Más de lo que se ve a simple vista

Acabo de descargar el libro "No consigo Adelgazar" de Pierre Dukan. Las primeras páginas me impresionaron muchísimo, pues se ve que el tipo realmente conoce la sicología y cómo funciona la mente de quienes tenemos problemas de sobrepeso. Leerlo, y leer el por qué las dietas nos funcionan al comienzo y luego las abandonamos o logramos bajar el peso deseado pero luego volvemos a engordar, y lo que sicológicamente necesitamos de un régimen, me hizo mucho sentido, era como leer un fragmento sacado de mi cabeza, jajajaja. Claro que todavía no llego a la parte de la dieta y no sé si me convencerá o no, me encantaría contar con algunas opiniones al respecto de gente que la haya seguido.

Sobre esto, me hizo reflexionar. A la gente que no tiene grandes problemas de sobrepeso le cuesta tanto entender lo difícil que nos resulta. He escuchado comentarios absolutamente insensibles y faltos de empatía al respecto y otros que revelan simple y lisa ignorancia. Como "basta con dejar de comer pan y subir más escaleras y listo, yo nunca he necesitado una dieta en mi vida". Bueno, seguro que dejar de comer ciertas cosas engordantes y subir unas cuantas escaleras te ayuda a perder un par de kilos, pero qué pasa si los que tienes que perder son 20? Si lo que en realidad tienes que hacer es cambiar todo tu estilo de vida? O "si lo que hay que hacer es comer de todo con moderación y punto". Bueno querida, se ve que tú nunca has sentido la necesidad absolutamente irracional y descontrolada de ir a la cocina y comer todo lo que encuentras, incluso sin hambre, sólo con ansiedad. Te reto a que cuando sientas algo así, tan fuerte y que te supera tanto, recuerdes que "sólo hay que comer de todo con moderación". En fin, es gente que simplemente no entiende que si llegamos a ser gordos es porque tenemos un problema, y que es profundo, y que a nadie le gusta estar gordo y si cambiar esta condición fuera tan fácil, todos lo habríamos hecho y seríamos delgados. Gente que simplemente no entiende que nuestra mente no funciona igual que la de ellos, que seguramente aprendimos cuando eramos niños o adolescentes a escapar de los problemas comiendo, y que no es tan fácil como decir "no lo hago más" porque es medio inconsciente y no nos damos cuenta, hasta que sentimos unas ansias sobrehumanas de ir a comer y pegarnos un atracón y no logramos aguantarlas o elegimos no aguantarlas. O porque toda la comida deliciosa que engorda en nuestras mentes cobra un valor desmedido, como si comerla fuera a ser lo más maravilloso del planeta y ahí qué fácil es olvidar que ese placer va en contra de todos nuestros objetivos. Y cuando lo recordamos ya es tarde, y sólo nos queda la culpa.

Mantenernos enfocados en nuestros objetivos y no ceder en nuestros objetivos y no ceder ante la ansiedad y los atracones ni comer para recompensarnos o simplemente por gula durante toda una dieta es muy duro, y cuando terminamos la dieta no volver a hacerlo y recuperar el peso perdido es más duro aún. La determinación por sí sola no basta. Hay que identificar los problemas de fondo y trabajar en cada uno de ellos, y esto es un proceso largo. Si no lo hacemos, puede que perdamos peso, pero el problema real (nuestra relación con la comida) se mantiene sin resolver, y corremos el riesgo de volver a engordar por lo mismo.

También frecuentemente nos inventamos excusas y como niños pequeños y traviesos intentamos justificar infantilmente el habernos portado mal, nos mentimos a nosotros mismos, nos decimos "no lo volveré a hacer" sólo para volver a hacerlo minutos más tarde, porque no conocemos los términos medios, y si nos salimos un poco de la dieta eso ya lo utilizaremos como excusa para decirnos "si total ya lo arruiné, qué más da comer un poco más hoy" y nunca es un poco, y nunca es "sólo por hoy".

Tantas complejidades que la gente no ve a simple vista. Solo nos ven gordos, no entienden por qué no nos cuidamos más, y nos ven siempre a dieta, y no entienden por qué nos castigamos con dietas eternas que no nos parecen funcionar y simplemente no nos preocupamos de "comer de todo con moderación" o "comer menos pan y subir más escaleras". Porque ellos no tienen el mismo problema que nosotros, porque ellos lo ven desde afuera, porque para ellos es algo muy simple que no entienden por qué lo complicamos tanto. Pero, ¿saben qué? Darnos cuentas de nuestro problema es un primer paso, y hacernos cargo de él, es el segundo. Al diablo con lo que digan los demás. Ya le llevamos mucha ventaja a quienes ni siquiera quieren ver que tienen un problema. Y estamos aquí, dando la pelea por solucionarlo, y no nos rendiremos hasta lograrlo. Y luego, no sólo nos recompensará el espejo, sino que viviremos vidas más sanas, que es la verdadera recompensa.

Dejar de Disociar

No, no me refiero a la dieta disociada. Me refiero a algo que muchos hacemos. Disociar nuestro objetivo de aquello que tenemos que hacer para lograrlo.
Esto se me vino a la mente por algo que hable hace un tiempo con mi madre, en relacion a mi tesis. Yo le comentaba que me sorprendia como siendo que tenia tantas ganas de terminar la tesis pronto, me costaba tanto trabajar en ella, y siempre lo postergaba y dejaba para mas tarde. Mi madre me dijo que lo que hago es disociar. Como que en mi mente separo ese objetivo (terminar la tesis) de lo que tengo que hacer para lograrlo (trabajar en ella). En el fondo, lo veo como dos cosas separadas, y siempre opto por no hacer lo ultimo (trabajar en al tesis) sin pensar que eso solo me aleja de mi objetivo.
Por que escribo esto aqui? Porque obviamente, veo un claro paralelo con la dieta. El objetivo es perder peso. Para lograrlo debo hacer dieta y portarme bien con mis comidas. Constantemente creo que disociamos estas dos cosas en nuestras mentes. Cuando vemos algo delicioso pero que engorda, decidimos comerlo de todas maneras, sin pensar que esto nos aleja de nuestro objetivo. Para el momento en que recordamos nuestro objetivo, nuevamente lo vemos como algo que deseamos enormemente, que queremos que ocurra pronto, y sabemos bien lo que tenemos que hacer para lograrlo. Pero en el momento de tomar las decisiones dificiles (portarnos bien, hacer dieta, hacer deporte) volvemos a disociar. Y no es que no queramos bajar de peso. Todos quienes estamos aca lo queremos, intensamente. Pero aquello que es necesario hacer para lograr bajar de peso, eso es lo dificil, ese es el momento en que disociamos el objetivo de las acciones que nos llevaran a el.
Es por eso que me repito constantemente, como si fuera mi nuevo mantra "Voy a dejar de disociar". Quiero mantenerme enfocada e mi objetivo para lograrlo. Porque lo deseo intensamente, al igual que terminar mi tesis.
Bueno, en otros temas, les cuento que actualmente peso 72,5 kgs. El objetivo es pesar 70 o menos para fin de mes. Creo que puedo lograrlo. El bikini sigue colgado de mi refrigerador, es como un talisman para dejar de disociar. Voy decidida a comer, y lo veo, y recuerdo de golpe el objetivo y aquello que debo hacer para lograrlo. Tambien me compre unos shorts de mezclilla diminutos, que siempre ha sido mi sueño poder usar. Creen que se enojen en el trabajo si los pego aquí frente a la máquina de golosinas? jajajaja

Estoy de vuelta

Lamento mi extensa ausencia, pero les cuento que por fin estoy cerca de terminar mi tesis así que pronto tendré tiempo de actualizar más seguido (dentro de una semana espero haberla terminado). No tengo mucho qué decir, he tenido días muy malos, en los que he sido absolutamente dominada por la ansiedad y no he sentido ningún deseo de combatirla. Volví a los 75 kgs en un punto, pero en septiembre (cerca del 21) me decidí a volver a empezar esto, con más energía que nunca. En Chile ya es primavera, el verano se acerca y me frustra infinitamente no poder usar la ropa que quiero. Lo que era fácil de ignorar durante el invierno, se vuelve evidente con el calor.

Así que sin más, porque una imagen vale más que mil las palabras, les dejó mi más reciente prueba de mi nueva determinación...

Ah, y otra cosa más: I'M BACK, BABY!!!!

Aniversario y recuento

Estoy de regreso, mucho ha pasado. Estuve muy ocupada durante el Mundial, como algunos saben trabajo en periodismo deportivo y eso significó que pasé casi un mes trabajando de corrido sin días libres. Producto del estrés y la ansiedad que eso significó he subido algo del peso que perdí previamente. Además, se acercan mis plazos para entregar la tesis, lo que también me ha tenido bastante atareada. Pero no quería dejar pasar esta ocasión sin actualizar. Mañana se cumple un año desde que creé este blog, como una ayuda extra en mi lucha contra el sobrepeso. En ese tiempo pesaba unos 75 kgs, ya había perdido 6 desde febrero. Hoy estoy en un sitio muy similar, sigo con serios problemas para enfrentar las presiones y problemas del día a día sin comer. Pero por hoy quisiera enfocarme en el camino que he recorrido por varios años, pues creo que es vital para poder bajar definitivamente de peso y aprender a manejar esta problemática relación que tengo con la comida.
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Perdí mucho peso hace un tiempo. Con perseverancia, trabajo duro y mucha determinación. Me veía como en mi adolescencia, antes de que ochocientos mil problemas me cayeran encima. Esos problemas cambiaron mi vida, incluido mi aspecto físico, ya que en vez de lidiar con ellos, los evadía, acumulaba ansiedad y terminaba comiendo en exceso.

En 2007 recuperé el peso que perdí con tanto esfuerzo durante 2006. ¿Por qué? Porque me las había arreglado para sobrevivir con los ochocientos mil problemas que me cayeron encima evadiéndolos en vez de enfrentándolos, y en 2007 debí enfrentarlos. Y no supe hacerlo sin acudir a la comida y al alcohol. Tenía miedo de tomar las responsabilidades que debía asumir. Quería que me devolvieran esa adolescencia que sentí que me arrebataron cuando se murió mi papá y se enfermó mi mamá. Tenía que tomar pasos por mí misma para estar mejor que no quería tomar, porque tomarlos significaba terminar de asumir lo que había perdido, y no quería asumirlo, lo quería de vuelta. Asumir, dejar ir, crecer. No quería hacer cosas, quería algo imposible, volver atrás, que me devolvieran lo perdido.

Después de recuperar los 15 kilos que perdí comiendo y bebiendo e incluso metiéndome en una relación absolutamente equivocada sólo para seguir evadiendo que las cosas estaban lejos de ser como yo quería que fueran, toqué fondo. Y poco a poco, paso a paso, fui yo misma arreglando mi vida. Frenando las fiestas, el alcohol y la comida. Comenzando a trabajar, aún antes de terminar la universidad. Intentando evolucionar en el trabajo. Independizándome. Cortando el cordón umbilical con mi familia. Asumiendo que no puedo recuperar lo que perdí, sólo tratar de mejorar mi vida por mi misma. Encontrando un novio maravilloso al lado de quien seguir construyendo mi vida, ahora nuestras vidas. Sólo me queda un residuo de la antigua yo que evadía y no quería enfrentar todas las cosas que me pasaron. Son unos cuantos kilos demás y la costumbre de comer cuando las cosas se ponen difíciles y no las sé enfrentar. Es todo lo que necesito dejar atrás para poder realmente celebrar mi nueva vida, mi nueva yo.

¿Me ayudan?

Día 66 del Reinicio: Aquí sigo

Ni bien ni mal. El fin de semana finalmente caí, caí vilmente en la tentación y todo el análisis que hice y narré en mi entrada anterior opté por dejarlo de lado. Decidí no analizar y ceder ante la ansiedad y las tentaciones. Bueno, no vale la pena llorar sobre la leche derramada, ya lo hice, y esta semana me toca enmendar el daño, por lo cual hice un muy buen lunes y un muy buen martes. No me he pesado, porque ando con la regla, pero creo que el viernes me pesaré.

Decidí algunas cosas a raíz de lo aprendido la semana pasada. La primera de ellas es no pesarme tan seguido, ya que me obsesiono demasiado y luego si no veo los resultados que quiero, me frustro. Debo aprender a controlar mi obsesión con la báscula.

La otra cosa es que debo decir "no" con más firmeza. Tengo todo un análisis a las causas de mi ansiedad, lo que realmente me lleva a comer y sus consecuencias. Y eso me funciona muy bien para evitar comer ansiosamente cuando estoy sola, me ha ayudado a lograr un control de mí misma que antes no tenía. Pero sólo cuando estoy sola. Con gente me tiento con demasiada facilidad. Lo hago porque me tomo las ocasiones sociales como excusa para darme una licencia. Y claro, estaría bien si ocurriera muy de vez en cuando y luego lograra volver inmediatamente a la dieta, pero no lo logro. Me digo a mí misma "ya pequé ayer, por qué mejor no hoy también y retomo la dieta el lunes" y así paso viernes, sábado y domingo haciéndolo espantoso. Los otros 4 días de la semana en los que lo hago bien me hacen mantenerme, pero no perder peso. Así nunca llegaré al normopeso. Por eso debo aprender a decir que "no" el viernes, para seguir haciéndolo bien sábado y domingo. No voy a proponerme decir "sí" el viernes y luego volver rápido a la dieta el sábado porque me he dado cuenta que no lo logro, porque aún no tengo mucho autocontrol y todo me resulta extremo, blanco o negro. O lo hago perfecto o lo arruino mucho. No encuentro el término medio, y mientras me cueste encontrarlo, debo aceptar que quizás es mejor decir "no" a todas las tentaciones, porque aún no tengo el autocontrol suficiente para decir "sí" sólo a una y luego "no" al resto. Al menos no por ahora.

En fin, sé que perder 5 kgs en dos meses es muy bueno, como me señaló Nenúfar, pero resulta que este peso yo ya lo había perdido el año pasado y lo recuperé durante enero y febrero, así que me resulta difícil verlo como un logro. Recién cuando la báscula me dé 69,5 otra vez, de ahí en adelante sentiré que estoy logrando algo nuevo. Ojalá ocurra pronto =P

Por el momento estoy muy contenta porque estoy usando unos jeans antiguos que antes no me quedaban bien (son del año 2007, cuando estaba más delgada y comencé a recuperar peso tras haber perdido bastante el 2006). Ese tipo de cosas definitivamente animan, y es en las que debo enfocarme en vez de si la báscula está estancada o no.

Día 61 del Reinicio: Estancamiento y ansiedad

Aquí estoy, estancada y luchando por combatir todos mis demonios, que me saben más débiles en momentos como éste y me atacan con más fuerza.

La báscula lleva varios días sin moverse del 70. Yo creo que lo he hecho bastante bien, pero a ratos me desespero de esta falta de resultados, si bien entiendo que he perdido 5 kgs desde el 15 de marzo y es natural estancarse en este punto. Sólo debo ser constante en la lucha, seguir portándome bien, y eventualmente veré resultados.

Pero la ansiedad me ataca por las tardes. Ayer por la tarde volvió y hoy todavía la siento. Normalmente, siento ansiedad y simplemente cedo a ella y dejo la dieta "para mañana". Decido controlar los daños más adelante y cedo cómodamente a la ansiedad, y le permito que me impulse a mis excesos. Ahora estoy luchando por no ceder. Es importante, seguramente tendré este problema toda la vida y debo aprender a lidiar con él ahora. Pero sería tanto más fácil volver a ceder, y comer cualquier cosa, y luego volver a hacer dieta, como lo he hecho toda la vida. Pero no es la solución a mis problemas, no solucionaría el problema de fondo, sólo un síntoma, el sobrepeso, sin ocuparme de la ansiedad y todo el daño que me hace ceder a ella. No sólo físico, sino también sicológico.

Anoche, antes de ceder, como lo habría hecho normalmente, me detuve a preguntarme que por qué quería comer. No tenía hambre, me había comido una ensalada hacía poco, pero me moría por carbohidratos o grasas. Ahora que sé que como por evadir sentimientos negativos o para evitar enfrentar conflictos con los que no me siento capaz de lidiar, me pregunté, ¿de qué me estoy tratando de escapar esta vez?. Concluí que la respuesta no es sólo una, me estaba tratando de escapar de varias cosas: de la frustración por mi falta de resultados en la báscula, del hecho que estoy avanzando poco de la tesis, y que tengo que ir a la universidad a matricularme y hacer trámites para poder seguir con la tesis y no quiero porque son muy burocráticos y me implican un gasto económico no menor. Ayer no quería lidiar con ninguna de estas cosas, por eso quería comer en su lugar, para evadirlas.

Además, hice otro ejercicio. Me pregunté qué pasaría si comía dejándome llevar por la ansiedad. Conozco muy bien esa respuesta, pero siempre evito pensar en eso antes de comer, porque quiero acceder al placer instantáneo que me da comer sin pensar en el malestar posterior. Ahora lo pensé. Habría comido hasta que me doliera la panza y el malestar fuera físico. Pero además me habría sentido mal sicológicamente. Luego de comer me habría sentido culpable, habría sentido que perdí el control, y que arruiné todo lo que he logrado. Sentiría que a un montón de días perfectos les puse una mancha espantosa que no podría borrar de mi mente. Este último sentimiento es el que realmente me devastaría y es el que en otras ocasiones me ha llevado incluso a vomitar. Pero después de vomitar nada se arregla porque me siento espantosamente mal por recurrir a ese recurso. Y lloro y me pregunto que cómo demonios perdí el control sobre mi vida al punto de llegar a hacer eso. Y nada, absolutamente NADA hace que vale la pena sentirme así de mal. Ya no soy un ser autodestructivo como lo fui en la adolescencia, no me agrada sentir que mi conducta me daña más de lo que me beneficia.

Por todas esas razones decidí no someterme a la tortura que eventualmente me significaría comer con ansiedad. Cuando lo hago elijo no pensar en las consecuencias que conlleva hacerlo. Ayer elegí pensar en ellas. Y no me gustó lo que vi. Me di cuenta que quizás siento deseos de comer (por ansiedad), pero ningún deseo de sufrir esas consecuencias posteriores. Y sé que si como con ansiedad las sufriré. Y, simplemente, no vale la pena. Ni por todo el oro del mundo vale la pena, menos por un placer tan instantáneo y efímero, que cuando desaparece te deja tan pero tan mal. No, no vale la pena.

El problema es que hoy es un poco más difícil porque es viernes. Viene gente a casa y comerán y beberán alcohol. ¿Podré decir que no? ¿Podré pensar en las consecuencias antes de aceptar "sólo un traguito" que nunca es sólo uno? ¿O me dejaré distraer por mis amigos y hablando y riendo con ellos preferiré olvidarme de las consecuencias, porque estarán para distraerme y yo misma me inventaré excusas, que no lo hago por ansiedad sino porque comer y beber con gente es algo social? Da lo mismo, quizás no me sentiré mal inmediatamente porque todos estarán comiendo y bebiendo como yo, pero al día siguiente, cuando la gente se haya ido, sé que ahí sí lamentaré haberme salido de la dieta y me sentiré mal. Sólo debo esforzarme por recordar eso cuando la gente esté acá. Lástima que a veces no es tan fácil como suena, una simplemente quiere olvidarse de todo eso que hay que esforzarse por recordar y ceder...


PS: He visto las fotos de mi cumpleaños, y creo que me veo tan bien en comparación al año pasado, con como 8 kgs menos... realmente no quiero arruinar eso, es otra cosa que me esfuerzo por recordar antes de comer...

Dia 56 del Reinicio: cumpleaños y más

Como ya saben, el viernes estuve de cumpleaños. Cumplí 25 años y me di permiso de la dieta. Comí torta de cumpleaños, recibí a muchos amigos en casa, bebí alcohol y lo pasé muy bien. El único detalle es que me fui a dormir a las 7.30am del sábado, con lo cual mis comidas del sábado quedaron absolutamente alteradas. Desperté a las 1pm, me comí un trozo de torta, y luego no tenía más hambre (sentía aún el estómago revuelto por la noche anterior) hasta como las 8pm que comimos sushi con mi novio, y eso sería todo. Muy mal, muy desordenado, pero bueno, hoy ya es domingo, y mi ritmo de comidas vuelve un poco más a la normalidad.

El cumpleaños fue bueno pero puso en evidencia algo sobre mí. Me complica mucho que la gente se enoje conmigo. Mi poca capacidad para resolver conflictos, a causa de un par de borrachos que no se comportaron muy bien, quedó al descubierto. Pero normalmente me habría comido mi enojo, lo habría intentado enterrar hasta que eventualmente se habría salido de otro modo, ya sea comiendo o explotando con alguna persona que no se habría merecido mi explosión. En vez de eso, me enojé y se lo hice notar a al menos uno de los borrachos con mal comportamiento, y cuando se fue, me largué a llorar con un par de amigas, porque me dio mucha rabia. Lloré porque detestaba los conflictos, más aún en mi cumpleaños, lloré porque no los sé manejar, porque me obsesiono y puedo pasar días revisando mentalmente mi comportamiento y el de la otra persona, porque me dio miedo comer ansiosamente para evadir la rabia, lloré por mi problema para manejar las situaciones complicadas. Y fue bueno. Porque normalmente no habría llorado, me habría tragado todo y me habría hecho muy mal. Ahora el tema me sigue obsesionando, obvio, pero intento desplazar de a poco esa obsesión. Yo no me comporté mal, yo no hice nada mal, y no hay nada que podría haber hecho mejor, y aunque pudiese, no puedo retroceder el tiempo. Tengo que aprender a aceptar y dejar ir.

Aceptar, dejar ir, y no comer para evadir lo mal que los conflictos me hacen sentir. Sentirme mal, llorar o gritar según corresponda en el momento preciso, no tragarme las cosas, desahogarme y luego sentirme mejor y seguir adelante con mi vida. Aprender a situar la rabia o la pena o la preocupación. Aceptarlas también y dejar ir. Aceptar y dejar ir... Me lo repetiré hasta que me entre bien en la cabeza.

Y eso, no me he pesado hoy, me peso mañana a ver si recuperé kilos o no, pero sea cual sea el resultado voy a hacer una semana ejemplar con la dieta del médico para seguir viendo pronto resultados mejores. Muchas gracias por sus saludos en mi última entrada y a seguir adelante!

PS: Tras cumplir mis dos primeras metas desde el Reinicio (15 de marzo), cambie la reglette, en ella va incluida mi tercera meta (68 kgs y el normopeso) y la cuarta (66 kgs). Abajo de tooodo en el blog hay otra reglette con todo el camino recorrido desde el año pasado.

Todo el camino desde marzo 2009

Reglette regime