Así que sin más, porque una imagen vale más que mil las palabras, les dejó mi más reciente prueba de mi nueva determinación...
Ah, y otra cosa más: I'M BACK, BABY!!!!
La aventura de cambiar mi problemática relación con la comida. Ah, sí, y además bajar unos 20 kg.
Ni bien ni mal. El fin de semana finalmente caí, caí vilmente en la tentación y todo el análisis que hice y narré en mi entrada anterior opté por dejarlo de lado. Decidí no analizar y ceder ante la ansiedad y las tentaciones. Bueno, no vale la pena llorar sobre la leche derramada, ya lo hice, y esta semana me toca enmendar el daño, por lo cual hice un muy buen lunes y un muy buen martes. No me he pesado, porque ando con la regla, pero creo que el viernes me pesaré.
Aquí estoy, estancada y luchando por combatir todos mis demonios, que me saben más débiles en momentos como éste y me atacan con más fuerza.Como ya saben, el viernes estuve de cumpleaños. Cumplí 25 años y me di permiso de la dieta. Comí torta de cumpleaños, recibí a muchos amigos en casa, bebí alcohol y lo pasé muy bien. El único detalle es que me fui a dormir a las 7.30am del sábado, con lo cual mis comidas del sábado quedaron absolutamente alteradas. Desperté a las 1pm, me comí un trozo de torta, y luego no tenía más hambre (sentía aún el estómago revuelto por la noche anterior) hasta como las 8pm que comimos sushi con mi novio, y eso sería todo. Muy mal, muy desordenado, pero bueno, hoy ya es domingo, y mi ritmo de comidas vuelve un poco más a la normalidad.
El cumpleaños fue bueno pero puso en evidencia algo sobre mí. Me complica mucho que la gente se enoje conmigo. Mi poca capacidad para resolver conflictos, a causa de un par de borrachos que no se comportaron muy bien, quedó al descubierto. Pero normalmente me habría comido mi enojo, lo habría intentado enterrar hasta que eventualmente se habría salido de otro modo, ya sea comiendo o explotando con alguna persona que no se habría merecido mi explosión. En vez de eso, me enojé y se lo hice notar a al menos uno de los borrachos con mal comportamiento, y cuando se fue, me largué a llorar con un par de amigas, porque me dio mucha rabia. Lloré porque detestaba los conflictos, más aún en mi cumpleaños, lloré porque no los sé manejar, porque me obsesiono y puedo pasar días revisando mentalmente mi comportamiento y el de la otra persona, porque me dio miedo comer ansiosamente para evadir la rabia, lloré por mi problema para manejar las situaciones complicadas. Y fue bueno. Porque normalmente no habría llorado, me habría tragado todo y me habría hecho muy mal. Ahora el tema me sigue obsesionando, obvio, pero intento desplazar de a poco esa obsesión. Yo no me comporté mal, yo no hice nada mal, y no hay nada que podría haber hecho mejor, y aunque pudiese, no puedo retroceder el tiempo. Tengo que aprender a aceptar y dejar ir.
Aceptar, dejar ir, y no comer para evadir lo mal que los conflictos me hacen sentir. Sentirme mal, llorar o gritar según corresponda en el momento preciso, no tragarme las cosas, desahogarme y luego sentirme mejor y seguir adelante con mi vida. Aprender a situar la rabia o la pena o la preocupación. Aceptarlas también y dejar ir. Aceptar y dejar ir... Me lo repetiré hasta que me entre bien en la cabeza.
Y eso, no me he pesado hoy, me peso mañana a ver si recuperé kilos o no, pero sea cual sea el resultado voy a hacer una semana ejemplar con la dieta del médico para seguir viendo pronto resultados mejores. Muchas gracias por sus saludos en mi última entrada y a seguir adelante!
PS: Tras cumplir mis dos primeras metas desde el Reinicio (15 de marzo), cambie la reglette, en ella va incluida mi tercera meta (68 kgs y el normopeso) y la cuarta (66 kgs). Abajo de tooodo en el blog hay otra reglette con todo el camino recorrido desde el año pasado.
¡Así es! Ayer en la mañana me subí a la báscula antes de desayunar y ésta recompensó mis esfuerzos con un maravilloso 70 exacto, ningún gramo más, ningún gramo menos. Recuerdo cuando en noviembre pesaba esto y me tenía harta porque lo único que quería ver era un cambio en la báscula... y ahora estoy tan feliz de ver este numerito de nuevo! jajajaja. Ironías de la vida.
Bueno, finalmente fui al médico. Me fue... más o menos. El médico bien y sus planes para mí bien, pero él no me agradó tanto, algo entre su personalidad y su forma de ser no me gustó del todo, no me hace sentir muy cómoda. De todos modos me dio una dieta, con un plan de alimentación que me pareció bastante previsible pero no está de más tenerlo. Y bueno, cuando le mencioné el tema de la ansiedad me di cuenta que había cavado mi propia tumba. Los benditos (o malditos) fármacos. Le dejé claro, eso sí, qué cosas había tomado antes y no quería volver a tomar. Así que me hizo una receta personal. El fármaco que esa receta daría como resultado se supone que sería mucho más suave que lo que yo tomé antes así que bien por ese lado, pero de todos modos yo no quería fármacos. Lo otro bueno fue que me dijo que yo viera si habían días en los que tenía la ansiedad más controlada, y ahí podía tomar menos del medicamento o no tomarlo, que no está escrito en piedra y que yo misma vaya evaluando y bien qué tal voy. No sé si eso es bueno o malo que te lo diga un médico, pero a mí me pareció bueno.