. Ah, hice una receta de un queque de zanahoria light que Mara subió hace un buen tiempo a su blog y me quedó espectacular, jajaja, nunca como para competir con las tartas de Amara, pues yo recién estoy empezando con esto de la cocina y me queda mucho por mejorar, pero me siento contenta y orgullosa, claro que sí. Saludos y buena semana.

Nostalgia a medias

A ratos me da por evocar con algo de nostalgia el año 2006. Había alcanzado tras mucho esfuerzo mi peso ideal. Me había acostumbrado tanto al sobrepeso en mi vida, que me despertaba todos los días y no me podía creer que estaba en mi peso. Parecía que el sobrepeso había sido una pesadilla lejana. Pesaba entre 60 y 61 kilos. Nunca antes desde que comencé a subir de peso había logrado bajar tanto. Antes siempre bajaba hasta como los 66 kilos. Pensaba "Ahora que logré esto nunca más debo volver a estar como antes". Pero volví a hacerlo.

Ahora ansío volver a sentirme así. Despertar cada mañana y que el sobrepeso haya sido una pesadilla lejana. Deseo dejar atrás para siempre este capítulo de mi vida y nunca más volver a él. Pero me da miedo. Esa vez perdí como 15 kilos. Ahora la meta es mayor porque llegué a pesar más. La meta son 23 kilos (voy casi en la mitad). Y ahora sé que no importa cuanto haya bajado, siempre puedo volver a subirlo todo si no hago las cosas bien. Y quiero hacerlas bien.

Lidiar con mi ansiedad es mi prioridad pues sé que es mi peor enemiga, que es la que me llevó a subir todo de vuelta el 2007. No supe lidiar con mis problemas personales y me refugié en la comida y la bebida y no me importaron las consecuencias. No quiero volver a hacerlo nunca más, no sólo por el sobrepeso sino porque también quiero salud sicológica y mental.

Chicas y chicos, también quiero pedirles que cuando comiencen a llegar a su peso ideal nunca se descuiden, pues yo ya lo hice una vez (de hecho varias, pero la del 2006-2007 es lejos la más memorable) y ya ven como estoy, haciendo todo de nuevo y esta vez es más difícil. Cuesta más perder peso, es más peso el que hay que perder y tengo que enfrentar cosas que debí haber enfrentado la primera vez. Examinen bien sus conductas, sus hábitos y la forma en que se relacionan con la comida. Si comen por ansiedad, para escapar del estrés, la rabia, las frustraciones del día a día o el cansancio, soluciónenlo ahora, no hagan como yo, y nunca lo descuiden.

No den nada por sentado, hagan como si fuera una relación amorosa (jeje), que si la descuidan pueden perder lo que han logrado. Siempre debemos estar atentos, observando nuestras conductas y cuidándonos.

Anhelo volver a sentirme como me sentí el 2006, pero también anhelo sentirme distinta. He crecido y las cosas no son iguales. Estoy intentando enfrentar problemas con los que en ese tiempo aún no lidiaba. Y ahora espero enfrentar todo lo que conlleva una gran baja de peso con mayor madurez y tomando mejores decisiones. Y espero seguir escribiendo acá, para mantener mi "cable a tierra" y para compartirlo todo con ustedes.

De Regreso

Aquí estoy, de regreso. Volví el sábado en la noche, pero estaba agotada para actualizar, y ayer me tocó trabajar, como todos los domingos. Hoy por fin me pesé y estoy en 72,5 kgs.
El fin de semana estuvo muy lindo, conocí a buena parte de la familia de mi novio que no había conocido en mi visita anterior (es segunda vez que voy), todos me trataron muy bien, y fue un agradable par de días. Debo admitir que me olvidé de la dieta por ese par de días, pero traté de servirme porciones pequeñas y medirme con las bebidas alcohólicas (aunque tomé de todos modos).
No saqué fotos ya que no llevé la cámara, esnif, será para la próxima vez, pero a ver si me encuentro etiquetada en Facebook en las fotos de alguien más un día de éstos.
Bueno, éste fue un post algo apurada ya que pronto debo estar en el trabajo. Sólo quería avisarles que llegue y que subí 500 gramos durante el fin de semana, creo que no estuvo tan mal, ¿no? Ahora vuelvo al buen camino y espero bajarlos pronto. Abrazos a todos y buena semana.

¡Parto a Linares!

Hoy me voy a Linares con mi novio por el fin de semana. Nos quedaremos un par de días en la casa de su madre, y pasaremos las Fiestas Patrias allá (se celebra la independencia de Chile).

No sé muy bien cómo seguiré la dieta allá, al estar en casa ajena, por más que expliques tu situación, es medio difícil, pues es sólo la segunda vez que voy y no tengo la confianza como para andar pidiendo menús especiales.

Pero al menos espero pasarlo bien, no estresarme y tener un par de lindos días con mi novio y su familia.

Ayer me porté muy bien todo el día hasta que me tomé un par de copitas de vino tinto con unas amigas, pero era una ocasión especial, una amiga argentina estaba de visita en Chile, y había que brindar con buen vino chileno (nada mejor que un Carmenere). Espero que no haya afectado mucho.

Vuelvo a mi casa (en Santiago) el sábado en la noche, así que seguro que no actualizaré sino hasta el domingo en la noche, después del trabajo. Extráñenme, pórtense bien con sus dietas y tengan un buen fin de semana.

Mejorando Día a Día

Hoy me he vuelto a llevar una sorpresa positiva, de éstas a las cuales me he estado acostumbrando últimamente. Lo cierto es que ni yo me lo creo. Si parece mentira. Después de haber estado estancada en el peso tanto tiempo, y cuando a fines de agosto no me costó casi nada volver a subir lo que había perdido, ahora me cuesta creer que estoy bajando con tanta facilidad.


En realidad no es tanta la facilidad, pues disminuir la comida de la tarde y la noche a sólo un par de piezas de fruta o una reducida ensaladita verde después de llegar del trabajo, es cualquier cosa menos fácil, pues los hábitos dictan otra cosa. Como muchos, también tenía la mala costumbre de desayunar una miseria y comer mucho más en la noche. Pero poco a poco lo voy modificando, me doy cuenta que con buenos desayunos y almuerzos, no paso hambre en la tarde. A veces lo que me ataca es la ansiedad pero trato de evadirla con infusiones, agua y fruta.


Así es como hoy la báscula me ha dado un 72. En menos de una semana, ni yo me lo creo, me parece que la voy a revisar a ver si no se echó a perder o está funcionando mal, jaja. Lo mejor de esto es que el sábado me tomé un par de cervezas con mi novio en la tarde, y temí consecuencias fatales y no las tuve. Que todas las mañanas como cereal integral, y no me hace subir de peso. Básicamente, no me privo de nada, sólo organizo mejor mis comidas y si como carbohidratos lo hago temprano (máximo al almuerzo) y punto.


Y he bajado todo otro kilo en como 5 días. Estoy feliz. Me siento agradecida. De quienes me ayudaron con sus consejos a reordenar mi dieta, del apoyo de mi novio y mi familia y finalmente de la vida que me ha permitido tener la calma suficiente para poder hacer esto.


Ahora enfrento un gran desafío. El jueves en la tarde me voy a Linares con mi novio a pasar las fiestas patrias en casa de su familia materna. Esto es el sur de Chile, y fiestas patrias acá significa mucho alcohol y mucha comida. Además, estar en casa ajena siempre significa acomodar tu menú a lo que otros sirvan y coman, no sólo en términos de la comida sino también de los horarios, o sea que seguro me tocará comer en la noche. Aún no sé bien como lo haré, pero sé que haré todo lo posible por no salirme demasiado de la dieta.


Lo que más me sorprende de todo esto es mi cambio de mentalidad. Antes pensaba "para el 18 de septiembre, obvio que hago una excepción y rompo la dieta por un par de días". Ahora no es que me esté obligando a seguirla. Es que quiero seguirla. No quiero romperla y perder todos mis progresos. Son demasiado buenos para arruinarlos. Bueno, deseénme suerte con el viaje, aunque seguro actualizo antes de irme. Y espero que ustedes también estén llevando bien sus dietas.

Dulce versus Salado

Todos tenemos ciertos alimentos que nos tientan más que otros, ciertamente. Esos que cuando los vemos sabemos que son nuestra debilidad, y nos hacen querer mandar toda la dieta por la borda, presas de la tentación. Sabemos que por ellos podríamos perder el control, y que cuando los vemos debemos reforzar nuestra fuerza de voluntad para no tocarlos.


Gracias a lo que he leído en el blog de M, he comprendido con más claridad algo que siempre supe pero era incapaz de poner en palabras. Estos alimentos me generan adicción, si los veo soy capaz de perder el control y comerlos con gran ansiedad, hasta después de estar satisfecha, no sólo de probarlos, a veces ni siquiera de disfrutarlos. Y tras comerlos no me siento bien, sino mal y culpable por mi debilidad, a veces mal físicamente por haber comido mucho más de la cuenta, y con esa sensación de que la comida me controló en vez de poder yo controlarla a ella.


Sé que para algunos estos alimentos a los que me refiero son los dulces, el chocolate, los helados, las tortas o los croissants y mediaslunas. Para mí, aunque sin duda que me gustan todos los anteriores, no son los que me desatan todo el descontrol. Siempre me ha gustado más lo salado que lo dulce. Muero al ver unas papas fritas o una pizza. Un completo (hotdog) o una hamburguesa de ésas que llevan "de todo". Y me gusta la cerveza, hasta he logrado aprender a distinguirlas y diferenciar sutilezas de sabores, cuanto cuerpo tienen, he aprendido a disfrutar con gusto por motivos distintos una negra de una ámbar o una rubia y tengo mis favoritas. Así que ir a un bar y ver gente comiendo pizza o papas fritas para acompañar una cerveza, realmente me hace sufrir.


También me gustan las pastas y el arroz blanco, que por suerte he aprendido a reemplazar por sus versiones integrales, y en dosis bien medidas. Y el pan blanco con casi cualquier acompañamiento también me gusta mucho. Pero también lo sustituí por integral en dosis muy medidas. La semana pasada comí por primera vez en como un mes algo de arroz integral un día, y pastas integrales otro. Me he controlado. Ha sido difícil, pero lo he logrado.


Pero sé que estas comidas siempre serán tentaciones para mí. Me ayuda saberlo, pues así sé que cuando me voy a enfrentar a una situación en la que estarán presentes, debo prepararme antes y juntar fuerza de voluntad para hacerlo, para ir preparada para no sucumbir a la tentación. Si no lo hago, si voy con una voluntad débil, pensando por un lado que no caeré en la tentación, pero muy en el fondo deseando y considerando hacerlo, sin duda que caeré. Así que ese "muy en el fondo" debo prepararlo para que sea acorde a mi determinación de portarme bien. Para ni siquiera mirar mucho aquello que me tienta, ser fuerte, y enfrentar la tentación siempre con la determinación absoluta a ignorarla. Si dejo entrar una sombra de duda siquiera en esa determinación, sé que caeré. Por eso me ayuda identificar estas debilidades, para superarlas y ser cada día más fuerte y tener éxito en todo este esfuerzo por cambiar mi vida.


Y para ustedes, ¿cuáles son sus mayores tentaciones y cómo se preparan para enfrentarlas?

Estancamiento y cambios


Sí, así tal cual, estancamiento y cambios. Estoy estancada en los 73 kgs e incluso gané algunos gramos, acercándome a los 74 kgs (mi báscula no es tan exacta como para poder darles una cifra más exacta y además soy algo miope así que me cuesta contar las pequeñas líneas que marcan los gramos). Me siento muy decepcionada de mí misma.

Tuve una semana ejemplar, hasta el fin de semana, cuando debo admitir que fui más permisiva conmigo misma. No es que caí en la tentación y "no pude controlarme". Decidí con absoluta lucidez salirme de la dieta un poquito, primero el viernes probando un trozo de pastel de manzana que hizo mi mamá (aunque ella dice que no le echó azúcar, sino sucralosa, aún así sé que engorda un montón) y más tarde comiendo sushi con mi novio. Y luego el sábado, que cumplíamos 9 meses juntos mi novio y yo, permitiendo algo de vino tinto.

En otros tiempos este resultado me habría hecho flaquear y tirar toda la dieta por la borda. Mi esquema de pensamiento era "si ya metí la pata, ¿para qué seguir? metámosla hasta el fondo". Y sé que me hacía muy mal, porque luego me sentía aún peor. Pero buscaba desvincularme totalmente de la dieta para eventualmente liberarme de las culpas. Y claramente no funcionaba.

Ahora no pienso flaquear, me concientizaré para llenarme de energías esta semana y perder los gramos ganados. Sé que el esfuerzo que estoy haciendo va más allá de perder kilos, que lo que realmente busco es cambiar mi vida, y que eso requiere largo aliento, y no puedo darme por vencida sólo por ver que las cosas no marchan tan rápido como lo esperaba. Todo eso lo sé en el plano objetivo. En el subjetivo, uff, bueno, me siento pésimo igual, jajaja, me siento triste y decepcionada y como si mi esfuerzo no diera ningún fruto, porque tuve una muy buena semana antes del viernes y el sábado y aún entonces estaba estancada. Siento que perder un kilo me cuesta un montón y que ganar unos gramos no me cuesta nada. Que es más difícil que las últimas veces que hice dieta, que ahora debo tener mucho más cuidado y esforzarme el doble. Y es un poco agotador. Me duele también en como 4 semanas haber perdido apenas 2 kilos, aunque sé que es lo normal, bajar unos 500 gramos por semana. Pero todo lo que mi mente sabe en su objetividad me cuesta que se lo haga entender a mi lado emocional, que se siente algo herido.

Por otro lado, se vienen cambios en mi vida. Hoy empiezo a trabajar en un nuevo puesto, pero en mi mismo lugar de trabajo. Implica más horas y más responsabilidades. Saldré del medio tiempo para trabajar jornada completa. Además de sentirme emocionada porque es un nuevo desafío, me siento algo nerviosa, porque debo aprender muchas cosas nuevas, tener un horario más cansador y... adivinen qué... comer en el trabajo. El medio tiempo me permitía siempre comer en mi casa. Intentaré buscarle el lado bueno a esto, dejar mis comidas preparadas siempre la noche anterior, lo que me obligará a comer raciones más moderadas (para que quepan en los potes, ¡claro!) y a pensarlas con tiempo. Veremos cómo funciona.

Ah, y tengo a un nuevo personaje en mi blog, pueden verlo en la barra del costado derecho, bien abajo. Verán, acá a la grasa que nuestro cuerpo acumula, le llamamos "rollos" o "neumáticos", en vez de lorza como he visto que algunos de quienes leen este blog le llaman. Así que decidí buscarme mi propia versión de un demonio o monstruo de la lorza, como lo tiene Astarté, en mi caso es Michelin o el monstruo de los neumáticos. Así que aquí estamos todos tratando de alejarnos de él, al menos cuando me sienta desanimada lo veré y me reiré o cuando esté caminando o trotando (eventualmente espero hacerlo) podré imaginar que me persigue, jejeje.

Les dejo muchos abrazos, como siempre les agradezco leerme y comentar (no saben cómo me animan) y espero que tengan una excelente semana.

Todo el camino desde marzo 2009

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